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LOS SALMOS |
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PROLEGÓMENOS
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INTRODUCCIÓN
· En hebreo el libro se llama tehillim, que significa libro de alabanzas. Cuando el libro de los Salmos se tradujo al griego, adoptó el nombre de psalmoi, que quiere decir canciones para instrumentos de cuerda. De esta palabra griega viene el nombre castellano de Salmos. Pero también denominamos a este libro con el apelativo de Salterio, que a su vez produce del término griego Psalterion, que significa instrumento de cuerda o colección de cantos.
· El Texto Masorético (TM) del Salterio está corrompido en muchos pasajes. · Entre las versiones antiguas, la más importante es la de los LXX, aunque presenta una sorprendente variedad de formas textuales. · Las versiones latinas son particularmente importantes a causa de su influencia en la literatura y en la liturgia de la Iglesia. Casi todas toman como base los LXX, y así presentan una numeración que suele ser una unidad más baja que la numeración hebrea. o San Jerónimo (s. IV d.C.) preparó al menos tres versiones latinas del salterio: § la primera es una el Psalterium Romanum (así conocida porque se usaba casi solamente en la basílica de San Pedro) se suele atribuir a una revisión redaccional de la preexistente Vetus Latina (VL siglo II d.C.) hecha sobre los LXX. § En la segunda revisión, hecha en Belén en el año 386, Jerónimo sacó a la luz el Psalterium Gallicanum (porque se adoptó en las Galias), que llegó a ser el Salterio de la Vulgata (Vg), y de los cristianos de lengua latina. Era una revisión de la Vetus Latina (VL) a la luz de la Héxapla, pero conservaba todos los defectos de los LXX, especialmente la confusión en los tiempos de los verbos. Esta es la traducción empleada por la Iglesia latina hasta bien entrado en siglo XX. § La mejor empresa de San Jerónimo, el Psalterium iuxta Hebraeos, fue una traducción hecha directamente desde el hebreo que nunca llegó a ser aceptada en la Vulgata. o En 1945 por orden del papa Pío XII, fue publicada una nueva traducción latina, el llamado Psalterium Pianum. Es una traducción moderadamente crítica, hecha del hebreo, que ha sido generalmente bien recibida a pesar de ciertas críticas de su latín. · Como en la liturgia se hace uso de la Vg hay que recordar la diversa numeración del salterio, ocasionada sustancialmente por la escisión llevada a cabo por el TM en el Sal 9, dividiéndolo en Sal 9 y 10, mientras que la LXX-Vg lo conservan intacto y unitario. La secuencia completa de las dos numeraciones puede esquematizarse así: TM: LXX-Vg: Sal 1-8 Sal 1-8 Sal 9-10 Sal 9 Sal 11-113 Sal 10-112 Sal 114-115 Sal 113 Sal 116 Sal 114-115 Sal 117-146 Sal 116-145 Sal 147-148 Sal 146-147 Sal 149-150 Sal 148-150 Como estamos ahora en el ámbito científico, seguiremos la numeración hebrea.
· Debido a lo anterior en algunos salmos existe una doble numeración: el primer número aparece sin paréntesis y el segundo entre paréntesis. Por ejemplo el salmo 74 (73). El número sin paréntesis corresponde a la numeración de la Biblia hebrea, mientras el número entre paréntesis afecta a la numeración de los libros litúrgicos. Continuemos con el ejemplo: el número del salmo 74 4n la Biblia es el 74; pero si queremos encontrar el salmo en el leccionario litúrgico debemos buscar el número 73 (el leccionario es el libro donde se encuentran las lecturas de la Misa). · ¿Por qué existe la duplicidad numérica de los salmos? El salterio contiene 150 salmos. Ya dijimos que el salterio hebreo fue traducido al griego en la llamada traducción de los LXX, iniciada en el s. II a.C. También vimos que durante el siglo II d.C. el texto griego de los Setenta se tradujo al latín en la versión denominada Vetus latina y que posteriormente, en el s. IV, San Jerónimo realizo una triple traducción de los salmos al latín. · Cuando San Jerónimo elaboró el Salterio Romano y Galicano enumeró los salmos según la Traducción de los LXX; pero cuando tradujo el Salterio según los hebreos, se eligió la numeración de la Biblia hebrea. El Salterio Romano se impuso en la celebración litúrgica, mientras que el Salterio según los hebreos quedó reservado para la lectura y meditación de la Biblia. Por eso existen dos números: el primero corresponde a la numeración de la Biblia hebrea y el segundo, entre paréntesis, pertenece a la numeración de los libros litúrgicos que adoptaron el Salterio Galicano.
Arquitectura exterior del Salterio · El mismo libro presenta indicios de una división en cinco partes, probablemente a imitación del Pentateuco; las divisiones vienen indicadas por las doxologías de 41,14; 72,19; 89,52; 106,48 y 150,6 (o quizá todo el salmo 150). Junto al Pentateuco histórico de las acciones salvíficas de Dios –la Torah- se yuxtaponía el “pentateuco” orante del salterio, respuesta de alabanza del hombre al Dios liberador. · La estructura quedaría así: o I libro: Sal 1-41 o II libro: Sal 42-72 o III libro: Sal 73-89 o IV libro: Sal 90-106 o V libro: Sal 107-150 · Pero estos grupos están formados a su vez por colecciones anteriores. o Los salmos 3-41 están dedicado a David como si fueran un grupo con su identidad propia. o El salterio elohísta (42-83) recibe este nombre por el uso que hace del nombre genérico de Dios, Elohím, que ha sido introducido sistemáticamente en todos estos poemas en sustitución del nombre propio, Yahvé. o Los salmos 84-89 se relacionan con los cantores del Templo. o Y el bloque 90-150 parece estar integrado a su vez por otras colecciones menores.
· Muchos salmos presentan una cabecera impresa en un tipo de letra distinto del resto del salmo. Esa cabecera se denomina “suscripción” del salmo. Por ejemplo la suscripción del salmo 60 dice: Al maestro del coro; sobre la melodía “Lirio del testimonio”. Poema de David; como enseñanza. Cuando luchó contra Aram de najaraín y Aram de Sobá; y cuando Joab, a la vuelta, derrotó en el valle de la Sal a Edom, matando doce mil hombres (Sal 60, 1-2). Estos subtítulos fueron escritos por judíos piadosos que realizaban una catequesis previa al rezo del salmo. También son advertencias elaboradas por los cantores para precisar la melodía y especificar el instrumento que acompaña el canto. Veamos el significado de los datos del Sal 60. o Al maestro del coro: constituye una indicación musical para advertir al director del coro sobre la importancia del salmo y a la necesidad de entonarlo con precisión. o Sobre la melodía “Lirio del testimonio”: el canto de los salmos solía realizarse con acompañamiento instrumental. Aquí se nos indica una melodía que actualmente desconocemos aunque probablemente sería familiar a la comunidad y estar relacionada con las tareas agrícolas. Se trataba sin duda de melodías fáciles de aprender por todos. o Poema de David: este título no debe entenderse como si David hubiera compuesto el salmo sino en el sentido de que el salmo fue compuesto en honor a David. o Cuando luchó contra Aram de najaraín y Aram de Sobá; y cuando Joab, a la vuelta, derrotó en el valle de la Sal a Edom, matando doce mil hombres: los judíos piadosos realizaban una catequesis sobre el salmo 60 relacionándolo con dos campañas de David narradas en el segundo libro de Samuel. · La primera victoria de David aconteció contra los arameos de Sobá y los de Aram Najaraín: David venció también a aAdadézer, hijo de Rejob, rey de Sobá, cuando salía para extender sus dominios hasta el Éufrates… Los arameos de damasco vinieron a socorrer a Adadézer, rey de Sobá, y David abatió a veintidós mil arameos (2 Sam 8,13); Aram najaraín corresponde, geográficamente, a la región del Éufrates. · La segunda victoria de David tuvo lugar en el valle de la Sal: David adquirió gran fama y. a su regreso, derrotó a dieciocho mil edomitas en el valle de la sal (2 Sam 8,13) o ¿Por qué razón se refieren estas victorias de David? Los libros de Samuel reconocen en las victorias de David la presencia de la fuerza de Dios: El Señor hacía triunfar a David por dondequiera que iba (2 Sam 8,14). Cuando los judíos añaden este subtítulo al salmo 60, el pueblo atravesaba una situación difícil y desesperada de encontrar la salida. Los autores de la suscripción percibieron en el salmo 60 la descripción de la desgracia del pueblo, pero también la descripción de la victoria final con la ayuda de Dios. Este salmo se acoplaba muy bien a una catequesis sobre la figura de David y por esa razón insertaron esta suscripción. · Resumiendo: la suscripción constituye una adición al salmo realizada por judíos piadosos que refiere motivos litúrgicos y catequéticos. En ella se describen elementos diversos: el tipo de poema, la colección a la que pertenece, el personaje a quien se dedica, el instrumento y la melodía que acompaña el canto, etc.Todo esto nos hace pensar en un largo proceso de formación del Salterio. · Cabe según todo esto una subdivisión ulterior de los grupos teniendo en cuenta las indicaciones de los títulos de los Salmos, que reflejan una antigua tradición judía. El siguiente esquema ofrece un rápido cuadro de la situación: o Salmos de David: 3-41 o II y III. Sal 42-72 y 73-89 · 42-49: Coré (44-48 son cantos comunitarios) · 51-71: David (la mayoría son lamentaciones individuales) · 73-83: Asaf (74-82 son cantos comunitarios) · 84-88: Coré /excepto 86), una especie de apéndice al salterio elohísta o IV y V. Sal 90-106 y 107-150 · 93-101: realeza de Yahvé (excepto 94) · 103-107: salmos de alabanza · 111-118: salmos aleluyáticos de alabanza · 120-134: salmos de subida · 138-145: David (141-144 son lamentaciones individuales) · 146-150: salmos aleluyáticos de alabanza
· Mejor clasificación se obtiene con el estudio de las formas literarias, y, desde este punto de vista estilístico, se distinguen tres grandes géneros: los himnos, las súplicas y las acciones de gracias.
· Los himnos. Son los Sal 8, 19, 29, 33, 46-48, 76, 84, 87, 93, 96-100, 103-106, 113, 114, 117, 122, 135, 136, 145-150. Su composición es bastante uniforme. Todos comienzan con una exhortación a la alabanza divina. El cuerpo del himno detalla los motivos de esta alabanza, los prodigios realizados por Yahvé en la naturaleza, especialmente su obra creadora, y en la historia, particularmente la salvación concedida a su pueblo. La conclusión repite la fórmula de introducción o expresa una oración. En este conjunto podemos distinguir, según su tema, dos grupos de salmos. o Los Cánticos de Sión, Sal 46, 48, 76, 87, ensalzan, con una nota teñida de escatología, a la ciudad santa, morada del Altísimo y meta de las peregrinaciones, ver Sal 84 y 122. o Los Salmos del Reinado de Dios, en especial Sal 47, 93, 96-98, celebran, en un estilo que recuerda a los profetas, el reinado universal de Yahvé. · Las súplicas, o salmos de sufrimiento, o lamentaciones. A diferencia de los himnos, las súplicas no cantan las glorias de Yahvé, sino que se dirigen a él.
o Súplicas colectivas, así Sal 12, 44, 60, 74, 79, 80, 83, 85, 106, 123, 129, 137. Su oración puede ser un desastre nacional, derrota o destrucción, o una necesidad común; en estos casos, se pide la salvación y la restauración del pueblo. Los Sal 74 y 137, por lo menos, como asimismo la colección de Lamentaciones atribuidas por la tradición a Jeremías, reflejan las consecuencias de la ruina de Jerusalén del año 587; el Sal 85 expresa los sentimientos de los repatriados. El Sal 106 es una confesión general de los pecados de la nación. o Súplicas individuales, así Sal 3, 5-7, 13, 17, 22, 25, 26, 28, 31, 35, 38, 42-43, 51, 54-57, 59, 63, 64, 69-71, 77, 86, 102, 120, 130, 140-143. Estas plegarias son particularmente numerosas, y el contenido de las mismas es muy variado: además de los peligros de muerte, las persecuciones, el destierro y la vejez, los males cuya liberación piden son, en especial, la enfermedad, la calumnia y el pecado. · Las acciones de gracias. Ya se ha visto que las súplicas podían concluir con un agradecimiento a Yahvé por haber escuchado la oración. Este agradecimiento puede convertirse en lo esencial del poema en los salmos de acción de gracias, que no son muy numerosos, así Sal 18, 21, 30, 33, 34, 40, 65-68, 92, 116, 118, 124, 129, 138, 144. La estructura literaria de los salmos de acción de gracias es afín a la de los himnos. o Rara vez son colectivos. El pueblo da en ellos las gracias por la liberación de un peligro, por la abundancia de las cosechas, por los beneficios concedidos al rey. o Más a menudo son individuales. Los personales, tras evocar los males padecidos y la oración atendida, expresan su agradecimiento y exhortan a los fieles a alabar con ellos a Yahvé. Esta última parte sirve frecuentemente de ocasión para introducir temas didácticos.
· Géneros irregulares y géneros mixtos.
o La frontera entre los géneros anteriormente descritos es imprecisa y éstos frecuentemente aparecen mezclados. Hay, por ejemplo, lamentaciones que siguen a una oración confiada, Sal 27, 31, o que preceden a un canto de acción de gracias, Sal 28, 57. El Sal 89 comienza con un himno, prosigue con un oráculo y termina con una lamentación. El largo Sal 119 es un himno a la Ley, pero es también una lamentación individual y expone una doctrina de sabiduría. o Esto se debe a que son muchos los elementos, extraños en sí mismos a la lírica, que se han introducido en el Salterio. Acabamos de aludir a los temas de sabiduría, y más arriba dijimos que se los encuentra en algunos salmos de acción de gracias. Ocupan a veces tanta extensión, que se suele hablar, con cierta impropiedad, de Salmos didácticos. En realidad, los Sal 1, 112 y 127 son meras composiciones sapienciales. Pero algunos otros conservan ciertas características de los géneros líricos: el Sal 25 entronca con las lamentaciones, los Sal 32, 37, 73, con las acciones de gracias, etc. o Otros salmos han recogido oráculos o no son más que oráculos amplificados, así, Sal 2, 50, 75, 81, 82, 85, 95, 110. Han sido interpretados recientemente como verdaderos oráculos pronunciados por sacerdotes o profetas durante las ceremonias del Templo. Otra opinión insiste en no ver en ellos más que el empleo del estilo profético, sin conexión real con el culto. Cuestión debatida. Pero hay que reconocer, por una parte, que las relaciones entre el Salterio y la literatura profética no sólo se dan en los oráculos, sino que se extienden a otros muchos temas, como las teofanías, las imágenes de la copa, del fuego, del crisol, etc., y que, por otra parte, hay vínculos innegables que hacen que el Salterio dependa del culto del Templo; volveremos sobre esto más adelante.
o Hay cierto número de cantos reales entreverados en el Salterio y que pertenecen a diversos géneros literarios. Hay oráculos en favor del rey, Sal 2 y 110, oraciones por el rey, Sal 20, 61, 72, una acción de gracias por el rey, Sal 21, oraciones del rey, Sal 18, 28, 63, 101, un canto real de procesión, Sal 132, un himno real, Sal 144, incluso un epitalamio para una boda de príncipes, Sal 45. o Se trata de poemas antiguos, que datan de la época monárquica y reflejan el lenguaje y el ceremonial de la corte. Aludían sin duda a un rey de su época y los Sal 2, 72, 110 pudieron ser salmos de entronización.
o Sabemos que entre el personal del Templo figuraban los cantores y, si bien éstos no son mencionados explícitamente hasta después del Destierro, es cierto que existieron desde el principio. o Muchos de los salmos llevan indicaciones musicales o litúrgicas. Algunos se remiten, en su texto, a un rito que se realiza simultáneamente, Sal 20, 26, 27, 66, 81, 107, 116, 134, 135. Es evidente que éstos y otros salmos, 48, 65, 95, 96, 118, se recitaban en el recinto del Templo. Las Canciones de las Subidas, Sal 120- 134, como el Sal 84, eran cantos de peregrinación al santuario.
La forma poética de los salmos
o Una característica notable de la poesía hebrea fácil de detectar es el paralelismo en líneas (parallelismus membrorum). Se fue viendo cada vez más que los dos estiquios (líneas) y a veces también tres, constituían un verso, cuyas partes son paralelas en cuanto a la forma y el contenido. Los estiquios se denominaban también hemistiquios o miembros (medios versos). Un examen atento del parallelismus membrorum nos muestra que existen cuatro tipos diferentes: o a) el paralelismo sinonímico refunde con nuevas palabras, en el miembro paralelo del verso, el contenido paralelo de la primera línea (Sal 114,6); o b) el paralelismo antitético contiene en el segundo miembro (paralelo) del verso una afirmación que se opone a la del primer miembro (Sal 20,9); o c) el paralelismo sintético desarrolla y completa en el segundo miembro el pensamiento expresado en el primer miembro (Sal 126,1); o d) el paralelismo climático (de climax), el segundo miembro repite una palabra del miembro anterior (Sal 29,1; 93,1). o El paralelismo de los miembros es la norma de expresión poética más fundamental. El poeta israelita se sentía movido a expresar en dos líneas de verso, y desde dos aspectos, lo que tenía que decir en un momento dado. o Sobre la métrica en la poesía hebrea y los principios que la rigen dado el nivel de estudio en el que se encuentra aún en la actualidad no lo estudiaremos aquí. o Sobre la cuestión de si se observan también estrofas en la poesía hebrea, nos hallaremos ante una multitud tal de opiniones e hipótesis que difícilmente podremos abarcarlas todas de una mirada. La estrofa es un concepto rítmico. En sentido amplio el concepto de estrofa ha venido a ser la combinación de un número igual o aproximadamente correspondiente de versos para constituir secciones mayores. o Finalmente, mencionaremos el acróstico como técnica de estilo y ordenamiento poéticos. Se trata de secuencias alfabéticas que determinan la forma porque la primera letra de la primera palabra de cada verso o sección (Sal 119) corresponde a la secuencia del orden alfabético. Hasta ahora no está completamente clara la significación de esta manera singularísima de determinar la forma; se han supuesto incluso motivos mágicos. Actualmente se sabe muy bien que el alfabeto se utilizó con fines didácticos y suponemos que también era una ayuda para memorizar. Muy probablemente sea del tiempo anterior o durante el periodo del destierro.
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LA ESPIRITUALIDAD DEL SALTERIO
· La espiritualidad del salterio refleja la relación personal entre Dios y el hombre. El término que mejor expresa la naturaleza de esta relación de Dios con el hombre es hesed: amor, fidelidad, confianza, intimidad (Sal 136). · Pero, demasiadas veces, entre Dios y el hombre se introduce una serpiente nacida del pecado (representada por la guerra, espada, redes y trampas, aguas que inundan, soledad, etc.). · Solo a través del arrepentimiento y el rechazo por parte del hombre de las serpientes que nacen de su regazo (Sal 32,5), florece la reconciliación con Dios (Sal 51,9) y se restaura el diálogo. · El perdón divino es así la victoria del amor siempre más fuerte que la muerte. El hombre reconciliado con Dios, ensancha el ámbito de su encuentro personal con el Señor (descubre su presencia en el Templo, el rey, en la historia y en la creación). Insertado en el proyecto divino (que consiste en ser un hijo de Dios que desea convertir el mundo en reflejo fiel del designio creador) es capaz de alabar a Dios a través de los himnos: Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre por toda la tierra (Sal 8,2); de la súplica y del lamento. · Podemos hablar pues de una Teología de los Salmos, en la que los dos protagonistas, Dios y el hombre, atraviesan todas las vicisitudes que pueden darse en la vida de cualquier hombre, incluida la ruptura de esa relación de amistad, pero en la finalmente sale triunfante el amor de Dios a su amigos. · La relación personal con Dios propuesta por el salterio inserta al hombre en el camino trazado por "Doña Sabiduría"; de ahí que muchos salmos contengan un aspecto didáctico que dirige al hombre por la seda de la sabiduría. A continuación haremos el comentario exegñetico de los salmos tenidos por sapienciales.
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