EL LIBRO DE LA SABIDURÍA

 

  1. PROLEGÓMENOS

  2. INTRODUCCIÓN

    1. Características generales

    2. Contenido

    3. El libro en el NT y en la Tradición

    4. Características literarias

    5. Estructura del Libro de la Sabiduría

  3. COMENTARIO EXEGÉTICO:

    1. I. Alabanzas de la sabiduría (1,1-11,1)

      1. El premio de la sabiduría es la inmortalidad (1,1-6,21)

      2. Naturaleza de la sabiduría y su búsqueda por Salomón (6,22-11,1)

    2. II. Fidelidad de Dios para con su pueblo en el Éxodo (11,2-19,22)

 

EL PASO DEFINITIVO: LA VIDA EN DIOS TRAS LA MUERTE DEL JUSTO

Vimos al estudiar los Libros Proféticos como en Daniel 12,2 se expresó ya de un modo explícito y claro la fe en una retribución tras la muerte, y esta fe estaba en Daniel unida a la fe en la resurrección de los muertos, ya que la mentalidad hebrea no concibe una vida del espíritu separado de la carne. En el judaísmo alejandrino, el progreso se realizará por camino paralelo y avanzará aún más. El libro de la Sabiduría llega a afirmar que Dios creó al hombre incorruptible (2,23) y que el alma fiel gozará tras la muerte de una felicidad sin fin junto a Dios, mientras que los impíos recibirán su castigo (3,1-12). Al fin se ha dado la respuesta al gran problema de la retribución planteado por los sabios de Israel. Veamos este proceso con más detalle.

 

PROLEGÓMENOS DEL LIBRO DE LA SABIDURÍA

Influencia del pensamiento griego y del idioma en el que fue escrito

  • El tratamiento filosófico adoptado en el Libro de la Sabiduría para expresar el conocimiento de Dios a través de las cosas creadas (13,1-9), y la alusión a las cuatro virtudes cardinales (8,7), son ejemplos del interés del autor por el pensamiento griego en cuanto sirve también como un armazón lícito para expresar el contenido de a fe hebrea. El propósito del autor al dejarse influir por el pensamiento griego es doble:

    • 1) ayudar a los judíos de la diáspora a vivir su fe de manera consecuente en el seno de una sociedad distinta a la del ámbito palestino (ocasión e intención);

    • 2) pero además se propuso una tarea misionera: comunicar la fe hebrea a los paganos de cultura helenística. Por eso redactó la obra en griego, la lengua internacional de aquel tiempo; de este modo abrió su obra a la cultura universal.

  • Pero fue precisamente esta apertura del Libro de la Sabiduría a la influencia del pensamiento griego (tenido por pagano) lo que provocó que aunque los judíos de Alejandría lo tuvieron por libro sagrado, los judíos de Palestina no lo aceptaran y a finales del s. I d.C. lo excluyeran definitivamente de sus libros inspirados.

Un poco de historia.

  • Recordemos que desde la época de Moisés varias oleadas de israelitas se asentaron en Egipto; más adelante en el 582 a.C. (Jer 43,7) un grupo de israelitas penetró en Egipto llevando consigo al profeta Jeremías. Las guerras entre los reyes seléucidas y ptolomeos provocaron la llegada de otro grupo sobre el año 312 a.C.

  • Conocemos también la existencia de dos colonias judías en Egipto: una en Elefantína, fundada a mediados del siglo VI a.C. y otra en Leontópolis, erigida a mediados del siglo II a.C.

  • La emigración judía hacia Egipto por razones comerciales, políticas o laborales fue considerable. De hecho en la ciudad de Alejandría se albergó una comunidad judía importante. Los israelitas abandonaban Palestina llevando consigo el bagaje cultural y religioso del judaísmo de Jerusalén. Al llegar a Egipto notaban el impacto cultural de una civilización distinta. Veamos con más detalle la mentalidad de los judíos que dejaban Palestina y cómo supieron asimilar y aprovechar la cultura egipcia para plasmar y avanzar en la inteligencia de las verdades de la fe hebrea.

 

  • La experiencia religiosa adquirida por los israelitas a lo largo de los siglos era muy profunda. Si tuviéramos que resumir en una idea simplificadora diríamos que: Israel se sentía sostenido en las buenas manos de Dios. Y, desde esa experiencia brotó en el corazón del pueblo una cuestión: ¿por qué nos ama Dios de un modo tan paciente y apasionado? La respuesta no podía ser otra: DIOS NOS AMA CON TANTA DELICADEZA PORQUE SU DESEO ES QUE VIVAMOS PARA SIEMPRE CON ÉL.

  • El problema estaba en que no acababan de entender cómo el ser humano podía disfrutar de una vida personal junto a Dios para siempre. Para un hebreo la distancia entre la pequeñez humana y la santidad divina era insalvable, demasiado grande para que pudieran encontrarse, cara a cara, Dios y el hombre (Is 55,8-9). Se encontraban ante un gran dilema: por un lado no se atrevían a imaginar que después de la muerte, el hombre pudiera vivir con Dios para siempre; de otro lado, experimentaban la certeza de que e Señor modelaba su existencia con amor apasionado, y deducían que el hombre era alguien privilegiado en la creación. Por un lado, la grandeza del hombre les evidenciaba el sinsentido de la aniquilación tras la muerte (como cualquier animal) pero del otro lado la grandeza de Dios les hacía verse pequeños e indignos de alcanzar la morada de Dios. Por eso dedujeron la existencia del Sheol. ¿Qué es el Sehol?

    • Los israelitas que imaginaban en planeta Tierra como una superficie plana; creían que debajo había un gran lugar que llamaban Sehol (Dt 32,22). Cuando alguien moría lo depositaban en la tumba. El cuerpo se descomponía, pero "lo mejor" de la persona se iba al Sehol; "lo mejor" del hombre era su capacidad de amar, pensar y rezar; estas cualidades adoptaban la forma de una sombra y aguardaban en el Sehol la llegada del Mesías.

  • Algunos sabios se rebelaron contra la solución del Sehol, especialmente Qohelet cuando se preguntaba: ¿de qué le sirve al hombre hacer el bien, si buenos y malos acaban en el mismo sitio? En el trasfondo de todo esto late la teología de la retribución y su problemática: si durante la vida obramos el bien, la misma vida nos recompensará con bienes y viceversa (Proverbios y Eclesiástico) pero no siempre ocurría así (Job y Eclesiastés). Algunos sabios poco a poco intuyeron que la vida de justo no podía terminar en la tristeza del Sehol, sino que alcanzaba la morada de Dios. El justo, tras la muerte, reposaba para siempre en las buenas manos de Dios. Pero hasta que esta intuición que estuvo desde el principio latente en el corazón de Israel llegara a ser revelada fue necesario un proceso lento que podemos esquematizar en tres fases sucesivas:

    • 1)  En primer lugar, se tenía que disminuir la distancia entre el hombre y Dios y esto se hizo no disminuyendo a Dios sino engrandeciendo al hombre, teniendo una visión más positiva del hombre; así leemos: Lo hiciste inferior a un dios, coronándolo de gloria y esplendor; le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies (Sal 8,6).

    • 2)  La experiencia de la oración. La oración nos convierte en amigos de Dios. El rezo de los salmos abrió a los israelitas el camino de la amistad con Dios. Los hombres de oración sintieron que su amistad con Dios era tan fuerte que ni siquiera la muerte podría romperla: porque sé que no me abandonarás en el abismo (sehol), ni dejarás a tu fiel sufrir la corrupción (Sal 16,10). Lentamente se fue percibiendo que Dios no abandonaba a sus amigos tras la muerte sino que les ofrece la vida: pero revivirán tus muertos, los cadáveres se levantarán; se despertarán jubilosos los habitantes del polvo, pues rocío de luz es tu rocío, y los muertos resurgirán de la tierra (Is 26,19).

    • 3)  La experiencia del martirio. La persecución de Antíoco IV pretendía acabar con la cultura y la religión judía (175-164 a.C.). En Macabeos es especialmente significativo el martirio de los siete hermanos y su madre (2 Mac 7). Mientras la tropas enfurecida martiriza a unos de los hijos, éste grita contra el rey: criminal, tu me quitas la vida presente, pero el Rey del universo nos resucitará a una vida eterna a los que morimos por su ley (2 Mac 7,9). El martirio se convierte así en prenda de resurrección, de vida eterna.

  • Poco a poco la creencia en la resurrección (= vida eterna) y en que el Dios vivo era un Dios de vivos, se fue afianzando en aquellos judíos de Palestina. Efectivamente la profunda reflexión llevada a cabo por los sabios acerca del sentido de la vida fue evidenciando que esta no podía terminar en el sinsentido del Sehol, sino que la vida del justo reposa para siempre en las buenas manos de Dios.

  • Fue precisamente en Egipto (Alejandría) donde esta creencia fragua su reflexión teórica y termina por explicitarse de un modo definitivo en la Revelación. Efectivamente los judíos alejandrinos constituían una comunidad numerosa e influyente en la ciudad. Toparon con la mentalidad helenística imperante en Alejandría, pero reaccionaron positivamente:

    • 1) por una parte la cultura helenística fue una ocasión privilegiada para la difusión de la Palabra de Dios. Al ser el griego la lengua internacional y al traducir la Biblia (LXX) al griego se posibilitó el diálogo entre el judaísmo y las demás culturas en un sentido misionero; la Palabra de Dios sale del mundo hebreo y se da a conocer al mundo conocido.

    • 2) Por otra parte fue ocasión para profundizar en la comprensión de su fe. Efectivamente el contacto con la cultura griega ayudó a los judíos A EXPRESAR LA CREENCIA EN LA INMORTALIDAD.

      • Para un griego, simplificando, las almas son creadas por la divinidad y se encuentran en algún lugar donde los dioses las infunden a los cuerpos cuando empiezan a vivir. Este proceso es continuado en una serie de reencarnaciones pues el alma es inmortal, el que moría era el cuerpo.

      • El libro de la Sabiduría recoge de la filosofía griega la palabra inmortalidad (1,15; 3,4; 8,13.17; 15,3), pero purificada de los errores griegos y con un sentido nuevo: la creencia en que el justo reposaba para siempre en las buenas manos de Dios se plasmó claramente cuando leemos: las almas de los justos están en las manos de Dios (3,1). La inmortalidad para un hebreo nunca significó reencarnación sino que significada una vida tras la muerte, una vida en el regazo de Dios, una vida entre “Dios Amigo” y los “amigos de Dios”.

 

INTRODUCCIÓN

Características generales

Título

  • Libro de la Sabiduría es el título que lleva esta obra en la Vulgata; los LXX la titulan Sabiduría de Salomón; en la actualidad se la designa con ambos nombres. La mención más antigua de Sabiduría se encuentra en el fragmento Muratoriano  (del siglo III d.C.), donde se la cuenta entre los escritos del NT (!) bajo el nombre de “Sabiduría, escrita por los amigos de Salomón en su honor”

Situación

  • Nos lo encontramos ocupando el sexto lugar entre los libros sapienciales; es el último de los cuatro libros que se atribuyen a Salomón.

Canonicidad

  • No forma parte de los libros canónicos de la Biblia hebrea ni de la protestante. Su canonicidad en la parte católica nunca fue puesta en duda.

Autor

  • El autor del libro pretende hacerse pasar por Salomón. Ya lo pusieron en tela de juicio Orígenes, Eusebio, san Agustín y san Jerónimo. Por lo dicho se ve claro que se trata más bien de un recurso literario, usual en la literatura sapiencial por otro lado como ya hemos visto. Desgraciadamente el autor de este libro permanece anónimo.

  • Todos los esfuerzos de identificación (Filón, Zorobabel, Apolo, Aristóbulo) han resultado infructuosos, y lo más que podemos afirmar es que se trataba de un judío piadoso de lengua griega, que conocía bastante bien la filosofía y cultura griegas y que probablemente pertenecía a la comunidad alejandrina.

Antigüedad y composición

  • En evidente, por consiguiente, que a pesar de la atribución a Salomón, Sabiduría se escribió muchos siglos después de este rey. Ciertamente es posterior a los Profetas y a los Escritos en la versión de los LXX (mediados del siglo II a.C.), y es anterior a los escritos de Filón (20 a.C.-54 d.C.) y al NT, pues el autor de Sabiduría ignora al primero, mientras que el NT ya utiliza Sabiduría (cfr. Rom 1,18-32; Ef 6,11-17; Jn; Heb 1,2-3, etc.). Según todo esto no nos equivocaremos mucho si le asignamos como fecha de composición la primera mitad del siglo I a.C.; el Libro de la Sabiduría, por consiguiente, es el último libro del AT.

Idioma original.

  • El libro no figura en la Biblia hebrea y sólo nos es conocido en griego. Si bien algunos han defendido la existencia de un original hebreo, hoy se tiene por seguro que fue escrito directamente en griego. Entre otros indicios, presenta un griego fluido y libre de la violencia inevitable en una traducción; hay en el texto recursos literarios, como aliteración, asonancia y paronomasia, que difícilmente podría haber empleado un traductor. Además, el autor utilizó el AT en la versión de los LXX y su obra está pensada en griego.

Lugar de composición. 

  • Su origen parece tenerlo en Egipto; probablemente Alejandría, el gran centro intelectual y científico del mundo mediterráneo y uno de los más importantes centros de la diáspora judía. La lengua de los LXX (Versión alejandrina del AT) y el Libro de la Sabiduría están estrechamente relacionados, y además bastantes ideas muestran una gran afinidad con las de otras obras judeo-alejandrinas del mismo periodo. Otro indicio puede ser la insistencia con que se nombra a Egipto y sus relaciones con Israel (cc. 11-19).

Contenido

Tema principal

  • Decir que es un libro sobre la sabiduría, la inmortalidad o la providencia no bastaría para definir el Libro de la Sabiduría. Mas bien es la expresión de todo cuanto un hombre que vive en Egipto, después de muchos años de intenso estudio, ha podido ir extrayendo, bajo la guía de Dios, de toda la literatura sagrada de su pueblo para dar esperanza y consuelo a sus contemporáneos.

Contenido doctrinal del libro

  • Sobre el problema de la retribución el autor nos ofrece el primer y único ejemplo en todo el AT donde se afirma clara y taxativamente que el destino real del hombre es la vida futura junto a Dios.  Sabiduría afirma decididamente que el premio consiste en vivir junto a Dios, replantea el problema del sufrimiento del justo, el valor de los hijos y de la ancianidad a la luz de esta doctrina, y ofrece una explicación del plan de Dios con respecto al individuo que supera a cuantas se dieron en tiempos anteriores a Cristo.

  • En su reflexión, el autor pudo valerse de los conceptos griegos de alma y cuerpo. Sin embargo, el proceso de su razonamiento es judío, pues llega a la conclusión de la inmortalidad partiendo no de la naturaleza del hombre, sino de las relaciones de éste con Dios, y su forma de describir el premio del justo como una participación en la vida angélica (5,5) pudo formularse en el marco de las crecientes aspiraciones de la piedad veterotestamentaria sin un explícito conocimiento filosófico de la naturaleza inmaterial del alma humana. Parece que así se llegó también a formular en Qumrán.

  • En la primera sección del libro sobre la sabiduría el autor aborda el problema del atractivo que ejercía el helenismo y quiere demostrar a los judíos que ellos no son bárbaros, como se había dicho, y que no tienen por qué envidiar la sabiduría de los paganos, ya que son los judíos quienes poseen la verdadera sabiduría. No rechaza la cultura griega, sino que se propone lograr una especie de síntesis. Parte de la personificación de la sabiduría divina según Prov 1; 8-9; Job 28; Eclo 24 y la identifica con el espíritu del Señor. Afirma que la sabiduría posee realmente las cualidades del alma del mundo de los griegos (7,22-8,1). Ella es la que verdaderamente inicia en los misterios de Dios (8,4) y le enseña las cuatro virtudes cardinales de Platón (8,7). Trata de lograr una síntesis entre los dos humanismos, el antropocéntrico de los griegos y el teocéntrico de los hebreos. Sin embargo, en un estilo típicamente hebreo, nos recuerda que la sabiduría enseña por encima de todo la justicia que conduce a la inmortalidad y que la sabiduría no es una cualidad adquirida por el hombre, sino un favor, un don, que ha de pedirse a Dios; no un mero ideal de la vida humana, sino el poder que capacita al hombre para vivirla en plenitud.

  • En la segunda parte del libro, el autor recuerda cómo actuó Dios con los justos y con los malvados en Egipto al tiempo del éxodo. Así robustece en sus correligionarios la confianza en Dios para el presente y la esperanza en una intervención escatológica similar.

  • A la vez, el autor idealiza el pasado, como hace en la tercera parte: su finalidad es triple: ilustrar por la historia el trato diferente de los justos y los impíos, ensalzar la superioridad religiosa y moral del judaísmo, y, en fin, mostrar que el pasado prefigura el futuro apocalíptico.)

Innovaciones conceptuales específicas del Libro de la Sabiduría

  • Aparte de sus aportaciones a la teología de la retribución y de la sabiduría que acabamos de referir arriba, este libro introdujo en el lenguaje bíblico los términos griegos de providencia (6,7; 14,3; 17,2), conciencia (17,10) y las virtudes cardinales (8,7) para expresar ideas ya corrientes en el judaísmo. Aunque el autor no expresa la esperanza en un Mesías personal (al parecer, pertenece a aquel sector del judaísmo que aguardaba  una intervención personal de Dios al final de los tiempos para establecer el reino), sin embargo, es el único en todo el AT que nos trasmite la expresión, que tanta importancia adquirirá en el NT, del Reino de Dios (10,10). También es interesante su explicación de los milagros en términos de filosofía griega (19,18-21), su visión del Éxodo como una nueva creación (19,6-13) y sus consideraciones sobre la posibilidad de conocer a Dios a través de la creación (13,1-9).

El libro en el NT y en la Tradición

  • La reflexión sobre la sabiduría (especialmente de los cc. 6-9) pone las bases de la teología neotestamentaria sobre el Verbo. Pablo y Juan se inspiran en estas páginas. Compárense Sab 7,26 con Col 1,15; Sab 7,26 con Heb 1,3; Sab 8,3 y 9,4 con Jn 1,1.8; Sab 7,21; 8,6; 9,1.9. con Jn 1,3.10; Sab 8,4; 9,9; 10,11.17 con Jn 5,20; Sab 7,23; 11,24.26 con Jn 3,16-17 y Sab 7,28 con Jn 14,23; 16,27.

  • En el NT Juan aplicará a Cristo muchas categorías del Éxodo, continuando libremente el camino abierto por Sabiduría en sus cc. 10-19.

  • Muchas páginas de este libro han recibido una interpretación nueva y libre dentro de la tradición cristiana:

    • así ha ocurrido para la serpiente de bronce del desierto (16,7) que el autor presenta ya como símbolo de salvación y que se convertir á para Jn 3,14-17 en Cristo alzado en la cruz, signo de la salvación definitiva;

    • igualmente se hace con el maná, al que Sabiduría llama pan de los ángeles y presenta ya como símbolo de la palabra de Dios (16,20-21; cf. Sal 78,25), y que la tradición cristiana aplicará a la eucaristía;

    • la personificación de la palabra de Dios como guerrero inexorable que blande como espada aguda el irrevocable decreto divino (18,14-16) se ha transformado en la celebración litúrgica cristiana de la entrada del Verbo en el mundo por el Nacimiento.

    • Como ya indicamos es el único en todo el AT que nos trasmite la expresión Reino de Dios (10,10), que tanta importancia adquirirá en el NT.

  • Como hemos dicho en Sab 13,6-9 se formula por primera vez en el AT la posibilidad del conocimiento natural de Dios a través de la creación, posibilidad afirmada también por Rm 1,19-32 y formalizada por el concilio Vaticano I.

 

Características literarias

Género literario y técnicas empleadas

  • Desde el punto de vista de su contenido, el libro pertenece a la literatura sapiencial y puede clasificarse como un libro sapiencial apocalíptico. Sin embargo, es también un tratado teológico embrionario, sólidamente estructurado, aunque joven aún. Sabiduría es también un protéctico es decir, un folleto exhortatorio dirigido a los judíos víctimas de las primeras persecuciones y marginaciones en el ámbito helenístico-romano (2,10-20; 3,1-9). Se trata además de una obra kerigmática-misionera que trata de enriquecer la propuesta cultura hebrea con elementos tomados del mundo de la diáspora, pero atento a corregir las desviaciones y apostasías de los judíos fascinados por la propuesta griega.

  • En cuanto a su forma, la primera parte no es la instrucción de un maestro a sus discípulos (Prov, Eclo) ni la meditación de un hombre erudito (Ecl), sino una alocución pública y por consiguiente más cercana al genero de la diatriba cínico-estoica. La segunda parte es un midrash en forma homilética. La primera parte no debió de ser pronunciada nunca oralmente tal como está redactada pues su tono oratorio es claramente artificial; lo mismo puede afirmarse de la segunda parte. El tono poético del libro (que se mantiene en los cc. 1-5 y 9, y aparece esporádicamente en otras partes, aunque es más notorio en los cc. 6-8 y 10-12 que en 13-19) constituye una mezcla de paralelismo hebreo y prosodia griega.

  • En la obra encontramos cierta homogeneidad de vocabulario, y tanto la actitud general como la cohesión de las partes permite establecer una unidad del libro. El autor de Sabiduría se sirvió de diferentes técnicas para estructurar su obra; gracias al descubrimiento de estas ha sido posible hacer una división del libro con la confianza de que responde a la que se propuso el mismo autor.

  • En primer lugar, el autor ha señalado los límites de cada párrafo mediante inclusiones, es decir, la repetición, al final de una sección, de una palabra o frase empleada al principio. La forma en que han de agruparse los distintos párrafos ha sido indicada mediante varios recursos.

  • La estructura literaria básica gira en torno a tres grandes áreas estructurales que contienen las tres principales ideas de la obra.

    • Los cc. 1-5 proponen una esperanza de inmortalidad dichosa, puro don divino; este don es ofrecido con una solemne visita-juicio de Dios dentro de la historia (1,9; 3,7; 4,20); en cambio, los impíos son abandonados al abismo que deja de sel el seol y se identifica cada vez más con el infierno (4,18ss).

    • Los cc. 6-10 presentan en concepto de Sabiduría con una función más consistente de mediación entre Dios y el ámbito cósmico-soteriológico.

    • Los cc. 11-19 ofrecen una reelaboración misdrásica, es decir, homilética y alegórica del texto del éxodo.

Estructura del Libro de la Sabiduría

Una vez dicho esto podemos hacer la siguiente división de las partes del Libro de la Sabiduría:

I. Alabanzas de la sabiduría (1,1-11,1)

A) El premio de la sabiduría es la inmortalidad (1,1-6,21)

a) Exhortación a amar la justicia (1,1-15)

     b) El malvado llama a la muerte (discurso del malvado) (1,16-2,24)

        c) Los designios ocultos de Dios (3,1-4,19): 1) El sufrimiento (3,1-12); 2) la carencia de hijos (3,13-4,6); 3) la muerte temprana (4,7-19)

     b´) El juicio final (discurso del malvado) (4,20-5,23)

a´) Exhortación a buscar la sabiduría (6,1-21)

B) Naturaleza de la sabiduría y su búsqueda por Salomón (6,22-11,1)

a) Introducción (6,22-25)

    b) Discurso de Salomón (7,1-8,21)

1) Salomón, semejante a los demás hombres (7,1-6)

    2) Salomón oró y recibió sabiduría y riquezas (7,7-12)

       3) Salomón pide ayuda para hablar de la sabiduría (7,13-22.a)

 4) Naturaleza de la sabiduría (7,22b-8,1)

       3´) Salomón buscó la sabiduría, fuente de conocimiento (8,2-8)

    2´) Salomón buscó la sabiduría como consejera y fuente de consuelo (8,9-16)

 1´) Salomón comprueba que la sabiduría es un don de Dios (8,17-21)

    c) Plegaria de Salomón pidiendo la sabiduría (9,1-18)

d) Sección de transición: la sabiduría se salva a sí misma (10,1-11,1)

II. Fidelidad de Dios para con su pueblo en el éxodo (11,2-19,22)

A) Relato introductorio (11,2-4)

B) Tema: Israel se beneficia con las mismas cosas que dañan a Egipto (11,5)

C) Ilustración del tema en cinco dípticos antitéticos (11,6-19,22)

a) Primer díptico: el agua de la roca en vez de la plaga del Nilo (11,6-14)

b) Segundo díptico: codornices en vez de sabandijas (11,15-16,15)

1) 11,15-16 más una digresión sobre el poder y la misericordia de Dios (11,17-12,22)

2) 12,23-27 más una digresión sobre el falso culto (13,1-15,17)

3) 15,18-16,4 más una digresión sobre las serpientes del desierto (16,5-15)

c) Tercer díptico: lluvia de maná en vez de la plaga de tormentas (16,16-29)

d) Cuarto díptico: la columna de fuego en vez de la plaga de las tinieblas (17,1-18,4)

e) Quinto díptico: la décima plaga y el éxodo con que Dios castigó a los egipcios y glorificó a Israel (18,5-19,22)

1) 18,5-19 más una digresión sobre la plaga en el desierto (18,20-25)

2) 19,1-5 más una digresión sobre la creación (19,6-21)

3) Conclusión (19,22)

 

 

 

ANEXO

Ocasión, destinatarios e intención de la obra

  • Partiendo del mismo libro podemos sacar la conclusión de que el autor intentaba robustecer la fe de sus hermanos alejandrinos. La comunidad judía, viviendo en medio de paganos, se hallaba en intenso contacto con el mundo helenístico. Los avances científicos abrían a la mirada de los hombres la belleza y el misterio del mundo que les rodeaba (7,17-20). Una gran variedad de religiones y sistemas filosóficos ofrecían sabiduría y salvación, o el conocimiento del verdadero sentido de la vida. La nueva mentalidad cosmopolita e individualista, el escepticismo y la insatisfacción pugnaban con las ideas tradicionales. Era un tiempo de crisis de fe, que algunos judíos habían abandonado (2,12), sustituyéndola con las religiones paganas, las filosofías seculares o las superficiales versiones que de ellas se formaba cada cual (2,1-20); otros judíos estaban en peligro de seguir el mismo camino.

  • A los problemas que esta atmósfera intelectual planteaba a muchos judíos venía a sumarse otro, viejo ya de siglos, pero reavivado ahora por los sufrimientos presentes y el antisemitismo: el de la retribución. ¿Cómo es que los malvados e impíos prosperan mientras que los justos sufren? ¿Cuándo y dónde imparte Dios su justicia? Nuestro autor trata de encontrar respuesta a estas preguntas, y para ello investiga en las escrituras. Son muy pocos los versículos y pasajes, a lo largo de los 19 cap. de Sabiduría, que no signifiquen en gran parte el fruto de una fecunda meditación de los anteriores libros sagrados. De hecho, si se trata de encontrar un principio de unidad en Sabiduría, este rasgo nos lo ofrece. Decir que es un libro sobre la sabiduría, la inmortalidad o la providencia no bastaría para definir el Libro de la Sabiduría. Mas bien es la expresión de todo cuanto un hombre que vive en Egipto, después de muchos años de intenso estudio, ha podido ir extrayendo, bajo la guía de Dios, de toda la literatura sagrada de su pueblo para dar esperanza y consuelo a sus contemporáneos.

El problema de la retribución

  • Ya hemos visto muchas veces en que consiste este problema. Según la concepción tradicional, el destino más allá de la muerte era el mismo para todos: una existencia pálida y débil en el Sehol, sin contacto con Dios; los premios y castigos quedaban limitados a este mundo: vida larga, familia numerosa, riqueza y prestigio para el justo, desgracias para el malvado. Pero las duras realidades de la existencia no corroboraban esta teoría, y se propusieron varias soluciones al problema en sus dimensiones nacional (Dt-Is) e individual (Job, Ecl). Algunos salmos expresaron la esperanza de una vida junto a Dios más allá de la tumba, por lo que respecta al individuo (Sal 16,9-11; 49,16; 73,23-24).

Recursos literarios

  • Algunos están dispuestos según una simetría concéntrica (cc. 1-6, 7-8 y la digresión 13-15), mientras que otros van dispuestos en simetría paralela (c. 9); los hay que siguen un orden lineal y desarrollan el tema propuesto mediante la repetición (c. 10 y la homilía de los cc. 11-19). Añadiendo el c. 10 y las dos digresiones de 11,17-12,22 y 13,1-15,17 el libro consta de dos mitades (1,1-11,1; 11,2-19,22) de 251 versos cada una.

  • Lo mismo que en el caso de las inclusiones, también en los esquemas numéricos el índice ha de buscarse en el sentido artístico del autor. Tenía un sentido y afán de rotundidad; en consecuencia, al final de cada sección repetía una palabra clave del principio.

  • También tenía un sentido de proporción y, consecuentemente, construyó su libro sobre la base de la regla áurea (la proporción del 0,618).