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El
LIBRO DE
JOB
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ESQUEMA
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PRÓLOGO (tres enfoques)
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INTRODUCCIÓN
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Características generales
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Ocasión y
finalidad
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Contenido
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El libro en el NT y en la Tradición
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Características literarias
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Una
propuesta de estructuración
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ANEXOS:
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Los precursores
de Job
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Símbolos e
imágenes logrados
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COMENTARIO EXEGÉTICO
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1.
Prólogo
en prosa (1-2)
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2. Acto de fe la 5ª
respuesta de Job (19,1-29)
- 3.
Lamentación de Job (29-31)
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4.
Discurso
del Señor (38,1-42,6)
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5.
Epílogo en prosa
(42,7-17)
CFR. TODO EL TEXTO
BÍBLICO
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PRÓLOGO
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En
el trasfondo del libro de Proverbios vimos como
latía la intuición del principio de retribución: quien practica
la justicia se verá colmado de bienes y quien persigue la maldad se
acarreará desgracias. Pero, se pregunta ahora en este
libro ¿sucede así realmente en todos los casos? Job
responderá sin ambages que no. Dejarse
conducir por los consejos de la sabiduría es el único modo de dar sentido
a la existencia, pero Job añade un aspecto crucial a la enseñanza de los
sabios, al afirmar que:
LA GRATUIDAD, AMAR DESINTERESADAMENTE, ES EL TRASFONDO QUE DA
VERDADERA CONSISTENCIA A LA VIDA Y LA LLENA DE SENTIDO
VERDADERAMENTE. Ama quien ama gratuitamente; es decir, ama quien
ama sin esperar a cambio beneficios materiales. Job en la escuela del
sufrimiento y la ruina de esta vida ha aprendido que Dios actúa también en
esas circunstancias y que nunca nos abandona; sabe que Dios vela
por él y no duda en amarle sin esperar una recompensa aquí pues sabe que
su paga es la amistad con el Señor.
Un enfoque
histórico del libro de Job: la prueba del exilio.
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La
caracterización de Job es pareja a la de los patriarcas. Los relatos
patriarcales evocan el tiempo en que Israel era un país feliz y próspero.
La idealización de la figura de Job, asimilándolo a los patriarcas por su
riqueza, simboliza también la época en que Israel era una nación
floreciente. La época de David y Salomón refleja el esplendor israelita.
Sin embargo el gozo fue breve. Las guerras civiles, las invasiones y el
desgobierno sumieron a Israel en la miseria. La figura de Job, arruinado
en sus bienes, que rasgó sus vestiduras y se rapó la cabeza (Job
1,20), evoca a Israel empobrecido y acosado (quizá por el rey
Nabucodonosor 2 Re 24,1-4). Nabucodonosor atacó Jerusalén en tres
ocasiones (597, 587 y 582) llevándose a muchos israelitas deportados a
Babilonia; el rey dejó a Israel como el viento, el rayo, el saqueo de los
sabeos y caldeos a Job (Job 1,13-19). Pero no se limitó a desbastar Israel
como tampoco Satán, sino que lo hirió con "una llaga maligna" (Job
2,7); efectivamente al destruir el Templo y deportarlo los israelitas se
preguntarían: ¿Qué paso con la promesa de dios a Abrahán? Yo haré de ti
un gran pueblo, te bendeciré y haré famoso tu nombre (Gen 12,2) y al
ver su dinastía destrozada diría ¿dónde está la palabra dada por Dios a
David? Tu dinastía y tu reino subsistirán para siempre ante mi (2
Sam 7,16). De hecho durante el exilio muchos israelitas abandonaron su
religión y veneraron a los dioses babilónicos. Sin embargo, un pequeño
grupo permaneció fiel al Dios que había bendecido a Abrahán y afianzado a
David. Este grupo lo había perdido todo (templo, rey y tierra), estaba
desnudo: desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allí.
El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó (Job 1,21). Sin embargo, en
la cruz del exilio, este pequeño grupo confió en el Señor. Este resto,
machacado, creía que la victoria radicaba en la fidelidad a Dios:
despreciado, rechazado por los hombres, abrumado de dolores y
familiarizado con el sufrimiento... Después de una vida de aflicción
comprenderá que no ha vivido en vano (Is 53,3.11).
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Pero un día terminó el exilio. El rey persa Ciro el Grande publicó un
edicto (538 a.C.) permitiendo regresar a los desterrados a su patria, pero
también a estos les tocó sufrir y no fue tan fácil; tuvieron que
conformarse con ser una pequeña provincia situada en el extremo del
imperio y además no fueron bien aceptados en su
propia patria. Quizás los paganos dirían a los
miembros del grupo fiel que llegaba lo mismo que la
mujer de Job decía a su marido: ¿Todavía perseveras en tu rectitud?
¡Maldice a Dios y muérete! (Job 2,9) ¿Qué
respuesta podían dar los fieles israelitas? Seguramente ninguna mejor que
la de Job: Si se acepta de Dios el bien ¿no habremos de aceptar también
el mal? (Job 2,10). Job es la imagen de Israel
que sufre y soporta la indiferencia.
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Quizás la clave de la interpretación este en la noción de
PRUEBA que pretende restablecer la RELACIÓN PERSONAL DE AMISTAD. Antes
de la PRUEBA su RELACIÓN con
Dios se limitaba a RITOS de purificación de sus hijos y al ofrecimiento de
holocaustos (Job 1,5). Y ¿dónde quedaba su RELACIÓN
PERSONAL con Dios? Sólo la
prueba del sufrimiento hace que Job exija al Señor un encuentro
personal: Pero yo quiero hablar al Poderoso (13,3). Tras
el encuentro su relación con el Señor se fundamentará en la
relación personal: te conocía sólo de oídas,
pero ahora te han visto mis ojos (Job 42,5).
La PRUEBA
DEL EXILIO ha restablecido la relación personal entre Dios y Job.
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Amar en tiempo de luz genera fe, pero amar en tiempo de oscuridad engendra
esperanza. Tanto Job como Israel aprendieron a abrirse en esas duras
circunstancias a la esperanza por medio de su RELACIÓN
PERSONAL DE AMISTAD CON DIOS.
Otro enfoque del libro de Job:
el sufrimiento
ocasión privilegiada para el encuentro personal entre
Dios y el hombre.
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Las
guerras, las catástrofes y las enfermedades son los
males que sufre el hombre. Job tuvo experiencia de estos tres males y
gritó: el hombre, nacido de mujer, corto de días y lleno de zozobras
(Job 14,1). El sufrimiento humano es un misterio. Job
nos vendrá a decir que este misterio es el ámbito, el lugar, el
tiempo, la ocasión privilegiada donde acontece el
encuentro personal entre Dios y el ser humano. Con Jesucristo
(ver más
adelante) se revelará en verdadero misterio del dolor.
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Podría pensarse que el interés de Dios en llamar la
atención de satán sobre Job era simplemente un modo
de llevar adelante el relato. Parece que no. Se dice con frecuencia que la
clave teológica del prólogo debe buscarse en 1,9, en la pregunta de satán:
¿Teme Job a Dios por nada?. Ciertamente es el detonante de la
acción que se desarrolla. Se trata de una cuestión de fondo muy
importante: ¿Cuánto amor a uno mismo se oculta tras el amor a Dios?
Sin embargo este problema no se menciona en el epílogo ¿Es que no es la
clave del texto? ¿No se trata de lo esencial de libro?
Pero aunque no se menciona la cuestión al recaer la atención sobre la noción de PRUEBA,
y aparecer esta como la única
posibilidad de saber si Job es realmente justo, es decir,
si realmente ES AMIGO DE DIOS (la prueba pondrá sin duda a la vista la
naturaleza de la relación de Job con Dios) se está dando la respuesta a
esta cuestión esencial.
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Efectivamente, entonces descubrimos
que el problema planteado a la teología de la
retribución sobre si el sufrimiento es merecido o no, de si Dios es
justo o no, o del sentido de la vida cuando se vive sufriendo pasan a ser
secundarios aunque no carezcan de importancia, y se
descubre una Providencia de Dios más profunda que la mera retribución.
Se trata de una retribución más amorosa que justa, de una providencia
amorosa, el amor es libre, no esta condicionado. Es mucho más. El amor es
un DON, no una DEUDA.
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En
cierto sentido Job representa a todo Israel y a todos nosotros cuando
miramos a Dios como al "Dios debe" y se nos olvida el "hágase tu
voluntad". Es evidente que para el autor no existe esta posibilidad
porque sino habría terminado la historia aquí, es precisamente el no
captar esta respuesta como evidente lo que permite seguir el relato y
mantener la atención del lector para descubrir al final
la solución. Los amigos se sitúan al margen del problema de fondo,
todo lo que dicen es verdad pero no ESCUCHAN el problema realmente, y por
eso no escuchan a Dios tampoco. La respuesta correcta sería:
"debes amar" a Dios también
en el sufrimiento. Job tampoco da esta respuesta el está herido y
piensa que nos es justo lo que le pasa y reta a Dios: tampoco ha entendido
que "debe amar" a Dios
por encima de la situación que padece. Pero esta cuestión la conoce el
lector desde el prologo, el lector le está diciendo
constantemente a Job: aguanta y demuestra tu
lealtad y amor a Dios para que la apuesta de Dios por ti, por mi, por el
hombre, sea ganada a satan. DIOS SALE GANADOR.
De algún modo el libro no escapa a la noción del DIOS DEBE,
en este caso, DIOS DEBE SALIR GANADOR, pero hay una
diferencia esencial, no es una deuda de justicia sino de amor, libre por
tanto. Dios gana y esto es lo que hace ganador a Job, y con él, al
hombre, a ti y a mi. HA TRIUNFADO
LA RELACIÓN DE AMISTAD SOBRE EL DOLOR (Y MÁS ADELANTE VEREMOS COMO
TRIUNFARÁ SOBRE LA MUERTE).
Otro enfoque
del libro de Job:
entre
la experiencia de la vida y la doctrina
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Ya hemos visto
que en el seno de la doctrina de los sabios se plantea una y otra vez este
problema de difícil solución. El planteamiento del problema en parte viene
señalado en la ambigüedad y aparente contradicción entre muchos
afirmaciones sapienciales entre si e incluso dentro mismo del mismo libro
(Proverbios, Job y Qohelet).
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La lectura de
la literatura sapiencial, sea o no bíblica, descubre en la sabiduría una
referencia doble que raya con frecuencia en la ambigüedad. Maestros y
sabios apelan a la experiencia como argumento fundamental y a la vez
acuden masivamente a la enseñanza, a la doctrina: el conflicto surge
cuando esas nociones que fueron pertinentes y justas en un momento
cristalizan "dogmáticamente"; es decir cuando la experiencia no
proporciona ya material de conocimiento y cuando lo que se conoció no se
examina y controla continuamente, cuando se encorseta el conocimiento
mismo, cuando un saber se impone y entra conflicto con la evidencia de la
realidad ("pues la realidad se habrá equivocado": Hegel). En Job nos
encontramos en un vaivén continuo de dos argumentos: la ideología
dogmatizada e inmóvil y la fresca y personal experiencia.
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La paradoja de
la disyuntiva planteada: qué destruye en realidad la Religión ¿la doctrina
rígida de los sabios sobre el dolor o la crítica a esa doctrina realizada
desde la experiencia del dolor mismo de Job? ELIFAZ parece afirmar que ha
entendido el alcance de los discursos de Job. Pero lo que ocurre es justo
lo contrario según 15,2 al ser descalificado Job se hace lo mismo con la
experiencia, que no ocupa su lugar real y pasa a ser algo secundario sino
insignificante; al declarar que la realidad no es admisible sino en la
medida en que cuadra perfectamente con la doctrina, sitúa a la
doctrina-ideología como fuente y principio de la comprensión de la
realidad. Es el mundo al revés. ES LA PERFECTA PERVERSIÓN DE LA SABIDURÍA.
Elifaz dice que ha entendido el alcance de las ideas de Job (15,4: "destruyen
el temor de Dios (la religión) y eliminan la oración (en cuanto expresión
de la religión)"). DAR LA RAZÓN A JOB SUPONE EL FINAL DE LA RELIGIÓN,
DE LA SABIDURÍA, DEL ORDEN, DEL SISTEMA..
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Aunque el
libro deja el problema sin solucionar, sin embargo pone las cosas en su
verdadero sitio al condenar la doctrina-ideología de los amigos y al
reconocer que la experiencia-grito de Job es justa. Y va más allá al
afirmar que la religión y sabiduría de Israel NO ES UNA DOCTRINA O
IDEOLOGÍA sino ALGO EXPERIENCIAL Y REAL: te conocía sólo de oídas,
ahora te ha visto mis ojos (te he experimentado); por eso me retracto
y me arrepiento. LA RELACIÓN ENTRE JOB Y DIOS ES EXPERIENCIAL Y VIVO. EL
DIOS DE JOB (DE ISRAEL) SOLO PUEDE SER CONOCIDO (EN EL SENTIDO DEL TÉRMINO
HEBREO hkm) POR LA EXPERIENCIA.
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INTRODUCCIÓN
Características
generales
Finalidad
Contenido
El libro de
Job en el NT y en
la Tradición cristiana
Características
literarias
Una propuesta de estructuración
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I. Prólogo en prosa (1-2)
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II. Discurso de
los protagonistas (3-31)
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- lamentación de Job (3)
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- diálogo de Job con
sus amigos (4-27)
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- elogio de la sabiduría (28)
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- lamentación de Job (29-31)
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III. Intervención de Elihú (32-37)
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IV. Discurso del Señor (38,1-42,6)
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V.
Epílogo en prosa (42,7-17)
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ANEXOS
Los precursores de Job
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El nombre de Job parece remontarse a una antigua tradición (Ez
14,14) y la temática del libro había sido tratada, al menos en parte, por
otros autores del antiguo Oriente. Nos fijaremos ahora en los textos que
abordan expresamente el tema del hombre ante el dolor o del "justo
sufriente".
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Textos egipcios:
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Textos mesopotámicos:
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Resumiendo: Ha quedado atrás las épocas del
panbabilonismo y del panugaritismo, que pretendían deducir el AT desde estas
culturas. El libro de Job es una cumbre de la literatura universal, muy
superior a cualquiera de estas obras que hemos podido ver, en su extensión,
en la complejidad de su estructura, en el dramatismo, en la riqueza de la
problemática, con motivos totalmente nuevos. Pero la comparación resulta
útil y enriquecedora, porque nos enseña que el autor no lo ha creado de la
nada. Ha recogido temas y motivos conocidos y sobre todo ha sabido unir dos
actitudes hasta entonces separadas: la que se refugia en el lamento y la
súplica (iniciada por el Job sumerio) y la que intenta profundizar
intelectualmente en la cuestión (como hace la teodicea babilónica).
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Símbolos e imágenes más
logrados en Job
- Las falsas amistades (6,15-20)
- El "mal de vivir" (7,1-4)
- La fragilidad del bienestar del impío (8,11-19;
papiro, tela de araña y trepadora)
- La formación del feto (10.8-11)
- Dios le ataca (16,12-14)
- Un nocturno (24,13-17)
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