INTRODUCCIÓN A LOS LIBROS SAPIENCIALES

 

ESQUEMA DE LA LECCIÓN

  1. PRESENTACIÓN
  2. MARCO HISTÓRICO GENERAL
  3. LIBROS SAPIENCIALES: GENERALIDADES
    1. Los libros
    2. Situación
    3. El Autor: Salomón
    4. Terminología
    5. Formas de expresión
    6. Origen de la sabiduría en Israel
      1. La sabiduría y la Revelación
      2. Salomón modelo de los sabios y la corte real
      3. Escribas y escuelas
      4. El origen popular de la sabiduría
    7. La actitud y grandes temas de los sabios:
      1. El consejero
      2. El arte de vivir
      3. Los límites de la sabiduría humana y la Sabiduría de Dios
      4. El problema de la retribución
      5. Una reflexión sobre la Historia de la Salvación
    8. El género literario sapiencial
 

ANEXOS

  1. CONCEPTO DE LITERATURA SAPIENCIAL

  2. LA SABIDURÍA EN EL NUEVO TESTAMENTO

    1. Preparación para el Nuevo Testamento

    2. Jesús y la Sabiduría

  3. LA LITERATURA SAPIENCIAL EN EL PRÓXIMO ORIENTE

 

PRESENTACIÓN

  • NOTA INTRODUCTORIA

  • Vamos a empezar este estudio sobre los Libros Sapienciales por esta Introducción en la que expondremos las características de la sabiduría israelita enmarcada en el contexto religioso del Próximo Oriente Antiguo.

  • Después comenzaremos por Proverbios, libro que personifica la sabiduría en la figura de una gran dama, "Doña Sabiduría" y nos invita a dejarnos seducir por ella para que guíe nuestros pasos a la vida plena. En su afán catequético el libro confronta esta imagen con otra figura femenina "Doña Necedad", llena de vileza y que deshumaniza y malbarata la vida de quien se deja atrapar por ella.

  • La sabiduría de Proverbios nos llevaba por un camino sereno y tranquilo, andadero pero ¿qué sucede cuando las aguas se vuelve turbulentas? El libro de Job aborda la cuestión del sufrimiento de la vida sin disimulos. Job sabe por experiencia que la vida está entretejida de adversidades, pero no cae en el sentido trágico de la existencia ni en el sinsentido del absurdo. Nos enseña que el crisol del sufrimiento, además de aprender a conocer y aceptar nuestros límites, es un lugar privilegiado para el encuentro personal con Dios: Te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos (Job 42,5).

  • La actuación de Dios en la vida abarca cualquier aspecto de la existencia. El Eclesiastés nos revelará que sin Dios cualquier situación de la vida está vacía, y nos llegará a decir que aún en ese vacío existencial podemos buscar la presencia callada de Dios.

  • Los sabios van sabiendo como se revela Dios en las maravillas de la creación y en el decurso de la vida; por eso Ben Sirac en el Eclesiástico nos ofrece dos grandes enseñanzas: debemos confiar en Dios en cualquier situación y el cumplimiento de la Ley de Dios es necesario para dar testimonio de la actuación de Dios en nuestras vidas.

  • Pero la amistad con Dios, la comunión y la naturaleza de la Alianza que Dios establece con sus fieles va fraguando la creencia en que esta amistad no se romperá ni con la muerte. Pero habrá que esperar  a que el Libro de la Sabiduría a mediados del siglo II a.C. haga explícito este profundo convencimiento: Las almas de los justos están en las manos de Dios (Sab 3,1).

  • En todo este largo recorrido la Presencia de Dios a nuestro lado ha sido constante por eso debemos detenernos en el libro de los Salmos. El salterio es el libro que mejor refleja la presencia del Señor junto a nosotros en cualquier circunstancia. Nos enseñará que lo más importante de nuestra vida es la amistad-amor incondicional de Dios con nosotros.

  • Efectivamente poco a poco el sabio entiende que “saber” es saber vivir, y “saber vivir” es saber amar. El arte de vivir en plenitud es sobre todo el arte de saber amar. En este sentido el Cantar de los Cantares sí que debemos incluirlo dentro del movimiento sapiencial.

  • El AT desemboca en el NT. El arte de vivir plenamente aquí y luego eternamente, lo alcanzamos cuando hemos aprendido que se trata en fondo de "saber amar"; el NT nos revela que Dios es amor y manifiesta que Jesús de Nazareth es a presencia encarnada de Dios del amor entre nosotros. Pablo de Tarso que se dejó seducir por este Jesús al modo en que los judíos piadosos se dejaban seducir por "Doña Sabiduría", nos dirá que la Sabiduría de Dios (1 Cor 1,24) no consiste en otra cosa que en el arte de transformar nuestro corazón y el corazón del mundo con la fuerza del amor de Cristo.

  • Si tuviéramos que resumir de un modo telegráfico el largo camino recorrido por los sabios diríamos que: en un principio el sabio entiende que “saber” es saber vivir en armonía con el mundo creado; en un segundo momento advierte que “saber vivir” es triunfar en la vida; finalmente deduce que “triunfar en la vida” no implica la realización de cosas extraordinarias, triunfa en la vida el que sabe amar en todo lo que hace por simple que sea, cuando advierte que desde la mirada de Dios solamente es importante lo que se hace con amor y por amor. La conclusión final es que sólo el amor de Dios llena, compacta y engrandece la vida, y triunfa en la vida quien ama a Dios, porque ese es el amor que triunfa más allá de la muerte.

 

MARCO HISTÓRICO GENERAL

  • A comienzos de octubre del año 539 a.C. las tropas de Ciro, rey de medos y persas, se apoderaron de Babilonia. Es el comienzo de una nueva fase en la historia del mundo. A lo largo de los cinco siglos siguientes se asistirá a convulsiones políticas inauditas. Las anteriores conquistas asirias y babilonias quedan eclipsadas ante los grandes imperios persa, griego y romano, por tratarse de una época de gigantescas mezclas de culturas y de religiones.

  • Palestina a lo largo de los cinco últimos siglos de la era precristiana estuvo sometida bajo tres dominios extranjeros:

    • 1.       La dominación persa (539-333) (mapa)

    • 2.       La dominación griega (333-63) (mapa)

    • 3.       La dominación romana (63-70 d.C.) (mapa)

  • En la época persa precisamente surge un grupo de hombres, enamorados de la sabiduría de Israel, llevan el nombre de sabios, que se sienten herederos de una larga tradición de reflexión sapiencial que se remonta hasta Salomón y que se proponen adaptar a su propia mentalidad toda esta nueva forma de pensamiento aportado por los nuevos pueblos. Este esfuerzo de recopilación, síntesis y adaptación desembocó, después, del destierro en seis grandes obras sapienciales:

    • 1. Periodo Persa: Proverbios, Job y Cantar de los Cantares

    • 2. Periodo Griego: Eclesiastés, Eclesiástico y Sabiduría.  

  • Visto providencialmente el destierro y las invasiones culturales, especialmente la griega, se presentan como el modo en el que Dios va preparando al pueblo elegido para su misión universal. Gracias a este proceso histórico se va produciendo es trasvase de nociones sacadas del mundo oriental a las nuevas categorías de pensamiento occidental. La transformación necesaria se llevó a cabo durante el destierro y los cinco siglos siguientes.

NOTA: Si no se tienen claras las etapas históricas de Israel convendría poner el DVD sobre HISTORIA DE ISRAEL.


  •  

LIBROS SAPIENCIALES: GENERALIDADES

  • Los libros:

    La Iglesia ha aplicado habitualmente el nombre de libros sapienciales a:

    1. Job (Jb),

    2. Salmos (Sal),

    3. Proverbios (Prov),

    4. Eclesiastés (Ecl, Qo),

    5. Cantar de los cantares (Cant),

    6. Sabiduría (Sab) y

    7. Eclesiástico (Si, Eclo).

    • Tres Aclaraciones:

      1. Sólo en un sentido muy amplio se pueden incluir los Salmos en esta enumeración, pues la mayoría de ellos no dependen específicamente del movimiento sapiencial de Israel. Pero gracias a ellos se fraguo el nervio del mensaje de los sabios: la amistad con Dios (acrisolada en la oración de los salmos) dura para siempre, es más fuerte que la muerte y el sehol.

      2. El Cantar de los cantares aunque se trata es una colección de cantos de amor debe su conservación y forma actual a los sabios judíos, los cuales reconocerían su contribución a la vida buena. Efectivamente poco a poco el sabio entiende que “saber” es saber vivir, y “saber vivir” es saber amar. El arte de vivir en plenitud es sobre todo el arte de saber amar. En este sentido sí podemos incluirlo dentro del movimiento sapiencial.

      3. Además de estos libros merecen particular mención los consejos de Tobías (Tob 4,3-21; 12,6-13) y el poema sobre la sabiduría de Baruc (Bar 3,9-4,4).

  • Situación

    • En el canon católico los libros sapienciales vienen a continuación de los libros históricos y precediendo a los proféticos.

    • El orden que siguen responde a su pretendida antigüedad o a la época en que se sitúan los protagonistas. Así el libro de Job es el primero porque se le presenta como un antiguo patriarca; después los Salmos atribuidos a David; a continuación los que se atribuyen a Salomón (Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares y Sabiduría). Finalmente el Eclesiástico escrito por Jesús Ben Sirac, maestro judío del siglo II a.C.

  •  El Autor: Salomón

    • El papel de Salomón en el desarrollo de la literatura sapiencial alcanzó tanta importancia en la tradición judía y cristiana, que la mayoría de estos libros fueron atribuidos al propio Salomón:

    1. Aunque Proverbios se titule Proverbios de Salomón, solo el material contenido en los cap. 10-22 y 25-29 pueden datarse como pertenecientes a la época preexílica y no podemos saber cuanto pertenece al periodo salomónico.

    2. El Cantar se titula Cantar de los Cantares de Salomón.

    3. El autor de Eclesiástico se presenta como hijo de David, rey de Jerusalén.

    4. Así mismo, el autor de Sabiduría habla como si fuera Salomón (Sab 6,22-23).

    • Evidentemente en el mundo de los sabios se practicaba la seudonomía: de esta manera se aseguraba la atención al propio mensaje y se subrayaba el valor de la propia obra. Al ser Salomón el prototipo de los sabios, resultaba natural atribuirle escritos. El concepto de autor en la antigüedad difiere de la noción moderna; como dice F. Mackenzie: en la tradición israelita, a fin de expresar la creencia de que los libros eran santos y había sido compuestos bajo el impulso del espíritu de Dios, se los relacionaba con nombres importantes del pasado, profetas y sabios, que eran famosos por haber sido instrumentos a través de los cuales el espíritu actuaba. Para los judíos, esta era su forma instintiva de expresar una profunda verdad. No querían dejar un escrito sagrado completamente anónimo, porque entonces no constaba de su origen a través de un hombre inspirado por Dios. Así pues los judíos no tenían dificultad alguna en atribuir a Moisés el Pentateuco o a Salomón la literatura sapiencial.

    • Actualmente podemos afirmar que estos libros fueron compuestos muy probablemente a la vuelta del destierro entre los siglos V-I a.C., si bien es evidente que algunos recogen materiales que ya existían en la época de la monarquía.

    • También podemos afirmar que estos libros aunque pertenecen a una tradición específica y propia de la literatura sapiencial israelita hunden sus raíces en el acerbo cultural y en la literatura sapiencial de todo el Próximo Oriente Antiguo (para ver ejemplos de esta literatura sapiencial).

  • Terminología

    • Los términos sabiduría, sabio, se derivan de las voces latinas sapientia, sapiens, que a su vez proceden del verbo sapere: gustar, saborear, percibir, comprender.

    • En la Vulgata, sapientia y sapiens traducen habitualmente los términos griegos de la versión de los LXX y del NT sophia y sophos, cuya raíz es de etimología desconocida.

    • En los LXX estos términos griegos traducen generalmente las palabras hebreas derivadas de la raíz hkm, presente en la mayoría de las leguas semíticas: hokmah, sabiduría y hakam, sabio.

    • En la Biblia hebrea la raíz hkm se usa 318 veces (más 50 del fragmento hebreo del Eclo). Se emplean sobre todo en los libros sapienciales: Prov, Job, Ecl (Qo), Eclo (Si). En los LXX ocurre lo mismo para Sab. En el NT sophia se usa 50 veces y 20 sophos, con una concentración particular en 1 Cor 1-3.

    • Si tuvieramos que resumir el contenido de esta palabra hebrea hkm de amplio espectro de significado con una sola palabra, esta sería: VIDA.

  • Formas de expresión

    • Las formas a través de las que se expresa la sabiduría son las mismas en todas las partes. Todas las diversas formas, breves o largas, que encontramos en la Biblia son llamadas masal.

    • Entre las formas más breves o simples tenemos:
      • el refrán: cual la madre, tal la hija (Ez 16,44);
      • y el proverbio: de los malos sale malicia (1 Sam 24,14).
    • Junto a estar formas simples está luego:
      •  el enigma, como el propuesto por Sansón: del que come salió comida y del fuerte salió dulzura (Jue 14,14);
      • o también la fábula como la Jotán (Jue 9,7-15) o la de Joás: el cardo del Líbano mandó a decir al cedro del Líbano: “da tu hija por esposa a mi hijo”. Pero pasaron las fieras del Líbano y pisotearon el cardo (2 Re 14,9).
      • Encontramos también el proverbio numérico, sobre todo en Prov 30,15-33.;
      • o la parábola, como la de Natán a David (2 Sam 12,1-4).
    • A veces el texto se desarrolla en forma de relato, como la narración en prosa que abre y cierra Job; el desarrollo puede aparecer también en forma de discurso muy elaborado, como en Prov 2; o incluso en forma de diálogo, como el poema del libro de Job.

  • Origen de la sabiduría en Israel

    • La sabiduría humana y la Revelación.

      • La sabiduría humana y el sentido común:

        • La búsqueda de la sabiduría es común a todas las culturas del antiguo Oriente. Colecciones de literatura sapiencial nos han sido legadas tanto por Egipto como por Mesopotamia, y los siete sabios eran legendarios en la antigua Grecia. Esta sabiduría humana tiene en un primer momento un sentido eminentemente práctico: se trata de que el hombre se conduzca con prudencia y habilidad para prosperar en la vida. Esto implicaba una cierta reflexión sobre el mundo y las gentes y también la elaboración de una ética-moral (lo que es bueno o malo, lo que conviene o no conviene hacer), en la que no esta ausente la referencia religiosa (particularmente en Egipto). Posteriormente, en un segundo momento y sobre todo en la Grecia del siglo VII, vemos como la sabiduría va tomando un cariz más especulativo o teórico y con el tiempo se transformará en filosofía. Podemos concluir que esta sabiduría humana, conjuntamente con la ciencia que estaba empezando así como con el desarrollo de las nuevas técnicas que van apareciendo, tiene un carácter civilizador. Se podría afirmar que la sabiduría es como el "humanismo" de la antigüedad.

      • Esta sabiduría humana fruto del sentido común o inteligencia natural de los hombres será vehículo de la Revelación de Dios:

        • En los libros sapienciales de la Biblia lo que "es asumido por Dios y presentado por la Iglesia como vehículo de la revelación es la sabiduría de Israel, con sus particularidades, sus profundas raíces próximo-orientales y su apertura congénita a la sabiduría de las naciones" (Jean Lévêque)

        • En este sentido dice Juan Pablo II al referirse a los Libros sapienciales: Lo que llama la atención en la lectura, hecha sin prejuicios, de estas páginas de la Escritura, es el hecho de que en estos textos se contenga no solamente la fe de Israel, sino también la riqueza de civilizaciones y culturas ya desaparecidas. Casi por un designio particular, Egipto y Mesopotamia hacen oír de nuevo su voz y algunos rasgos comunes de las culturas del Antiguo Oriente reviven en estas páginas ricas de intuiciones muy profundas. No es causal que, en el momento en el que el autor sagrado quiere describir al hombre sabio, lo presente como el que ama y busca la verdad: “Feliz el hombre que se ejercita en la sabiduría, y que en su inteligencia reflexiona, que medita sus caminos en su corazón, y sus secretos considera (Si 14,20-21). Fides et ratio, 16.

      • Es lógico advertir que al ser asumida la sabiduría de Israel por Dios como vehículo de Revelación, ésta adquiera progresivamente una personalidad propia y única:

        • Efectivamente, aunque Israel llega unos 2000 años tarde a la escena de la literatura sapiencial del Próximo Oriente Antiguo, y en este sentido no es original, si lo será en su evolución posterior. Por ejemplo:

          • la sabiduría bíblica es menos elitista o "clasista" que las demás;

          • el pensamiento sapiencial de Israel fue absolutamente original cuando llega a la personificación de la sabiduría,

          • o cuando integra la reflexión sobre la historia santa (haciendo una especie de teología de la Historia),

          • o cuando relaciona la Ley (la Thorá) con la Sabiduría, etc.

        • Podemos concluir que Israel con todo este bagaje cultural del Antiguo Oriente construye una síntesis propia debida fundamentalmente al fenómeno inspirador aportado por Dios.

      • Al trata de los Libros Históricos percibíamos claramente como se asumía por la Revelación el acontecer histórico (salvífico) como un cauce para el progreso de la Revelación en el AT. Veremos más adelante al estudiar los Libros Proféticos, como la vida de unos hombres (los profetas) es asumida por la Revelación como medio para elaborar su mensaje. Pero vemos ahora con asombro como en los Libros Sapienciales también es asumido por la Revelación los esfuerzos de la razón humana, que guiada por la fe, va profundizando en el misterio de Dios y del hombre que le busca y percibe en la creación y en la historia.

        • Ojo, esto no quiere decir que la Revelación, en cierto estadio de su desarrollo, se convierta en Humanismo. Conviene dejar claro ya desde el principio que la Sabiduría bíblica o inspirada, aún en los casos en que integra lo mejor de la sabiduría humana, es de distinta naturaleza que ésta (sabiduría humana + inspiración divina = Sabiduría bíblica).

        • El hecho de constatar, por medio de la Revelación, que Dios mismo ha querido establecer un vínculo profundo entre el conocimiento de fe (Sabiduría con mayúscula) y el de la razón (sabiduría humana) es, sin duda alguna, una de las aportaciones más destacadas de los libros sapienciales.

        • Es cierto que algunas de las cuestiones planteadas por los sabios de Israel no siempre encuentran la respuesta adecuada, pero como nos recuerda Juan Pablo II en la siguiente cita, a través de su ejemplo y esfuerzo por entender, es Dios mismo quien nos estimula en la búsqueda de la Verdad que en definitiva es El mismo.

          • Israel con su reflexión ha sabido abrir a la razón el camino hacia el misterio. En la revelación de Dios ha podido sondear en profundidad lo que la razón pretendía alcanzar sin lograrlo. A partir de esta forma mas profunda de conocimiento (el de la Revelación), el pueblo elegido ha entendido que la razón debe respetar algunas reglas de fondo para expresar mejor su propia naturaleza. Una primera regla consiste en tener en cuenta el hecho de que el conocimiento del hombre es un camino que no tiene descanso; la segunda nace de la conciencia de que dicho camino no se puede recorrer con el orgullo de quien piensa que todo es fruto de una conquista personal; una tercera se funda en el “temor de Dios” del cual la razón debe reconocer a la vez Su trascendencia soberana y Su amor providente en el gobierno del mundo. Cuando se aleja de estas reglas, el hombre se expone al riesgo del fracaso y acaba por encontrarse en la situación del “necio.Para la Biblia, en esta necedad hay una amenaza para la vida. (Fides et ratio, 18).

    • Salomón, modelo de los sabios y la corte real.

      • La Biblia relaciona el florecimiento de la sabiduría en Israel con la persona de Salomón. Su sabiduría aparece manifiesta en sus cualidades de juez, en su capacidad de administrador, de constructor del templo. Organizó en trabajo público y el comercio exterior, acumulando una gran fortuna.

      • Es de suponer que semejante actividad exigió del Estado la organización de una especie de escuela superior de administración, en la que los miembros de la nueva organización estatal recibían una formación adecuada, en particular en el plano cultural. Podemos suponer que también la corte real tuvo una función determinante en el desarrollo de la corriente sapiencial en Israel. Esta función se renovará en el reinado de Ezequías (Prov 25,1).

    • Los escribas y las escuelas.

      • Los escribas del rey no se deben identificar plenamente con sus consejeros políticos. Ciertos escribas tenían otra función de gran importancia para el futuro de la nación: la de preparar a la juventud masculina mejor dotada para hacerse cargo el día de mañana de la responsabilidad en la administración, la diplomacia y el gobierno. Esta forma aparece expresada en la forma tan frecuente: hijo mío. Esta misión se realizaría en las escuelas. La sabiduría antigua gobernaba la actividad de la sociedad y regulaba los comportamientos y las controversias que surgían entre las personas y los grupos.

      • En el África negra actual los proverbios tienen todavía esta función. Justamente porque tenía esta función reguladora de la sociedad, la sabiduría antigua había que trasmitirla a la juventud, en cuya formación ocupaba una parte importante. A través de ella los jóvenes aprendían los principios del comportamiento y cuanto podía dar plenitud y equilibrio a su vida.

    • Origen popular de la sabiduría y la familia

      • Pero no podemos obviar el hecho de que un proverbio es una expresión armoniosa -que da gusto escuchar y decir-, muy concisa y que requiere una reflexión para comprenderla bien; sintetiza una larga experiencia de observación de los hombres y de las cosas. Es fruto de una larga maduración, siendo su base la observación.

      • Esto no cuadra bien con un origen exclusivo en la corte real. De hecho, la mayor parte de los proverbios antiguos no tiene nada que ver con la vida de la corte. Un gran número de proverbios tienen su origen en el campo o en las aldeas y su contenido lo testimonia. En Israel, como en todas partes, la sabiduría proverbial es también y fundamentalmente de origen popular y se trasmite en familia. Salomón y sus escribas no hicieron más que recoger esta sabiduría popular antigua y organizarla por escrito.

  • La actitud y los grandes temas de los sabios

    • El consejero. El sabio no es jefe, ni sacerdote, ni profeta. No manda ni en nombre del estado ni en nombre de Dios. Propone lo que le parece que ha descubierto, expone lo que sabe, indica el camino que según él conduce a la plenitud de la vida y desaconseja lo que, basado en su propia experiencia, lleva al fracaso. Su discurso describe, indica, aconseja, sugiere, pero no manda.

    • El arte de vivir

      • Al sabio de la Biblia le interesan las cosas de la naturaleza. Las admira y su fe le enseña a descubrir en ellas la mano de Dios. Observa el universo y percibe una realidad armoniosa: tras la noche el día; tras el invierno la primavera… El sabio imitando a la naturaleza, intenta desarrollar su vida de manera ordenada y armónica. Es también un buen profesional, que conoce bien su oficio

      • Pero su preocupación principal es averiguar las claves de su destino como hombre, es decir, como debe conducir su vida para alcanzar la verdadera felicidad. Por eso observa al hombre para conocerlo y conocerse. Se da cuenta de la diversidad de temperamentos, de maneras de ser; es también el que conoce lo que hay dentro del corazón del hombre, sus alegrías, sus tristezas. Es en definitiva un buen observador de la realidad humana y social.

      • Pero no se limita a ser un buen observador, es sobre todo un educador nato. Tras observar el universo y fijarse en la persona humana, el sabio detecta en ellos la presencia del proyecto divino y se pone manos a la obra para llevarlo a cabo. Por eso, traza reglas para sus discípulos, da consejos morales prácticos, trasmite una preocupación social, etc. Para apoyar su parecer acudirá a la experiencia, sobre todo de los ancianos y a la reflexión personal.

      • Sin embargo, poco a poco se irá convenciendo de que su inspiración más profunda le viene de algo más alto que la mera experiencia y reflexión. El sabio será también un hombre piadoso, un hombre de oración que busca en Dios la verdadera Sabiduría.

      • En definitiva el sabio percibe en las cosas y en las personas una presencia de Dios (un "querer de Dios") y enseña a los demás a percibir ese “algo divino”: Sabedlo bien: hay "un algo" santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno de vosotros descubrir (…) no hay otro camino, hijos míos, o sabemos encontrar en nuestra vida ordinaria al Señor, o no lo encontraremos nunca. Por eso puedo deciros que necesita nuestra época devolver -a la materia y a las situaciones que parecen más vulgares- su noble y original sentido, ponerlas al servicio del Reino de Dios, espiritualizarlas, haciendo de ellas medio y ocasión de nuestro encuentro continuo con Jesucristo.

    • Los límites de la sabiduría humana y la Sabiduría de Dios

      • Efectivamente, la historia de Israel ha puesto de manifiesto que hay sabidurías y Sabiduría. La verdadera Sabiduría viene de Dios; Él es quien da al hombre un corazón capaz de discernir el bien del mal (cfr. 1 Re 3,9).

        • Desde nuestros primeros padres todos los hombres nos vemos tentados a usurpar este privilegio divino, a adquirir por nuestras propias fuerzas este conocimiento del bien y del mal (cfr. Gen 3,5s). Sabiduría engañosa a la que los atrae la serpiente astuta (Gen 3,1). Es la sabiduría de los escribas que juzgan todo según modos de ver humanos y cambian en mentira la ley del Señor (Jer 8,8), la de los consejeros del rey que hacen una política totalmente humana (cf. Is 29,15s.). Los profetas se alzan contra esta sabiduría engañosa: ¡Ay de los que son sabios a sus propios ojos, avisados según su propio sentido! (Is 5,21). Dios hará que su sabiduría quede confundida (Is 29,14). Caerían en la trampa por haber despreciado la Palabra de Dios. Y es que esta Palabra es la única fuente de la auténtica Sabiduría. Así la enseñanza profética rechaza la tentación de un humanismo que pretendiera bastarse así mismo: la salvación del hombre viene solo de Dios. La ruina de Jerusalén confirma las amenazas de los profetas: la falsa sabiduría de los consejeros regios es la que ha conducido el país a la catástrofe. Una vez disipado así el equívoco, la verdadera sabiduría podrá dilatarse libremente en Israel. Su fundamento será la ley divina, que hace de Israel el único pueblo sabio e inteligente (Dt 4,6). El temor de Dios será su principio y su coronamiento. Los escribas inspirados, sin abandonar nunca las perspectivas de esta sabiduría religiosa, van a integrar ahora en ella todo lo que puede ofrecerles de bueno la reflexión humana. La literatura sapiencial editada o compuesta después del exilio es el fruto de este esfuerzo. El humanismo curado de estas pretensiones soberbias se dilata ya desde aquí a la luz de la fe. El sabio percibe los límites de su saber y de su experiencia. Además quiere también recordar los límites de todo saber humano. Muchas cosas se nos escapan. El hombre ni siquiera está seguro de que su obrar sea justo, pues el sabio sabe que en definitiva estamos en las manos de Dios. Nuestra sabiduría está en negarse así misma: Ni sabiduría, ni inteligencia, ni consejo existen ante el Señor (Prov 21,20)

      • Por todo esto, Israel dudo mucho tiempo en atribuir al Señor la sabiduría porque esta aparecía como una cualidad profundamente humana. Pero poco a poco se fue imponiendo la sabiduría de Dios como algo real y bueno.

        • Vemos como el contraste inicial entre la enseñanza de los sabios que daba tanta importancia a la experiencia y se diferenciaba de las de los profetas no impedirá que mas adelante ambos géneros aúnen sus esfuerzos para dar lugar al género apocalíptico destinado a revelar los secretos del futuro. Si Daniel revela los misterios divinos (Dan 2,28s.47), no es por sabiduría humana (Dan 2,30) sino porque el Espíritu divino, que reside en él, le da una sabiduría superior. La sabiduría religiosa del AT reviste aquí una forma característica: el sabio aparece ya como inspirado por Dios al igual que el profeta.

    • El problema de la retribución

      • Los sabios afrontarán en relación con Dios los grandes enigmas de la existencia humana. En Proverbios se parte de la idea de que Dios premia al justo y castiga al malo. La evidencia de lo que ocurre en vida real hizo que Job y Qohélet se alzaran contra esta doctrina de la retribución clásica. Fue la crisis de la sabiduría bíblica. No encontraremos la solución a esta crisis en Eclesiástico, para el que todo termina con la muerte, aunque intuye algo y escribe que el que teme al Señor le irá bien al fin, y en el día último será bendecido (Eclo 1,13). La solución no llega hasta que en Sabiduría leemos frases como: las almas de los justos están en las manos de Dios y ningún tormento los alcanzará (Sab 3,1), su sufrimiento durante esta vida es una prueba (Sab 5,5-6), su esterilidad aceptada virtuosamente tendrá su fruto en el más allá (Sab 3,13-15). Al fin ha dado con la respuesta correcta; sólo esta retribución después de la muerte devuelve la serenidad a la sabiduría bíblica.

    • Una reflexión sobre la historia de la salvación

      • En un primer momento la literatura sapiencial no centra su atención en la historia, sino que observa, más bien, el orden del universo creado por Dios. Mientras que el Pentateuco y los libros históricos destacan la intervención salvadora de Dios en la historia humana y los profetas interpretan esta historia, la literatura sapiencial se detiene, principalmente, a observar la armonía dispuesta por Dios en la creación, invitando al ser humano a vivir según el orden dispuesto por el Creador. Lo que ocurre es que esta visión de los libros sapienciales no sólo no se opone a la de los libros históricos y proféticos sino que, en un segundo momento, conseguirá englobar el punto de vista propuesto por estos libros. La historia de la salvación experimentada por Israel queda incluida en el proyecto armonioso con el que Dios ha concebido toda la obra de la creación.

        • Aunque es en una fase muy avanzada cuando el autor de Sabiduría de un modo EXPLÍCITO integra en su reflexión la experiencia histórica de Israel, ya desde la reflexión de Proverbios 1-9 IMPLÍCITAMENTE se hace eco de la enseñanza profética de Dt 4,6 y de su fuente Jer 31,31-34. Y Qohélet se identifica con Salomón juzgando su obra al final de su vida. Más claramente Eclesiástico 16,24-17,14 y sobre todo Eclo 44-49, releían toda la historia de la salvación al modo de un sabio. Pero es en Sabiduría, como decíamos, donde encontramos una especie deteología-filosofía de la historia de la salvación”. Así en Sab 7-9 se propone a los jóvenes el ejemplo de Salomón y en Sab 11-19 se releen los acontecimientos centrales de Israel.

  • El género literario sapiencial

    • El género sapiencial, es muy conocido en todo el próximo Oriente y también aparece en la Biblia bajo sus dos formas fundamentales: la proverbial, optimista, tradicionalista y retribucionista, y la forma mas polémica, pesimista, crítica y original.

    • A continuación hacemos un elenco de los títulos más importantes, clasificados por Culturas y en orden cronológico; para un estudio más detallado ir a los enlaces correspondientes.

    • La tradición sapiencial de Israel positiva y tradicionalista entronca con la sabiduría positiva de oriente en obras como las siguientes:

      • En Egipto:

        • la instrucción de Ptah-hotep (entre 2150 y 2080 a.C.),

        • la instrucción del rey Amenemhet (1960 a.C.),

        • la instrucción de Jhet, el hijo de Duauf (1900 a.C.),

        • la sabiduría de Ani (1200 a.C.),

        • la Instrucción de Amen-em-Opeh (500 a.C.)

        • la Instrucción de Ank-sesonqui (400 a.C.).

      • En Babilonia:

        • los Poemas de los justos que sufren (entre 1500 y 1000 a.C.)

        • los Proverbios Mesopotámicos (entre 1500 y 1000 a.C.)

        • las Palabras de Ajicar (en torno al 400 a.C.).

    • Si la sabiduría tradicional había puesto el acento ante todo en la armonía cósmica, en el sentido de la vida y en la moralidad de la retribución, es igualmente cierto que muy pronto apareció también en el horizonte una sabiduría mas sofisticada, atenta a registrar las contradicciones de la realidad, la oscuridad de la existencia, el misterio del mal, la necesidad de una teodicea. Entre los textos orientales que encontramos este enfoque crítico o negativo tenemos: 

      • del mundo sumerio:

        • El hombre y su Dios (133 líneas)

      • de Babilonia procede:

        • Ludlul bel nemeqi (Quiero celebrar al Señor su sabiduría, del 1500 a.C.);

        • la llamada Teodicea babilónica (poema acróstico de 27 estrofas, del año 1000);

        • el Diálogo pesimista (del año 1000 también)

      • del mundo cananeo:

        • Diálogo de un suicida con su alma (156 líneas de un texto del año 2000 a.C.)

      • de Egipto:

        • Protestas de un campesino locuaz (del año 2000 a.C.)

      • un texto arameo:

        • la Oración de Nabónides (del siglo VI a.C.)

NOTA: Para una profundización en este tema sobre el genero sapiencial del próximo oriente antiguo recomendamos ir al ANEXO.