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En
el libro del
Eclesiastés vimos como
se
presentaba el
abatimiento de un personaje desencantado con la vida. Sin embargo, la
explicación catequética del libro pretendía invitar a dicho personaje a
aprovechar cualquier momento de la vida para desarrollar sus potencialidades
humanas. Ahora veremos como el Eclesiástico explora las diversas
situaciones que nos encontramos a lo largo de la existencia e intentará que
sus discípulos desarrollen
también
dichas potencialidades.
-
Efectivamente
Ben Sirac contempla la
pluralidad de circunstancias que depara la vida y regala consejos al
lector
para que pueda crecer en calidad humana y en experiencia religiosa. Su
planteamiento de fondo viene a decirnos que para conseguir este objetivo de
lo que se trata es de dar testimonio de vida de fe allí donde estemos
por difíciles que sea las condiciones para que se exprese nuestra fe. Todos
sus consejos podríamos resumirlos en dos: cumplir la Ley de Dios y
abandonarse confiadamente en el Señor. En definitiva, Eclesiástico nos
enseñará a vivir nuestra fe en toda circunstancia, también en medio de
condiciones adversas.
¿A qué
circunstancias adversas nos referimos? El libro de eclesiástico vio la luz
entre dos etapas de la historia judía: la muerte del sumo sacerdote Simón
(195 a.C.) y el
estallido de la revolución macabea (168 a.C.). Remontémonos hacia atrás en
la historia para entender los acontecimientos de este periodo (195-168 a.C.)
-
A la muerte de
Alejandro Magno (323) sus generales se repartieron el imperio. Tras un siglo
de guerra, Judea fue controlada por los descendientes del general Seléuco.
En el año 200 a.C. el rey Antíoco III, descendiente de Seléuco,
tomo posesión
de Jerusalén. El inicio del reinado de Antíoco III benefició a los judíos.
El monarca, aconsejado por el sumo sacerdote Simón reconstruyó Jerusalén,
acrecentó su población, restauró el Templo y permitió a los judíos regirse
por su propia Ley. Sin embargo, el gozo se vio en el pozo demasiad pronto.
-
Los romanos
derrotaron a Antíoco III en la batalla de magnesia (190 a.C.), y lo
sometieron a fuertes tributos. Su sucesor, Seléuco IV, para pagar el
impuesto romano, intentó apoderarse de las riquezas del Templo de Jerusalén,
granjeándose, de ese modo, la hostilidad de la institución religiosa El sumo
sacerdote Simón murió y le sucedió su hijo Onías III. El cambio de rey y de
sumo sacerdote propiciaron los enfrentamientos entre las dos familias más
poderosas de Jerusalén: los Tobíadas y los Oníadas.
-
Cuando Seléuco IV
murió le sucedió en el trono Antíoco IV (175-164 a.C.). El nuevo rey, para
obtener dinero, vendió el cargo de sumo sacerdote a Jasón. Jasón convirtió
Jerusalén en una ciudad griega dotada de un centro educativo para jóvenes (2
Mac 4,9). Permitió, además, que se celebrarán en Jerusalén juegos en honor
de dioses paganos: Hércules, Hermes y las Musas. Los judíos piadosos
consideraron la postura de Jasón, sostenida por Antíoco IV, como una
traición a la alianza entre Dios y su pueblo (1 Mac 1,11-14). Posteriormente
Antíoco IV, ávido de dinero, vendió otra vez el cargo de sumo sacerdote a
Menelao. Y Menelao no dudó en poner la mano sobre el tesoro del Templo.
-
Por si fuera poco,
Antíoco IV quedó arruinado tras una guerra contra Egipto. Para sanear sus
arcas, saqueó el tesoro del Templo. Cuando Antíoco IV abandonó Jerusalén,
Jasón, el antiguo sumo sacerdote, atacó la ciudad. Entonces Antíoco IV envió
un ejército al mando de Apolonio para hacerse de nuevo con Jerusalén. Las
tropas mataron a los varones, esclavizaron mujeres y niños, destruyeron las
murallas, instalaron altares paganos en las ciudades, abolieron la
circuncisión, eliminaron el reposo sabático, etc. pero aún faltaba lo peor
los soldados erigieron un altar pagano en el Templo de Jerusalén y dedicaron
el templo al "Señor de los cielos", divinidad equivalente al Zeus Olímpico,
dios griego.
El maestro Ben Sirac,
pertenecía a los judíos piadosos que contemplaba la ruina de su pueblo. La
guerra, la idolatría, la miseria, la rivalidad entre familias judías, la
corrupción del sumo sacerdocio, y la arbitrariedad de los reyes seléucidas
hundían a la nación judía y ofuscaban su fe.
-
Ben Sirac percibe con
tristeza cómo a muchos judíos, ante el embate de la cultura dominante, les
afecta cierto complejo de inferioridad y se entibian hasta llegar a
abandonar la fe. Y decide no permanecer impasible ante estos
acontecimientos, se esforzará por salvar su religión y su cultura. Recoge
con esfuerzo documentos, plegarias, himnos, consejos, reflexiones, y
aderezándolos con su experiencia y reflexión personal redacta el libro del
Eclesiástico.
-
Ben Sirac en su
esfuerzo por presentar una sabiduría elaborada y elevada capaz de evitar
complejos a los judíos les llega a decir que Jerusalén es donde ha puesto su
morada la Sabiduría (Eclo 24,10) y llega a afirmar que la sabiduría se ha
concentrado en la Ley que Dios entregó a Moisés (Eclo 24,23).
-
Su obra alcanzó su
objetivo: conservó la identidad, la religión y la cultura del pueblo hebreo.
Pero además supo proponer a sus lectores vivir la fe en ese tiempo de acoso
personal y desastre social. Ben Sirac enseña el arte de dar testimonio de la
fe en una época en que sólo la confianza en dios sostiene la vida del
creyente, pues no se atisba, por ninguna parte, una mejora social o
religiosa.
-
Ben Sirac en un gran
pedagogo. Construye su libro de un modo convincente:
-
1) enseña que la
sabiduría es el gran regalo de Dios a su pueblo y por el a toda la humanidad
(Eclo 1-23);
-
2) regalo que
confiere el verdadero sentido a la vida humana (24-42,14);
-
3) y recalca que los
verdaderos israelitas han sabido encontrar siempre en la sabiduría de Dios
la fuerza para vivir y hacer su historia (42,15-50,29).
-
4) Está convencido
que el culmen de la sabiduría radica en la piedad, por eso concluye el libro
con una plegaria agradecida al Señor por el don de la misericordia (51).
Dios no abandona a su
Pueblo tampoco en esos momentos, sino que sufre con él, y el modo de
resistir la persecución radica en abrazarse a la ley y al temor del Señor.
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IDEAS INTRODUCCIÓN
Características
generales
Título
·
El
libro del Eclesiástico fue escrito por un solo autor y además firmó su obra.
·
En la
tradición judía se le conoce como Instrucción de Ben Sirac, o bien
Libro de la Instrucción.
·
En la
tradición griego-cristiana se le nombra Sabiduría de Jesús, hijo de Sirac,
o de forma breve Sabiduría de Sirac.
·
Algunos
manuscritos latino-cristianos coinciden con los griegos en llamarle
Sabiduría de Jesús, hijo de Sirac, pero a partir del siglo III se hace
frecuente también llamarle Eclesiástico. ¿A qué obedece esta
denominación? Al parecer es debido a su uso en la Iglesia primitiva; este
libro se les daba a leer a los catecúmenos para su formación doctrinal y
moral, convirtiéndose así en prototipo de la obra edificante de la Iglesia y
de ahí su denominación de “El Eclesiástico”.
·
Esta
última denominación es la que ha prevalecido en la tradición latina hasta
ahora, en que parece ganar terreno la de Jesús ben Sirac o también Sirácida.
Situación.
·
Es el
último de los libros sapienciales en la versión de los LXX y en la Vulgata.
Canonicidad
·
Eclesiástico es un libro deuterocanónico, es decir que no formó parte
nunca del canon de la Biblia Hebrea; no encajaba en la teología farisaica, a
la que se debe la fijación del canon, en el Concilio de Jamnia, a
finales del siglo I d.C. También influyó, en parte, su fecha de composición,
demasiado tardía; pero la razón más importante fue su relación con la
literatura saducea. Sirac no era saduceo, pero el tono de la obra con su
atención al culto, su falta de interés hacia la vida futura y su mínima
preocupación mesiánica, hicieron que fuera alineado entre los escritos de
tendencia saducea.
·
Sin
embargo el libro tuvo buena acogida, en general, dentro del judaísmo, como
lo prueba su uso en el culto y en los escritos judíos.
·
La
Iglesia, sin embargo, siempre lo tuvo por canónico; no sólo se nota su
influencia en el NT, sino que su canonicidad cuenta con testimonios
patrísticos más frecuentes que muchos libros protocanónicos.
·
Sin
embargo, debido a la repulsa judía, surgieron algunas dudas dentro de la
Iglesia; la cuestión quedó definitivamente zanjada en el Concilio de Trento
(DB 783-84).
Autor
·
El
autor, Sirac, nacido y criado en Jerusalén, fue escriba y maestro muy
estimado, hombre culto y acomodado, que viajó mucho durante su vida quizás
por ser diplomático ante las cortes extranjeras.
·
En sus
últimos años dirigió una escuela en Jerusalén, impartiendo a los jóvenes sus
conocimientos y comunicándoles su amor a las escrituras, así como la
sabiduría práctica que había adquirido con su experiencia.
Antigüedad y
composición
·
Parece
que se escribió entre 195-168 a. C. muy probablemente ca. 180. En el elogio
que hace de Simón, sumo sacerdote (50,1-21) que seguramente es Simón II (ca.
220-195), da la impresión de que la muerte está aún reciente. Aún no ha
sucedido la sublevación de los Macabeos.
·
Hasta
finales del siglo pasado solo era conocida la versión griega; el Prefacio
antepuesto por alguien que se proclamaba nieto del autor hablaba de un
original hebreo, y en 1896 en El Cairo salía a la luz unos fragmentos de un
texto hebreo del Sirácida en una copia de los siglos X-XI. Se reconstruían
así dos tercios del original hebreo (1108 vv. de 1616 del texto griego).
·
En 1955
Qumrán revelaba dos fragmentos muy preciosos del siglo I a.C. que contenían
6,20-31 y parte del c.51 del libro.
·
En
1964, en Masada se descubría un rollo hebreo del 100-70 a.C. que contenía
otros fragmentos.
·
De esta
manera el Prefacio resultaba veraz, si bien la coincidencia de los
dos textos (griego y hebreo) está muy lejos de ser perfecta. Efectivamente,
la obra fue escrita originariamente en hebreo y años después traducida al
griego.
·
De todo
lo expuesto resulta una situación que exige particular esfuerzo por parte
del crítico textual y que en cada versión sea necesario especificar a qué
texto nos atenemos. No hay que olvidar que del Eclesiástico además de la
versión latina de la Vulgata existe una importante versión Siríaca
que depende de un texto a veces diverso tanto del hebreo conocido
como del griego.
Contenido
Tema principal
-
Se
puede decir que la idea central del libro es la que se recoge en
Eclo 15,1:
Quien se aferra a la Ley alcanzará la Sabiduría, y por eso desde el
principio insiste en que ha sido escrito para los que desean instruirse y
conformar sus costumbres para vivir con arreglo a la Ley (Prólogo
34-35).
Ocasión,
destinatarios e intención de la obra
-
El
contexto histórico ilumina la intención del autor. Desde
finales del siglo III y comienzos del siglo II a.C., Palestina estuvo bajo
el poder de Antíoco III. Este
procuró por diversos modos que la ciudad santa, Jerusalén, fuera adquiriendo
una fisonomía cada vez más parecida a la de las ciudades griegas. En esta
situación las escuelas tradicionales de Judá fueron acusando el impacto
cultural helénico. No
obstante el acercamiento al mundo helenista no implicó una disminución en la
observancia de la Ley; al contrario, ésta cobraba una mayor importancia,
como muestra de fidelidad al Dios de los padres y como característica
distintiva de la propia identidad del pueblo judío. Por su
parte los sacerdotes en el Templo tuvieron muchas dificultades para
desempeñar sus funciones. Entre ellos destacó Simón II (219-196 a.C.) a
quien se alaba al final del libro (Cfr. Si 50,5-23). En este
contexto, en los años anteriores a la persecución de Antíoco IV
Epifanes, se
escribe la obra como llamamiento a la fidelidad a las tradiciones de Israel
y se muestra la veneración por el culto del Templo de Jerusalén, por la
historia de Israel y por el sacerdocio.
Podemos resumir diciendo que, el libro de Sirac es esencialmente una
apología del judaísmo; está escrito como una defensa de la cultura y
herencia religiosa de su pueblo frente al desafío del helenismo, intentando
demostrar a los judíos de Palestina y de la Diáspora, así como a los paganos
de buena voluntad, que la auténtica Sabiduría reside en Israel.
Contenido
doctrinal del libro
-
Sería
un exceso exponer de manera pormenorizada la amplísima temática que
desarrolla esta obra. Resumidamente podemos enumerar así los temas:
-
en
primer lugar y como fondo del libro: la exhortación a buscar la Sabiduría
divina; luego
va apareciendo el temor de Dios como principio y coronamiento de la
verdadera sabiduría; el
pecado y la conversión a Dios; la
humildad que ha de sentir la criatura humana; la vida
y la muerte; las
relaciones entre los hombres: amigos, padres e hijos, esposo y esposa,
hombres y mujeres, gobernantes y súbditos, ricos y pobres; la
veracidad y la mentira;
el dominio de
la lengua; el
libre albedrío; etc.
-
Con
todo, hay tres temas que merecen una especial atención:
-
La
retribución divina:
afirma que Dios retribuye al hombre a la hora de la muerte (Cfr.
Eclo 1,13;
11,28; etc.), pero no precisa en que consiste esa retribución: puede ser en
las circunstancias de la muerte o en el recuerdo que deja (Cfr.
Eclo
39,9-11).
-
En las
añadiduras del texto largo griego y en la versión latina
se supone la pervivencia consciente en el otro mundo (Cfr.
Eclo 2,9; 6,23;
16,22; 24,31; 31,10; etc.).
-
La
importancia del culto:
la evidencia del cumplimiento de la Ley por parte del sabio es el culto a
Dios en el Templo de Jerusalén. La liturgia es para el autor el modelo de
las relaciones del hombre con Dios y le sirve de guía en la vida moral.
Culto y moral se relacionan entre sí, como recordarán los profetas.
-
La
providencia de Dios a lo largo de la historia de Israel:
en el plan de Dios la vida humana tiene una dimensión social y una
trascendencia para todo el pueblo.
Innovaciones
conceptuales del libro
-
En
Eclesiástico
nos
encontramos ante una demostración por la Escritura del vínculo existente
entre la fe y la razón. Esta es la mayor aportación de Ben Sirac. Vamos a
intentar explicar esto a continuación.
-
Hemos
de esforzarnos por no mirar esta obra como una mera recopilación de
sentencias. El autor, que trabaja cuanto puede con su razón, es consciente
de que las cosas más esenciales han de ser contempladas a la luz de la
Sabiduría divina comunicada a los hombres, esto es, con la razón ilustrada
por la
Revelación; se trata de
un implícito adelanto de lo que será la
teología cristiana. La gran
aportación de Ben Sirac respecto a la tradición sapiencial anterior está en
integrar la sabiduría adquirida, por la observación de la naturaleza y por la
reflexión racional, en la Sabiduría que Dios ha manifestado en la Creación,
en la Historia de Israel y especialmente en su Ley. De este modo esta nueva
concepción de la Sabiduría -en cuanto que es don de Dios y también actividad
del hombre- se introduce en el marco de la Alianza de Dios con su pueblo
como elemento Revelado.
-
Resumiendo: la Sabiduría por excelencia es la Ley de Moisés, la Torah, y
sabio es quien la conoce y sabe ponerla en práctica en todas las
circunstancias aplicando el razonar humano.
-
Algunas
aportaciones de fondo generales
-
Algunas aportaciones
específicas
El libro en el NT
y en la Tradición cristiana
-
§
El
Eclesiástico aunque nunca es citado textualmente en el NT, es evocado
sin embargo frecuentemente.
-
o
Así por
ejemplo, en Mt 11,28-29 hay un eco de Si 6,24-25 y 51,34-35.
-
o
Y en Jn
4,13-14 late Si 24,29-30.
-
o
Del
mismo modo la personificación de la Sabiduría en Si 24 se relaciona con el
prólogo de Juan y el himno de Pablo en Col 1,15-20, o en el comienzo de la
carta a los Hebreos (Heb 1,1-2).
-
o
También
en la carta de Santiago hay numerosas expresiones que recuerdan las del
libro de Ben Sirac (especialmente la exhortación a dominar la lengua y Si
28,14ss).
-
§
Los
escritores eclesiásticos de los primeros siglos y los Santos Padres
recurrieron en muchas ocasiones a pasajes del Eclesiástico para apoyar su
predicación; especialmente en los temas de moral.
-
o
Clemente de Alejandría en su obra El Pedagogo o
-
o
San
Gregorio Magno en su Regla pastoral y en su Moralia in Iob.
-
o
San
Agustín lo cita 120 veces.
-
o
San
Ambrosio,
-
o
San
Gregorio de Nisa y
-
o
muchos
otros lo usan con frecuencia.
Interpretación a
la luz del NT.
-
o
Especialmente importante en este punto es el pasaje de la Sabiduría
personificada en Si 24,1-4.8-12; queda muy iluminado aplicado a Jesucristo e
interpretado desde él.
-
o
Efectivamente, muchas de las ideas que se exponen en el Eclesiástico
preparan el camino para la plena manifestación de la Sabiduría de Dios,
realizada en la Encarnación del Verbo tal como se expresa en el Prólogo del
Evangelio de San Juan (Jn 1,1-18).
-
o
A la
luz de este texto del NT se entiende mejor el sentido pleno de algunas de
las afirmaciones que se hacen en el Eclesiástico; por ejemplo: Toda
sabiduría procede del Señor y está eternamente con él (Eclo 1,1), pues
el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios (Jn 1,1); el Señor
la ha infundido en todas sus obras, en todo viviente, conforme a su
generosidad (Eclo 1,10a), pues todo se hizo por él, y sin él no se
hizo nada de cuanto ha sido hecho. En él estaba la vida, y la vida era la
luz de los hombres (Jn 1.3-4); y el Señor la ha comunicado a los que
le aman (Eclo 1,10b), pues a cuantos le recibieron les dio la
potestad de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, que no han
nacido de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni del querer del
hombre, sino de Dios (Jn 1,12-13).
-
o
La Ley
dada por Dios en el AT preparó el camino para la plena manifestación de Dios
mismo en quien se encierra toda la Sabiduría: La Ley fue dada a Moisés;
la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo (Jn 1,17).
No veo claro esta relación…
Uso litúrgico del
Eclesiástico
-
·
En el
Leccionario dominical :
-
-
Fiestas:
-
·
La
Sagrada Familia: 1ª lectura Eclo 3,1-16 (sobre padres e hijos)
-
·
2º
Domingo después de Navidad: 1ª lectura 24,1-4.8-14 (elogio de la sabiduría)
-
-
Ciclo A
-
·
Domingo
VI: Eclo 15,15-20 y Mt 5,17-37 (sobre la decisión de guardar los
mandamientos)
-
·
Domingo
XXIV: Eclo 27,30-28,7 y Mt 18,21-35 (sobre la disposición a perdonar a los
demás)
-
-
Ciclo C
-
·
Domingo
VIII: Ecl 27,4-7 y Lc 6,39-45 (sobre el lenguaje que deja a descubierto el
interior del hombre)
-
·
Domingo
XIII: Eclo 35,12-14.16-18 y Lc 18,9-14 (sobre la oración)
-
·
Domingo
XXII: Eclo 3,17-28 y Lc 14,7-14 (sobre la humildad)
-
·
Ciclo
diario:
-
-
Año I: las semanas VII y VIII aparece una lectura continua de doce
textos de Eclo
-
-
Año II: son usados los pasajes sobre David (47,2-11) y Elías
(48,1-14) para resumir y redondear una larga serie de textos de los libros
históricos del AT
-
Características
literarias
Género literario y
técnicas empleadas
§
El
género literario es sapiencial al estilo del masal hebreo.
§
Emplea
técnicas que abarcan tanto la máxima como el proverbio o la
parábola.
§
Es
formalmente, poesía en el sentido más amplio, por su ritmo y su
número silábico.
§
En el
original hebreo y en parte en la versión griega, las frases son breves y
enfáticas.
Unidad y
estructura literaria
§
Se
admite que fallan los esquemas con Eclesiástico, aunque tiene un orden.
Pueden aislarse numerosos temas, clasificándolos como hacen las versiones
modernas; sin embargo el plan general de la obra se nos escapa.
o
Si
queremos una explicación, basta decir que Sirac era un semita y un maestro,
lo cual quiere decir que no debe extrañarnos las abundantes digresiones que
hace.
§
Podemos
sin embargo descubrir tras una observación atenta cierta estructura aunque
no explícita. En esta estructura se pretende hacer pedagógica la obra.
o
De
hecho la estructura de la obra presenta cinco partes al modo del la Ley
(Pentateuco).
o
Cada
una de las partes comienza con una introducción doctrinal, de
carácter sapiencial teológico, con reflexiones sobre la Sabiduría.
Inmediatamente después se añade una colección de consejos en forma de
máximas, proverbios, etc, que sería la aplicación práctica de la parte
anterior más teórica.
o
Estas
cinco partes van precedidas por el Prólogo del traductor al griego y
seguidas de dos Epílogos.
§
En la
introducción doctrinal a la primera parte del libro se apuntan las
grandes líneas de pensamiento que se irán desarrollando a lo largo de la
obra. Por eso la estudiamos aquí con más detenimiento.
Una propuesta de
estructuración
La división que
haremos de ningún modo pretende sugerir la intención del autor.
-
1.
Prólogo
-
2.
Sección I (1,1-16,21): Dios tiene la plenitud de la Sabiduría
-
3.
Sección II (16,22-23,27): Dios infundió la sabiduría en sus obras
-
4.
Sección III (24,1-32,13): Dios concede la Sabiduría a quien guarda los
mandamientos
-
5.
Sección IV (32,14-42,14): La plenitud de la sabiduría es temor al Señor
-
6.
Sección V: Elogio de los Padres o la lección de las generaciones pasadas
(42,15-50,24)
-
Introducción: Dios, Señor del mundo y de la historia
-
Aquí es un elogio a los antepasados más que enseñanzas prácticas
-
B) Elogio de los grandes antepasados de Israel (44,1-15)
-
C) Los primeros patriarcas (44,16-23)
-
D) Elogio de Moisés, Aarón y Pinjás (45,1-26)
-
E) Josué, Caleb y los Jueces (46,1-20)
-
F) Natán, David y Salomón (47,1-24)
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G) Elías y Eliseo (47,25-48,16)
-
H) Ezequías e Isaías (48,17,25)
-
I) Josías y los profetas (49,1-10)
-
J) Los héroes posteriores al exilio (49,11-13)
-
K) Los primeros patriarcas (49,14-16)
-
L) Simón (50,1-24)
-
7.
Epílogo (50,25-29)
-
8.
Apéndices (51,1-30)
|