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LOS
PROFETAS
Después de hablar Dios
muchas veces y de diversos modos
antiguamente a nuestros mayores
por medio de los profetas,
en estos días últimos nos ha hablado
por medio del Hijo (Heb 1, 1-2)
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CUESTIONES PRELIMINARES
- El lugar que ocupan los profetas en
el canon Católico es al final del
Antiguo Testamento, teniendo la función de hacer como de antesala que
nos prepare para la venida del Mesías, esperado y anunciado por los
profetas y que se verificará en el Nuevo Testamento, Jesús cumple las
escrituras. Se han distribuido haciendo una división entre los cuatro
profetas mayores (Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel) que van
delante de los Doce profetas menores. La Biblia
Hebrea hace otra agrupación: une a Isaías, Jeremías y
Ezequiel con los Doce profetas menores bajo el título de Profetas
posteriores y los coloca a continuación del bloque "Josué- Reyes" que
denomina "Profetas anteriores".
- En hebreo el término para designar al
profeta es el sustantivo nabí. Probablemente proceda del verbo
nabú, que significa "llamar". El nabí sería el llamado
por Dios, el hombre sobre el que recae una vocación. El nombre nabí
cubre distintos modos de la misma realidades a lo largo de la historia:
- Al principio se aplica a personas
que actúan dentro de un marco de fervor religioso-nacionalista, en una
actividad profética de carácter extático-cultual (sentido
extático). en esta acepción tiene paralelos en los pueblos
vecinos e incluso parece que el fenómeno ha sido importado del
extranjero. Este profetismo es colectivo y masivo. Con el tiempo el
nabí amplió su significado como dice 1 Sam 9,9: ... pues al que
llaman hoy profeta (nabí), le llamaban en otro tiempo vidente (roh).
Esto quiere decir que se ampliaba su significado para las visiones (sentido
visionario). Empieza a ser un profetismo menos masivo.
Finalmente reciben el nombre de nabí tantos los grandes
profetas como los menores (sentido oracular).
También se llama nabí a los falsos profetas. Se trata de
personajes determinados y singulares.
- En la Biblia nos encontramos lo que
podríamos llamar un "movimiento profético" que comienza con personajes a
los que se retrotrae el concepto (Abrahán -Gen 20,7-, Moisés, María y
Débora), para encontrarnos en los tiempos de Elías y Eliseo con grupos
de profetas en los que sobrevive el nebismo extático y en un paso más
adelante se destacarán una serie de profetas individuales que darán paso
definitivamente a los profetas canónicos o escritores, que son los que
vamos a estudiar y que podemos organizar su estudio así:
- ANTES DEL DESTIERRO
- PERIODO ASIRIO
- Amós, Oseas, Isaías y
Miqueas
- PERIODO BABILÓNICO
- Sofonías, Nahum,
Jeremías, Baruc y Habacuc.
- DURANTE EL DESTIERRO
- PERIODO PERSA:
- Ezequiel y Segundo Isaías
- DESPUÉS DEL DESTIERRO
- SIGUE EL PERIODO PERSA:
- Ageo, Zacarías, Malaquías
y Tercer Isaías
- PERIODO GRIEGO:
- ÉPOCA INCIERTA:
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ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL MOVIMIENTO
PROFÉTICO
- Historia de Israel y profecía:
el profetismo está unido íntimamente a la historia de Israel. Veamos lo
con más detalle:
- El primer profetismo de Israel fue
el nebísmo extático del tiempo de Samuel, que coincide con la
crisis político-religiosa que provocó el nacimiento de la monarquía,
tuvo por misión proclamar la presencia del ruaj de Dios en
medio de su pueblo por medio de su testimonio. Además, estos grupos
proféticos extáticos hacían frente con energía a la fuerte corriente
cananeizante que empieza a surgir, pues eran unos celosos yahvistas,
al igual que los Nazareos (Am 2,11) y los recabitas (Jer 35).
- El profetismo oracular o clásico
acude en respuesta a la tentación de relajación sincretista que
Israel sufre al contacto con los santuarios paganos de Canaán. Además
la figura del rey como mediador entre el pueblo y Dios pedía un rol
nuevo que pudiera pedir cuentas al rey y este era el profeta (cada rey
tuvo sus profetas). A esto hay que añadir los desequilibrios sociales
y económicos que trajo consigo la sedentarización y el surgimiento de
una nueva clase social (los funcionarios del rey) económica y
políticamente más fuerte que hicieron necesaria la presencia de los
profetas para mediar ante el rey de las injusticias que sufría el
pueblo de Dios. Curiosamente los profetas a partir del siglo VIII
adquieren también una misión de lo que podríamos denominar "política
exterior", pues sus predicciones también afectan a las potencias
extranjeras que van desfilando por la historia general del Medio
Oriente Antiguo.
- Los profetas estaban dotados de una
gran sensibilidad para percibir en los acontecimientos vulgares de la
vida y de la historia la voz de Dios y escrutar así los signos de los
tiempos. Si partimos del hecho de que la revelación bíblica es
fundamentalmente histórica -es decir, Dios se revela a los hombres a
través de sucesivas intervenciones en la historia del pueblo elegido-
se hace necesario que esas intervenciones no pasaran inadvertidas y
para descubrir todo su alcance teológico, Dios suscita a los profetas,
hombres dotados de una clarividencia inspirada para descubrir la
acción divina en la historia y poner voz al mensaje trascendental de
los acontecimientos. Porque no hace nada el Señor sin revelar sus
designios a sus siervos los profetas (Am 3,7)
- Los profetas y el culto:
- Los profetas de después del exilio
mantuvieron una estrecha relación con el culto (Ageo y Zacarías son
promotores de la reconstrucción del segundo templo y tanto el tema
como es estilo de sus oráculos es típicamente cúltico). Sin embargo
los profetas anteriores al exilio se advierte cierta condena, pero no
condenan el culto en cuanto tal sino porque había dejado de ser el
culto querido por Dios
- Los falsos profetas:
- La esencia del verdadero profeta y
en lo que se diferenciaba de los falsos radicaba en que él sí había
sido llamado por Dios, en la divinidad de su vocación. De ahí
en interés por dejar constancia de ese momento en su predicación. Otra
diferencia era la distinta concepción que tenían de la Alianza; los
monarcas antiguos y los grandes santuarios solían tener consejeros e
intérpretes de visiones y sueños que solían denominarse profetas de
corte o consejeros del templo respectivamente, los cuales solían decir
al rey o al sacerdote lo que querían oír y no trasmitían la palabra
transformadora de Dios. Otros criterios para distinguir los falsos de
los verdaderos profetas son: los milagros, las profecías
cumplidas, la vida del profeta y la ortodoxia de la doctrina.
- Carácter sobrenatural del
profetismo israelita:
- El éxtasis profético es el éxtasis
místico, que tiene como fin la perfecta unión con Dios. El carácter
sobrenatural del profetismo se prueba por las profecías concretas y
precisas de acontecimientos humanamente imprevisibles y que se cumplen
llegado el momento. Por ejemplo: Amós y Oseas anunciaron en términos
claros y precisos la caída del reino del Norte y el destierro de sus
habitantes en tiempos de Jeroboam II, un siglo antes de que ocurriera
y en un momento de florecimiento y consolidación del reino. Isaías
predijo la caída de Asiria cuando ésta se encontraba en su máximo
apogeo (10,5); predijo también la ruina de Israel y Damasco (c.7);
cuando Jerusalén parecía irremediablemente perdida anunció su
liberación (c. 37) que se verificó milagrosamente. Jeremías y Ezequiel
anunciaron la vuelta del destierro y la restauración de Israel cuando
esto parecía imposible. En este sentido hay que añadir todas las
profecías mesiánicas y su cumplimiento en Cristo (el Siervo de Yahvé).
Recordemos por último las palabras de 2 Pe 1, 21: ninguna profecía
de la escritura es de privada interpretación, porque la profecía no ha
sido proferida en los tiempos pasados por humana voluntad, antes bien,
movidos por el Espíritu Santo, hablaron los hombres de Dios.
- Modos de comunicación divina:
la palabra divina es comunicada fundamentalmente de dos maneras:
las visiones, que pueden ser
intelectuales, imaginarias (lo habitual) y sensoriales; estas a su vez
pueden ser: visuales, táctiles y gustativas. Y
los sueños, que fue lo más frecuente al principio
(periodo extático) y al final en el profetismo apocalíptico, no lo fue
durante el periodo clásico.
- Medios de expresión profética:
Los profetas sintieron la palabra divina sobre sí mismos on tanta
fuerza que no podían dejar de hablar: hablando el Señor ¿quién no
profetizará? (Am 3,8); la
palabra de Dios es
como un fuego abrasador que siento dentro de mis
huesos que no puedo contener ni soportar (Jer 20,9). Pues bien,
este mensaje era comunicado con: palabras,
gestos o acciones simbólicas y/o con la vida misma del profeta.
- Géneros literarios proféticos:
el género literario más común es el oráculo
profético (mensajes que Dios les comunicaba por propia
iniciativa y con destino a toda la comunidad) que debemos distinguir
del oráculo sacerdotal (respuestas
que los sacerdotes daban en nombre de Dios a las cuestiones que se les
presentaban en los santuarios ayudándose del efod y las suertes
del urim y el tummin)
- Formación de la literatura
profética: a grandes rasgos podemos distinguir tres momentos
en la composición de los libros proféticos:
- Un primer momento de predicación
viva del profeta y que se trasmite por tradición oral por sus
discípulos que a veces ponían por escrito sus palabras en forma de
piezas sueltas en los casos de
Isaías, Jeremías y Ezequiel parece que fueron los mismo profetas
quienes pusieron pro escrito sino todo si muchas colecciones.
- En un segundo momento las piezas
sueltas se fueron agrupando en colecciones,
según el criterio de afinidad de temas o asonancias verbales.
- Finalmente los redactores últimos
(generalmente se movían en los círculos de los discípulos del profeta)
trasformaron estas colecciones en libros,
añadiendo, adaptando y disponiendo el material según un plan aunque en
todo momento se mantienen fiel al maestro y esta fase también cae bajo
el influjo del carisma de la inspiración.
-
LA ENSEÑANZA DE LOS PROFETAS:
- Los profetas tuvieron buen cuidado de no presentarse
nunca como fundadores de nada nuevo, sino como reformadores,
o mejor aún, como renovadores de la religión de Israel. Lo
esencial a la religión hebrea es anterior a la época de los profetas. Lo
que si hicieron y de una forma única fue aportar una profundidad, un
crecimiento y una concreción insospechados antes de ellos; su aportación
constituyó un cuerpo de pensamiento religioso de altura excepcional.
Tres son los grandes temas esenciales a la religión mosaica, veamos
brevemente sus aportaciones:
- MONOTEÍSMO: Los profetas hablarán de un Dios
Único; de un Dios nacional y, sin embargo, universal; de un Dios
trascendente, y sin embargo, cercano a su pueblo.
- MORALISMO: insisten mucho en la obligación de
hacer la voluntad de Dios mediante la observancia fiel de Su Ley y
hacen ver al Pueblo que sin esta actitud previa no agradan a Dios un
culto ritualista que atribuían a los ritos un efecto infalible y casi
mágico. Por eso insisten en temas como: la santidad de Dios y el
hombre como pecador; arrepentimiento y perdón; el día de Yahvé; la
justicia; el culto grato a Dios.
- MESIANISMO: el mesianismo profético reviste la
forma de un misericordioso plan divino para la salvación de Israel y
de toda la humanidad. Es la profundización de una idea ya presente
desde las más antiguas tradiciones de Israel: la promesa de Génesis
3,15. La temática incluye tanto el ideal mesiánico como
el Mesías en cuanto tal. La visión futura o
escatológica de los profetas nos descubre algo grandioso: Sión será la
sede del reino universal y santo, en medio de ellos se erigirá el
nuevo santuario y se posará el Espíritu Santo y florecerá una nueva
era de paz verdadera y fraterna armonía y todas las gentes acudirán a
Sión para alcanzar luz y justicia.
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