ÍNDICE GENERAL
Unidad didáctica 1 Unidad didáctica 2A Unidad didáctica 2B Unidad didáctica 3 Unidad didáctica 4 Unidad didáctica 5

Lección 1

Lección 2

Lección 3

Lección 4

Lección 5

Lección 6

Lección 7
Lección 8

Lección 9
Lección 10

Lección 11
Lección 12
Lección 13
Lección 14
Lección 15
Lección 16

Lección 17
Lección 18
Lección 19

Lección 20
Lección 21
Lección 22

Lección 23
Lección 24

 

 

foto del Templo

Lección 8: El libro del Levítico


INTRODUCCIÓN ESQUEMÁTICA

 

  • Estructura y contenido

    • Prescripciones sobre los sacrificios (1-7)

    • Institución de los sacerdotes (8-10)

    • Ley de pureza ritual (11-16)

    • Ley de santidad (17-26)

    • – Apéndice con disposiciones sobre los votos (27) 
         

  • Ley de santidad

    • Normativa orientada a aspectos cultuales

      • – Presupone una noción de Dios trascendente a las realidades profanas, y del culto como un modo de acceder a Dios

      • – Núcleo inspirador de la tradición Sacerdotal

    • Comenzada en los últimos años de Judá, desarrollada en el Destierro y culminada en el segundo Templo

  • Sentido teológico del Levítico

    • Sacrificios: adoración, reconocimiento de la soberanía de Dios, gratitud, súplica

    • El sacerdocio institucional al servicio del culto a Dios

    • Pureza y santidad

  • Significación del Levítico en la fe de la Iglesia

    • A la luz del Sacrificio de Cristo en la Cruz se entiende en plenitud el sentido de los sacrificios

    • Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, con un sacerdocio superior

    • Pureza de corazón

    • La santidad en la unión con Cristo    

DESARROLLO DEL CONTENIDO

En la traducción griega de los Setenta el tercer libro del Pentateuco recibió el nombre de Levitikón, que pasó a las versiones latinas como Leviticum, de donde viene el nombre castellano de Levítico. Este nombre se debe a que la mayor parte del libro trata de temas relativos a los sacerdotes y a los levitas. En cambio, como sucede con los demás libros del Antiguo Testamento, los judíos designan éste por su primera palabra: Wayigrk (="y llamó"), pues el libro comienza así: «Y llamó (el Señor a Moisés)...».

 

El nombre resulta apropiado para recordar el contenido: cuando el pueblo se encontraba en el desierto, el Señor lo llamó a Sí, para hacer de él una nación santa. Precisamente, las normas y prescripciones que se contienen en el Levítico tienen como fin reglar el modo de mantenerse en santidad, esto es, en el ámbito de Dios, e indicar los procedimientos necesarios para volver a esa cercanía a Dios si uno se había apartado de ella por el pecado.

 

Estructura y contenido
del Levítico

 

En el libro del Levítico se pueden distinguir cuatro grandes partes:

 

Leyes sobre los sacrificios

(1-7)

Leyes sobre el sacerdocio

(8-10)

Leyes sobre la pureza ritual

(11-16)

Leyes sobre la santidad

(17-26)

Apéndice (27)

 

1. Prescripciones sobre los sacrificios (1,1‑7,38). Primero se recogen las normas relativas al holocausto. A continuación, se regula la oblación (minjáh), un sacrificio de tipo agrícola en el que se ofrecen productos del campo: flor de harina, amasada con aceite. Después se trata de los sacrificios pacíficos o de comunión (shelamim) que son sacrificios en los que la sangre y la grasa, como partes vitales, eran quemadas en honor del Señor, pero el resto del animal sacrificado era consumido en un banquete sagrado. Siguen a continuación las normas acerca de los sacrificios de expiación por el pecado y de reparación por los delitos. Esta parte termina con dos capítulos en los que se trata, otra vez, de todos estos sacrificios, pero ahora desde el punto de vista de lo que han de observar los sacerdotes en su ofrecimiento y de las porciones de ofrenda que éstos se podrían reservar para sí mismos.

 

2. Institución de los sacerdotes (8,1‑10,20). Se narra la investidura de Aarón, y al tratar de ella se describe el ritual de la ceremonia de investidura de los sacerdotes y los sacrificios que se han de ofrecer en la inauguración de su ministerio. Al final de esta parte recoge varias reglas particulares que han de tener presentes los sacerdotes al desempeñar su oficio.

 

3. Ley de la Pureza Ritual (11,1‑16,34). Se enumeran las circunstancias o acontecimientos que pueden hacer perder la pureza legal, así como el modo de realizar las purificaciones necesarias en caca caso. Esta tercera parte termina con la normativa sobre la celebración del Día de la Expiación o Yom Kippur.

 

4. Ley de Santidad (17,1‑26,46). Las cosas y las personas han de ser santas, porque el Señor es santo. La legislación al respecto queda recogida en este extenso código legal. Comienza con unas prescripciones acerca de algunas inmolaciones y sacrificios, de las condiciones para la santidad de la unión conyugal y para evitar las abominaciones, así como diversas prescripciones cultuales y morales, seguidas de las sanciones correspondientes a las faltas contra estas normas. Se enuncian a continuación unas normas para la santidad de los sacerdotes y de los que participan en los manjares sagrados. Después se especifican los rituales para la celebración de las fiestas, del año sabático y del año jubilar.

 

Apéndice (27). Tras una breve conclusión en la que se pide el respeto debido al Señor y sus mandamientos, se enumera una serie de bendiciones o de maldiciones, para quienes, respectivamente, cumplan o no las leyes enunciadas. El último capítulo del libro (27,1‑34) es un apéndice que contiene algunas disposiciones sobre los votos, su cumplimiento o su posible sustitución por un importe equivalente.

 

Ley de santidad

 

En el desarrollo de la reglamentación jurídica del pueblo de Israel la “Ley de la santidad” representa uno de los momentos culminantes. Comenzada a componer en los últimos años del reino de Judá antes del Destierro y continuada en el mismo por los sacerdotes del Templo, es la normativa que se orienta directamente hacia aspectos cultuales.

 

Presupone una noción de Dios como trascendente a las realidades profanas, y de la realidad del culto como un modo de acceder a la “santidad”, es decir, al ámbito de lo divino. Posiblemente en ella se encuentra el núcleo inspirador de la gran tradición sacerdotal, que tanta influencia habría de tener en la redacción definitiva del Pentateuco.

 

Sentido teológico
del Levítico

 

Ritos y sacrificios

Sacerdocio y culto

Pureza y santidad

 

Las normas legales contenidas en las leyes que regulan el culto y las relativas al sacerdocio así como a las normas de “santidad” encierran profundas enseñanzas:

a) En los diversos sacrificios que se mencionan late siempre la honda convicción de que Dios es el Creador y Soberano de cuanto existe, el dador de las lluvias que fecundan la tierra. Por eso el hombre, tan necesitado de cuanto constituye su medio natural de subsistencia, acude al Señor a través de unos ritos y sacrificios, relacionados con la naturaleza en la que vive. Así, pues, el sacrificio era el acto de culto por excelencia, la manifestación más adecuada de los sentimientos del hombre hacia Dios: adoración, reconocimiento, gratitud, súplica.

b) Poco a poco el culto a Dios se iba ordenando, nacían unas normas rituales y, con ello, la necesidad de que una persona con cierta autoridad las hiciera cumplir. Luego sería el rey quien ejerciera al mismo tiempo la realeza y el sacerdocio. Más tarde el rey delegaría esta función. Así ocurrió con David, que eligió a Eleazar y a Sadoc como sacerdotes. Salomón, por su parte, confirma a Sadoc en el sacerdocio. Después serán los hijos de éste, los sadoquitas, los que ejercerán el sacerdocio durante la monarquía. En una palabra, se hizo necesaria la función sacerdotal y personas que la ejercieran, los sacerdotes, (en la antigüedad, durante el sistema de vida tribal, había sido el padre de familia quien hacía las veces de sacerdotes), eran, en una palabra, los que proclamaban al pueblo el querer de Dios. Ejercían, por tanto, una mediación doble, una de culto y otra de la palabra. En el primer aspecto intercedían ante Dios en favor de los hombres, mientras que en la mediación de la palabra los sacerdotes se dirigían a los hombres de parte de Dios.

c) Pudiera parecer, al leer la normativa levítica, que la “pureza” y “santidad” requeridas con insistencia se limitaran a algo puramente externo y formalista. Hay que comprender que se considera “impuro” a lo que no es adecuado para el culto a Dios. A Dios, que es puro, hermoso, fuente de salud y vida, no se puede acceder con lo sucio, nocivo y muerto. La “pureza” en estas prescripciones es externa y ritual, aunque tiene un profundo sentido religioso. En cambio, la “santidad” es una cualidad interna del hombre: Dios ha apartado a Israel del ámbito de lo meramente profano para que le pertenezca y ordene su vida conforme a las enseñanzas que le proporcionan los mandatos divinos. Es “santo” el que interna y externamente vive para Dios, el que se mantiene dentro de su ámbito. Y a eso llama el Señor a todos los hombres: “sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo” (Lv 19,2).

 

Por eso, una lectura atenta y completa de este libro sagrado permite comprobar que el Levítico no sólo ofrece una normativa meramente formal, sino que en él se encuentran unas normas morales que reflejan una particular enseñanza sobre Dios y el hombre, así como sobre las relaciones entre éste y su Señor. Tales prescripciones con frecuencia descienden hasta aspectos muy concretos de la vida ordinaria como, por ejemplo, las que regulan las relaciones familiares, o los deberes hacia los ancianos y los enfermos, o las que exhortan a ser benevolentes con los extranjeros que habitan como emigrantes en la tierra, o las normas que van en contra del odio y del rencor. En todas estas leyes, y por encima de las especificaciones que responden a unas circunstancias culturales e históricas determinadas, emerge un profundo sentido religioso de valor permanente.

 

 

Significación del Levítico en la fe de la Iglesia

 

Todos los textos legislativos y cultuales que se encuentran insertados en los relatos de la marcha por el desierto apuntan a realidades más altas. Dios manifiesta su gran benevolencia y misericordia de modo sublime mediante el Sacrificio de la Nueva Ley, gracias al cual el hombre queda capacitado para ofrecer al Señor un don digno de la Majestad divina.

 

Es, por tanto, a la luz del sacrificio de Cristo en la Cruz como mejor se puede leer y meditar la legislación sobre los sacrificios.Lo que el Levítico contiene es una prefiguración de la realidad que con la Redención llega a su plenitud. Jesús instaura un culto nuevo en el que los verdaderos adoradores darán un culto al Padre, movidos por el Espíritu Santo y unidos a Cristo que es la verdad.

 

 

 

 

ÍNDICE GENERAL
Unidad didáctica 1 Unidad didáctica 2A Unidad didáctica 2B Unidad didáctica 3 Unidad didáctica 4 Unidad didáctica 5
Texto bíblico de Qumran Patesi Gudea Tabernáculo del desierto Granada YHWH Escaleras Templo Zorobabel Alejandro Magno

Lección 1

Lección 2

Lección 3

Lección 4

Lección 5

Lección 6

Lección 7
Lección 8

Lección 9
Lección 10

Lección 11
Lección 12
Lección 13
Lección 14
Lección 15
Lección 16

Lección 17
Lección 18
Lección 19

Lección 20
Lección 21
Lección 22

Lección 23
Lección 24