PENTATEUCO 1

 

Lección 4

 

Lección 5

 

Lección 6

 

 

Lección 6: El libro del Génesis

 

 

INTRODUCCIÓN ESQUEMÁTICA

  • Estructura y contenido
    • Creación del mundo (1,1 - 2,3)
    • Orígenes de la humanidad (2,4 -4,26
    • Patriarcas antediluvianos (5,1 - 6,8)
    • Noé y el Diluvio (6,9 -9,29)
    • Repoblación de la tierra (10,1 - 11,9)
    • Genealogía de Sem (11,10-32)
    • Abrahán (12,1 - 25,12)
    • Genealogía de Ismael (25,12-19)
    • Isaac y Jacob (25,19 - 35,29)
    • José (37 - 50)
       
    • Estas 10 secciones van separadas por la expresión “estas son las generaciones” (10 veces)

     

  • Los Orígenes (Gen 1-11)
    • Mitos de los orígenes en el Antiguo Oriente
      • Desorden inicial ; Mar, tierra, hombres, animales y plantas
      • Guilgameš (diluvio)
      • Atrajasis (creación del hombre y diluvio)
    • Composición de la “historia de los orígenes”
      • Textos de tipo yahvista y sacerdotal: compuestos después estancia Babilonia
      • Contienen elementos literarios de antiguas tradiciones locales (Canaán, Mesopotamia)
      • Con ese “lenguaje mítico”, sin rastros de politeísmo y de modo coherente con la fe de Israel, se expresan verdades fundamentales: creación, dignidad del hombre, existencia del mal
         
  • Los patriarcas y la historia del próximo oriente al comienzo del 2º milenio a.C..
    • 2000 a.C.. Amorreos en Mari, Jarán, Ugarit
    • hapiru / abiru
    • Sinuhé (XIX a.C.)
    • Tablillas de Nuzi (XVI-XV a.C..)
    • Código hitita de Boghaz-Köy
       
    • Composición de la “historia de los patriarcas”
      • En el origen tradiciones orales tipo “sagas”
      • Alusiones a la tradición de Jacob a partir VIII a.C. en el Reino del Norte (Os 12,4-5.13), y marco geográfico del Norte
      • Alusiones a la tradición de Abrahán a partir del V a.C. en Judá tras el destierro (Is 51,2) y marco geográfico del Sur
      • Ciclos en torno a personajes y lugares, que se integraron en época post-exílica
         
  • La “historia de José” a la luz de la historia egipcia del XVIII al XIII a.C..
    • 1700 a.C.. Dinastía de los hicsos (durante 150 años)
    • Relaciones con semitas
    • Altos funcionarios de origen semita
    • Anubis y Bitiu (José y la mujer de Putifar)
    • Interpretación de sueños
    • 7 años abundancia y 7 escasez
       
    • Composición de la “historia de José”
      • Tradiciones del clan de los maquiritas
      • Ese clan quedaría integrado en la tribu de Manasés, Palestina Central, “casa de José
      • Puestas después por escrito en época de contactos con la cultura egipcia en el reino del sur
      • Integradas como “puente” entre los Patriarcas y Moisés
         
  • Sentido teológico del Génesis
    • Misterios del comienzo:
      • Creación / Caída / Esperanza de salvación
      • Vida y Plenitud de vida / Verdad y Vida / Mentira y Muerte
    • Patriarcas:
      • Elección de Israel. Llamada, promesa, alianza
      • Obediencia, trato amistoso y confiado con Dios
         
  • Significación del Génesis en la fe de la Iglesia
    • Jesús ratifica el valor perenne de los “comienzos” (Mt 19,4-6)
    • La Creación, como misterio trinitario de amor
    • Cristo, nuevo Adán (Rm 5)
    • Arca de Noé, figura de la Iglesia (1 P 3,20-21)
    • Abrahán, padre de la fe (Rm 4,18)
    • José vendido por unas monedas de plata, como Jesús

EXÉGESIS

LA HISTORIA DE LOS ORÍGENES (Gen 1,1-3,24)

  1. La creación en los seis días (1,1-2,4a);

  2. Los primeros padres en el jardín (2,4b-25);

  3. El pecado original (3,1-24).

LA PREHISTORIA:

  1. Caín y los cainitas (Gen 4,1-26)

  2. Las genealogías de Adán y de Sem (Gen 5,1-32; 11,10-26.32)

  3. El diluvio (Gen 6,1-9,17)

  4. Las tres ramas de la humanidad; el destino de los hijos de Noe (Gen 9,18-29)

  5. La lista de los pueblos (Gen 10, 1-32)

  6. La Torre de Babel (Gen 11,1-19)

LAS BENDICIONES

  1. Las bendiciones de Jacob (Gen 49, 2-27)

DESARROLLO DEL CONTENIDO

 

El nombre de Génesis se le dio al primer libro de la Biblia cuando fue traducido al griego en el siglo II a.C., y sintetiza admirablemente su contenido. En efecto, en este libro se muestra cómo actuó Dios en el comienzo del mundo, de las naciones y, sobre todo, en el comienzo del pueblo de Israel. Únicamente la acción de Dios viene a dar la explicación última de las realidades y de la historia.

GENEALOGÍAS

GENEALOGÍAS

UN EJEMPLO DE POSIBLE ESTRUCTURA DE Gen 1-11

UN EJEMPLO DE POSIBLE ESTRUCTURA DE Gen 12-50

 

Estructura y contenido

 

La Primera Parte del libro del Génesis abarca Gen 1‑11, y contiene lo que podría llamarse la prehistoria de la salvación. Presenta los orígenes del mundo, del hombre, del mal y del conjunto de las naciones. La “historia de los patriarcas” comprende la Segunda Parte  Gn 12‑37,1 y abarca la historia de los padres del pueblo, es decir, la historia de los orígenes remotos de Israel, en continuidad con lo narrado en la “historia de los orígenes”. De paso se dará también razón de los orígenes de los pueblos vecinos. Por último la Tercera Parte, la “historia de José” Gn 37-50, un hebreo que llegó a ocupar altos cargos en la corte del faraón, da razón de la estancia en Egipto, que dejó una huella tan profunda en las tradiciones religiosas de Israel.

Todo el libro está dividido en diez secciones separadas por la frase estas son las generaciones, que viene a marcar el ritmo de las sucesivas etapas de la historia que narra. Así tenemos las siguientes partes:

  1. Creación del mundo (1,1 - 2,3)
  2. Orígenes de la humanidad (2,4 -4,26)
  3. Patriarcas antediluvianos (genealogía de Adán) (5,1 - 6,8)
  4. Noé y el Diluvio (6,9 -9,29)
  5. Repoblación de la tierra (10,1 - 11,9)
  6. Genealogía de Sem (11,10-32)
  7. Historia de Abrahán (12,1 - 25,12)
  8. Historia de Ismael: aquí aparece en 25,12 que introduce una narración muy breve sobre la descendencia de Ismael; a continuación se introduce con 25,19 la historia de Isaac.
  9. Historia de Isaac y Jacob (25,19 - 35,29)
    1. aquí aparece en 36,1 una genealogía sobre Esaú y en 37,2 comienza la nueva parte sobre Israel en Egipto con José
  10. Historia de José (37 - 50).

Veámoslo con más detalle:

PARTE PRIMERA (1-11)

1. La creación del mundo (Gen 1,1‑2,3).- En el principio Dios creó los cielos y la tierra. Durante los tres primeros días va creando los elementos que marquen una separación en el caos primitivo y establezcan un orden; los tres días siguientes va llenando de criaturas el firmamento, los océanos y la tierra, y crea finalmente al hombre a su imagen y semejanza. El séptimo día descansó. En Gen 2,4 la frase “estas son las generacionesintroduce otro relato sobre la creación. 

2. Los orígenes de la humanidad (Gen 2,4-‑4,26).- El Señor creó al hombre y a la mujer, y los puso en el jardín del Edén, donde les impuso un mandato para poner a prueba su libertad. Sin embargo, la serpiente sedujo a la mujer, y ésta pecó e indujo a pecar al hombre. Como consecuencia de su pecado, el Señor los expulsó del Edén. La primera pareja humana engendró hijos e hijas, que desde el principio sienten el desorden, consecuencia del pecado: Caín mató a Abel. Por último se habla de Caín y sus descendientes y de la descendencia de Set. En Gen 5,1 la frase “estas son las generacionesintroduce una nueva sección en donde se presenta un elenco de los descendientes de Adán hasta Noé.

 3. Los patriarcas antediluvianos (Gen 5,1‑6,8).- A partir del primer hombre Adán, se inicia una larga genealogía de patriarcas que llega hasta Noé. A lo largo del tiempo, el desorden en la humanidad, consecuencia del pecado, se hace cada vez mayor, hasta el extremo de que le pesó al Señor el haber hecho al hombre. En Gen 6, 9 la frase “estas son las generacionesintroduce una pausa en las genealogías que da paso al relato del diluvio. 

4. Noé y el diluvio (Gen 6,9‑9,29).- La tierra se había corrompido, y Dios decidió enviar un castigo ejemplar, del que sólo se salvaría Noé y su familia, y algunas parejas de animales de todas las especies. Dios manda a Noé que construya un arca, y éste la hace. Cuando la ha terminado entra en ella y comienza la inundación que haría perecer todos los seres que viven en tierra firme. Alcabo de bastantes días retrocedieron las aguas, Noé salió del arca y ofreció sacrificios a Dios. Dios renovó a Noé las primitivas promesas de fecundidad, y estableció una alianza con él y con toda la nueva humanidad que habría de descender de él; finalmente Noé murió. En Gen 10,1 la frase “estas son las generaciones” marca la terminación de la historia de Noé, y se reemprenden las genealogías.

 5. La repoblación de la tierra (Gen 10,1‑11,9).- Cada uno de los hijos de Noé engendró a muchos hijos; en la genealogía de todos ellos se recoge la familia de todos los pueblos que habitan en la tierra. La humanidad, constituida por muchos pueblos estaba unida, y decidieron edificar una torre para hacerse famosos; Dios castigó su arrogancia confundiendo sus lenguas, y así se produjo en Babel la dispersión del género humano. En Gen 11,10 la frase “estas son las generacionesintroduce la última sección de la historia de los orígenes.

 6. La genealogía de Abram (Gen 11,10‑32).- Para enlazar la historia de los orígenes con el inicio de las narraciones patriarcales se pone la genealogía que comienza en Sem, hijo de Noé, y termina en Abrán. En Gen 11,27 la fórmula “estas son las generaciones” marca el comienzo de esta historia con la presentación de la descendencia de Teraj: Abrahán, Najor y Aram.

PARTE SEGUNDA (12-37)

 7. Historia de Abrahán (Gen 12,1‑25,12). Comienza por la narración de la vocación de Abrán y la promesa de una tierra. Correspondiendo a esta llamada Abrán se pone en marcha. Posteriormente el patriarca llega a Egipto y allí escapa de una situación comprometida diciendo que su esposa es su hermana. De regreso a la tierra prometida se separa de su sobrino Lot y cada uno se establece con su familia en una zona distinta. Seguidamente hace frente en una batalla a una coalición de cuatro grandes reyes, y después de vencerlos tiene lugar un encuentro con Melquisedec, a quien le dio el diezmo de todo. Después de estos sucesos el Señor ratifica sus promesas y establece una Alianza con Abrahán. Como Abrán era avanzado en días y su mujer era estéril, ésta decidió entregarle a su esclava Agar para que le diera descendencia; de ella nacería Ismael. Seguidamente Dios le cambia el nombre a “Abrahán” y establece con él la alianza de la circuncisión. A continuación tiene lugar la teofanía de Mambré, el anuncio del nacimiento de un hijo con Sara, su mujer, y la destrucción de Sodoma y Gomorra de la que la intercesión audaz de Abrahán sólo logra salvar a Lot y a su familia. Cuando Lot y sus dos hijas han escapado, cada una de ellas yace con su padre, después de emborracharlo; de ellas nacerían los moabitas y los ammonitas. Mientras tanto, Abrahán se traslada a Guerar, donde de nuevo recurre a la estratagema de presentar a su mujer como hermana para evitar peligros. Nace, por fin Isaac, el hijo de Sara, y al poco tiempo Abrahán expulsó a Agar con su hijo Ismael, y se dirigió a Berseba. Cuando parecía que empezaba a vislumbrarse en Isaac el comienzo del cumplimiento de las promesas de Dios, éste le pide que le ofrezca a su hijo Isaac en sacrificio; Abrahán obedece, pero es detenido en el último instante antes de que le diera muerte, una vez que ha probado su fidelidad. La historia de Abrahán termina con la compra de la cueva en la que sepulta a Sara, el casamiento de Isaac y la muerte y sepultura de Abrahán.

8. La genealogía de Ismael (Gen 25,12-19). En Gen 25,12, la fórmula “estas son las generaciones” marca un nuevo cambio de sección, esta vez muy breve, en la que se habla de la descendencia de Ismael, hijo de Abrahán y de la esclava Agar. En Gen 25,19 la misma fórmula “estas son las generaciones” se utiliza para introducir la descendencia de Isaac, segundo hijo de Abrahán, pero nacido de su esposa Sara.

 9. Historia de Isaac y Jacob (Gen 25,19-35,29).- Se inicia con la historia del nacimiento de Esaú y Jacob, gemelos, hijos de Isaac y Rebeca. El primogénito es Esaú, pero vendió su primogenitura a Jacob. Seguidamente se narran algunos episodios que tienen como protagonistas a Isaac y Abimélek, rey de Guerar; en uno de ellos se repite el ya conocido engaño de presentar a su mujer como si fuera su hermana. Cuando Isaac es anciano se dispone a dar la bendición a su primogénito, pero mediante un engaño y con la complicidad de su madre, Jacob logra suplantar a Esaú en la bendición paterna. Jacob se dirige a Padam Aram. En el camino tiene el sueño de la escalera que toca a los cielos y hace un voto a Dios en aquel lugar, al que denomina Betel. Llegado a casa de su tío Labán contrae matrimonio con sus hijas Lía y Raquel y goza de unos años de prosperidad. Un día Jacob escapa con su familia de casa de Labán llevándose los dioses domésticos, Labán se entera del robo de que ha sido objeto y da alcance a Jacob en el camino; finalmente, después de dialogar, llegaron a un acuerdo y establecieron un tratado. En su regreso hasta la casa de su padre se suceden varios acontecimientos: lucha durante toda la noche con un personaje misterioso, que le cambia el nombre a Israel; se encuentra con su hermano Esaú; algunos de sus hijos tienen problemas con los habitantes de Siquén; se dirige de nuevo a Betel; tras la narración de la muerte de Raquel y el incesto de Rubén, el texto hace un recuento de los doce hijos de Jacob. Por último se narra la muerte de su padre Isaac. En Gen 36,1 la fórmula “estas son las generaciones” marca un nuevo cambio de sección, esta vez breve, en la que se habla de la descendencia de Esaú, primer hijo de Isaac. En Gen 37, 2 la misma fórmula “estas son las generaciones” pone punto final a esta historia y marca el comienzo de la historia de Israel en Egipto que se inicia con la narración de la historia de José.

 PARTE TERCERA (37-50)

10. La historia de José (Gen 37‑50).- El motivo de la larga estancia de Israel en Egipto es la venta de José por sus hermanos a unos mercaderes madianitas que se dirigían a ese país. Al llegar allí entra al servicio de un alto funcionario llamado Putifar. Por resistirse a acceder a las insinuaciones de la esposa de Putifar, José es calumniado por ésta y condenado a la cárcel. Allí da muestras de sus habilidades para interpretar los sueños, y su fama llega hasta el faraón. Agradecido por haberle interpretado un sueño y por su sabiduría, lo pone al frente de la administración de los bienes de su casa y del país. Debido a un gran escasez en la tierra de Canaán los hijos de Jacob bajan a Egipto a comprar grano y allí se encuentran a José en su alto cargo. Ellos no lo reconocen hasta que él se les da a conocer, e invita a Jacob y a los suyos a que se instalen en Egipto para participar de su prosperidad. Los israelitas se establecen en la tierra de Gosen, donde muere Jacob después de haber bendecido a sus hijos. Finalmente también muere José.

 Observemos un momento este elemento de las genealogías que confiere orden a las narraciones patriarcales:

  1.  vemos la idea de la VIDA que se va difundiendo y personalizando, esto es, haciéndose historia; vemos que predomina la idea de Generación: fuente o frutos de vida;

  2. vemos como Dios crea el mundo con 10 palabras de vida, y ahora con 10 generaciones de vidas y veremos como también creará a su pueblo con 10 palabras de vida.

  3. No sabemos con certeza el sentido que el autor quiso dar a los años que se adjudican a los patriarcas pero si descubrimos que conforme avanza el pecado en la vida esta va disminuyendo partiendo de una edad casi ideal de mil años (980) en Adán hasta, salvo algunas oscilaciones, por ejemplo los 120 de Moisés.

  4. El alejamiento de Dios producido por el pecado supone una disminución de la plenitud de vida manifestado en el texto bíblico constantemente a través de la edad de los patriarcas.

EL dios JNUM

 

El dios Jnum modela a los hombres
en su torno de alfarero

 

 

 

LA CREACIÓN DEL MUNDO

 

LA CREACIÓN DEL HOMBRE

 

LA CREACIÓN DE LA MUJER

 

LA TENTACIÓN

 

Los orígenes (Gn 1‑11)

 

Las palabras con las que comienza la narración del libro del Génesis “En el principio, Dios creó...” reflejan la intencionalidad, e incluso el contenido del libro: mostrar cómo actuó Dios en el comienzo del mundo, de las naciones, y, sobre todo, en el comienzo del pueblo de Israel. Únicamente la acción de Dios viene a dar la explicación última de las realidades y de la historia que el autor conoce. No se trata, por tanto, de una explicación científica de las cosas o de la historia, sino religiosa (nota: los periodos arqueológicos). Conviene tener presente este aspecto para comprender rectamente el libro cuyo nombre de “Génesis”, que se le dio al ser traducido al griego en el s. III a. C., significa sencillamente “los orígenes”: los orígenes del mundo y del hombre.

 Relatos de los orígenes en el Antiguo Oriente

Nos han legado los pueblos antiguos, especialmente Mesopotamia, Egipto y Canaán, una serie de relatos que son expresiones simbólicas de realidades que no pueden ser expresadas en un lenguaje racional, ni ser encerradas en las categorías modernas de la historia norma. En los pueblos que rodeaban al antiguo Israel se explicaba la existencia de los dioses, el origen del mundo y del hombre, y el actuar de las fuerzas de la naturaleza. Cuando estos relatos eran recitados en el contexto de unas acciones también simbólicas, los ritos, que representaban lo narrado, se tenía el convencimiento de que así se aseguraban las realidades expresadas en ellos, como por ejemplo el orden del universo y de la sociedad, o el carácter favorable de las fuerzas de la naturaleza, especialmente de la fecundidad. Se conocen actualmente algunos ejemplos de estos relatos originarios mitológicos de pueblos del próximo oriente acerca de los orígenes del mundo y del hombre, que sirven para hacerse idea de las concepciones acerca de estos temas fundamentales que eran corrientes ya en el segundo milenio antes de Cristo. Algunos  tratan de los orígenes del mundo como el poema de Enuma Elis o sobre la creación del hombre como el relato de Adapa .

Además de relatos estos relatos acerca de los orígenes del mundo, de los dioses y del hombre, también abundan narraciones de sucesos situados en épocas “primordiales” muy anteriores a las que se pueda tener noticia de ellas por documentos escritos contemporáneos a los acontecimientos que narran. Habitualmente se trata de composiciones de tipo religioso y valor ritual.  Una de las más conocidas es la Epopeya de Gilgamés, el gran héroe de la ciudad de Uruk, situado en la mitología sumeria poco después del diluvio. Esta tradición tuvo una gran difusión y llegó a ser conocida en la mayor parte de los centros culturales del Antiguo Oriente: Uruk, Sippar, Assur, Ntnive, Sultantepe, Tell Harmal, Boghaz‑Köy, Meguidoh, etc. Nació de forma oral en el mundo sumerio, y se fue reelaborando a comienzos del segundo milenio hasta que tomó su forma acadia. Sus versiones más elaboradas datan de los siglos XIII o XII a.C. El texto más completo que se conserva procede de Nínive, y pertenecía a la biblioteca del rey Asurbanipal, del siglo VII a.C. Como se puede apreciar, comparando ambos, hay muchos elementos comunes entre el relato de la Tablilla XI de Guilgamés, y el relato bíblico (que parecen dos tradiciones fusionadas) del Diluvio: en él la causa del diluvio es la decisión (de los dioses) de exterminar los seres humanos; se describe la construcción del arca y sus dimensiones; en su interior, para salvarse del diluvio, entrarán algunas personas y muchos animales; la duración del diluvio fue de siete días y siete noches; las aguas permanecieron sobre la tierra ciento cincuenta días; cuando cesó el diluvio las aguas fueron menguando paulatinamente; el arca quedó enclavada en un monte; para comprobar si ya se podía abandonar el arca sueltan sucesivamente una paloma, una golondrina y un cuervo; finalmente, cuando la tierra está seca, sale del arca y ofrece un sacrificio.

 Actualmente se conoce una gran cantidad de textos míticos del Antiguo Oriente relativos a los orígenes. Y no se trata solamente de textos fragmentarios, o poemas más o menos extensos sobre temas particulares. Hay algunos que son una verdadera narración de los orígenes de la humanidad, como la obra babilónica titulada Atrahasis cuyo relato se inicia con la creación del hombre y prosigue con el diluvio, con un esquema general análogo, a grandes rasgos, con la “historia de los orígenes” del libro del Génesis. También se han encontrado fragmentos mesopotámicos que aluden a la división del género humano y a la variedad de lenguas (de modo análogo al relato de la Torre de Babel). Y, como en los relatos bíblicos, también hay repertorios de generaciones anteriores al diluvio y posteriores a él.

 Composición de la «Historia de los orígenes

Se trata de textos de tipo yahvista y sacerdotal muy probablemente compuestos después de la estancia en Babilonia. Al volver del exilio, muchos israelitas seguían desanimados y pensaban que Yahvé había sido vencido por los dioses de Babilonia. Para ayudarles a ver las cosas de otra manera, el autor inspirado escribió un relato de la historia de Israel y lo encabezó con un precioso himno sobre la creación. Así mostraron que lo que sostiene el mundo y le da sentido es el poder de Yahvé. Todo lo que existe es obra de sus manos y por eso es bueno y el hombre debe cuidarlo para que continúe siendo bueno. Se trata de una bocanada de oxígeno para un pueblo que se estaba debilitando y perdiendo la confianza y esperanza en su Dios.

 Estos textos contienen elementos literarios de antiguas tradiciones locales. Ante el descubrimiento y publicación en este siglo de textos del Oriente Antiguo como los que acabamos de aludir y citar, se hace patente la íntima relación que hubo entre Israel y los pueblos vecinos. El pueblo elegido no rechazó sistemáticamente la cultura de los pueblos con los que se relacionaba (Cananeos, Fenicios, Mesopotámicos y Egipcios), sino que supo acoger sus riquezas. Los autores sagrados hicieron una selección de los elementos literarios que podían servir para explicar de modo adecuado e inteligible a la sensibilidad de sus contemporáneos el mensaje original que el Espíritu Santo quería transmitir por medio de sus escritos al pueblo de Israel, y a través de su experiencia religiosa a toda la humanidad (nota). Por tanto, su enseñanza parte de la fe en el Dios único que se ha revelado en la historia, y no de las intuiciones religiosas subyacentes de esos pueblos. La Biblia se ha servido de ese lenguaje tan importante en la antigüedad que es el lenguaje de los mitos, aunque despojandolo de su talante politeísta y ritual, e impregnandolo de la fe en el Dios único, para expresar, y sin duda mejor que con ningún otro, verdades fundamentales como: creación, vida, confianza, dignidad del hombre, existencia del mal, del sufrimiento y de la muerte.

 Con su situación actual, al principio de la Biblia, los once primeros capítulos del Génesis son como una introducción para presentar la figura de Abrahán, con quien, según el libro, la historia toma un nuevo giro marcado por la llamada de Dios y la obediencia del hombre.

 

El creciente fértil

El creciente fértil

El ORIENTE MEDIO EN LA ÉPOCA DE LOS PATRIARCAS

El ORIENTE MEDIO EN LA ÉPOCA DE LOS PATRIARCAS

RUTAS PRINCIPALES

RECORRIDO DE ABRAHÁN

hammurabi

CIUDAD DE UR DE LOS CALDEOS

influencias culturales

ABRAHÁN EN CANAÁN

imperio hicsos

ENTRADA DE CLANES SEMITAS EN EGIPTO (BEN HASA)

mambré

LAS GRANDES RUTAS

RUTAS PRINCIPALES EN CANAÁN

localización de boghaz-köy

 

Los patriarcas y la historia del próximo oriente al comienzo del 2º milenio a.C. (Gn 12‑36)

 

La “historia de los patriarcas” (Gen 12‑36) tiene un tono muy distinto al de la “historia de los orígenes”. Estas narraciones se pueden situar en unos contextos geográficos e históricos determinados. El escenario es el Medio Oriente, en concreto, el arco formado por Mesopotamia, Palestina y Egipto (conocido por el Creciente fértil), donde florecieron las civilizaciones más antiguas. La época en que se sitúan los acontecimientos va desde el s. XVIII a. C., cuando pudo tener lugar la llegada de Abrahán a Canaán, en adelante. En este contexto se encuadran las historias de los patriarcas, cuyo significado religioso destaca el libro del Génesis: son los padres del pueblo, a ellos hizo Dios las promesas y con ellos selló alianzas.

 

Las tradiciones patriarcales a la luz de la historia del Próximo Oriente en los  comienzos del segundo milenio a.C

 

La historia del Próximo Oriente antiguo es hoy día relativamente bien conocida gracias a la arqueología y a algunos testimonios literarios extra-bíblicos, que proporcionan un fondo histórico y cultural en el que bien pudieron tener lugar muchos de los detalles particulares que han sido trasmitidos en las tradiciones patriarcales. Gen 11,31 nos dice que Téraj, el padre de Abrahán emigró a Jarán desde Ur de los caldeos. Esa ciudad se encontraba en la tierra de Padán Aram, a la que también se llama Aram Naharayim (Gen 24,10). La región se encuentra entre los cursos superiores del Tigris y el Eufrates, y más concretamente entre dos afluentes del Eufrates: el Balikh y el Khabur.

En torno al año 2000 a.C. se produjeron varias invasiones en todos los países civilizados del Próximo Oriente, que dejaron parcialmente colapsada la civilización que ya florecía desde tiempo atrás en la zona. Los invasores se consolidaron sobre todo en Siria y Mesopotamia, en donde los babilonios les dieron el nombre de “occidentales”, o “amorreos” según la terminología del Antiguo Testamento. Estos invasores eran de raza semita. Poco después del 2000 a.C. aparecen estados “amorreos” en Mari, Jarán, Najor, Catna y Ugarit, todos ellos con reyes amorreos. Incluso en Babilonia hay un estado amorreo, uno de cuyos soberanos más famosos es el célebre Hammurabi. Otro de los grupos perturbadores conocido en Mari son los “hapiru”. Parece que el término, más que un pueblo, designa un status social: gentes nómadas sin asentamiento fijo. En Gen 14,13 se llama a Abrahán “el hebreo”.

 En los archivos descubiertos en Nuzi, una ciudad situada al sudeste de Nínive, se descubrieron unas tablillas que ilustran algunos aspectos de la vida de los Patriarcas. Las gentes de Nuzi eran hurritas, un pueblo de origen armenio que invadió Mesopotamia y fundó un estado en zona “amorrea” durante los siglos XVI y XV, y adoptó muchos elementos de esa cultura amorrea anterior. Pues bien, en Gen 15,2 se habla de las quejas de Abrahán porque no tenía ningún hijo y tendría que sucederle Eliezer. ¿Por qué él, y no, por ejemplo, su sobrino Lot? Por las tablillas de Nuzi se sabe que era costumbre que las parejas sin descendencia adoptaran a alguien como hijo: este debía ocuparse de ellos, pero después quedaba como heredero. Pero si nacía un hijo el trato quedaba anulado. Otra de las costumbres amorreas conocidas por esas tablillas ilustra las, en principio asombrosas, palabras de Sara a Abrahán en Gen 16,2: Mira, por favor; el Señor me ha hecho estéril; llégate, pues a mi esclava, y quizá obtenga yo hijos por medio de ella. La razón de esta propuesta es que para los amorreos ya era claro que el matrimonio tenía como fin engendrar hijos. Por eso si la mujer no podía hacerlo debía suplir esta deficiencia suya ofreciendo una esclava al marido para que engendrara hijos en su lugar. Otro ejemplo, en las tablillas de Nuzi aparece de forma patente que las bendiciones orales y las últimas voluntades eran tenidas como algo muy serio y se consideraban irrevocables. Esto puede explicar por qué Isaac no cambia su bendición sobre Jacob, incluso una vez descubierto el engaño del que había sido objeto. Además según los textos de Nuzi la posesión de los “terafim” familiares (estatuillas de dioses domésticos) era de la mayor importancia: no sólo garantizaban una vida próspera, sino que aseguraban a su poseedor la recepción de la herencia. Estos pasaban del padre a los hijos varones, y si no los había a las hijas. Labán en principio tenía dos hijas, Lía y Raquel, pero parece que después tuvo hijos varones (Cf. Gen 30,35), por lo que Jacob y su familia no tenían derecho a retenerlos en su poder, y por eso el hecho de llevárselos es considerado como un robo (Cf. Gen 31,30). Incluso los nombres con los que las tradiciones del pueblo elegido designan a sus ancestros son muy antiguos, pues se remontan a esa época de los albores del segundo milenio. En concreto, los nombres de Abamram y Yaqob-el son conocidos como nombres de personas entre los amorreos en textos de Mari. También se han encontrado dos escarabajos del siglo XVIII a.C. posesión de un jeque llamado Ya`aqub, alguno de cuyos descendientes del mismo nombre llegó a ser faraón de Egipto durante la dinastía de los hicsos.

 Un relato egipcio, el de Sinuhé, dibuja el fondo ambiental de Canaán entre 1960-1936 a.C. La imagen que ofrece esta narración es ilustrativa acerca de la vida de los clanes nómadas que se desplazaban con sus ganados por Canaán, llegando hasta Egipto, así como la presencia en Canaán de algunos jeques poderosos más o menos sedentarizados, que ejercían su poder sobre territorios en los que eran capaces de hacer respetar su dominio por la fuerza. Pues bien, en los relatos patriarcales vemos la figura de Abrahán como la del jefe de un clan nómada que se mueve con sus rebaños por todo Canaán, pero cuyas actividades se centran sobre todo alrededor de Mambré, aunque también se habla de un viaje hasta Egipto. Ese viaje a