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Joseph Blenkinsopp
(1992)
PENTATEUCO 1
Lección 4
Lección 5
Lección 6 |
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Lección 4:
Descripción del Pentateuco e introducción a la investigación
crítico-literaria acerca del mismo
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INTRODUCCIÓN
ESQUEMÁTICA
1. Visión de conjunto del Pentateuco y de los libros que lo integran
2. la crítica literaria desde Los inicios de hasta Welhausen
-
a)
La
tradición judía y cristiana: Ley del Señor / Ley de Moisés (La edad
antigua)
-
b)
Los inicios de la crítica literaria del Pentateuco
(s. XI-XIX)
-
c)
La hipótesis de J. Wellhausen
(1844-1918)
-
Yavista. IX a.C. Reino del sur
- Elohísta.
VIII a.C. Reino del norte
-
Deuteronomista. VI a.C. Reforma Josías
-
Sacerdotal. V-IV a.C. Regreso destierro
3. la crítica literaria DESDE J.
WELLHAUSEN HASTA NOTH
-
1) De la “Historia de la formas” a la “Historia de
la tradiciones”
-
H. Gunkel y la “Historia de las formas” (1910)
- H. Gressmann, M. Dibelius, R. Bultmann, K.L. Schmidt...
- G. Von Rad y el “credo histórico” (Dt 26,5-9 y 6,20-24) (1938)
- M. Noth y la “Historia de las tradiciones” (1948)
-
2) La “tradición” según la escuela
escandinava
- La “Escuela escandinava” (E. Engnell; J. Pedersen y A. Bentzen) (1945)
4. La crítica
literaria del Pentateuco en la actualidad
-
a)
El Yahvista ¿exílico o post-exílico?
-
J..G. Vinck;
E. Winnet
-
J. van Seters, Th. Römer
-
b)
La crítica global de las fuentes
-
c)
De la "crítica de las fuentes" a la
“crítica de la redacción”
-
John Van Seters y el Yahvista post-exílico
(1977)
-
Erhard Blum y las composiciones KD y KP (1990)
-
Joseph Blenkinsopp (1992) y Jean Louis Ska (1998)
-
d)
Cuestiones actuales en debate
DESARROLLO DEL CONTENIDO
1.
Visión de conjunto del Pentateuco y de los libros que lo integran
-
Los
judíos de Alejandría dieron el nombre de “pentateukhos”, eso
es, “los cinco (penta) estuches (teujos)”, y se aplicó,
desde principios de la era cristiana, al contenido de los estuches (solían
ser ánforas de barro) que
guardaban los rollos de pergaminos de los cinco primeros cinco libros del canon
(Génesis, Éxodo, Levítico, Números, y Deuteronomio), que
constituyen una unidad, a la que la tradición judía conoce con el nombre
de "La Ley", en hebreo ha-Toráh.
-
En este
conjunto de libros se encuentra, por una parte, una secuencia narrativa
que abarca desde Adán a Moisés, y, por otra, con mayor extensión, unos
conjuntos de leyes y normas que reflejan situaciones muy distintas.
En el Pentateuco se da por tanto un entramado de relatos y de leyes que
hacen de él una obra única en su género. Los
hechos que se narran, desde la creación del
mundo hasta la llegada del pueblo de Israel a las puertas de la tierra
prometida, sirven para encuadrar las leyes; y éstas, a su vez,
encuentran su motivación en aquellos hechos.
-
En el
conjunto del Pentateuco se refleja así, quizá mejor que en ningún otro
lugar del Antiguo Testamento, que la Revelación de Dios se da al hombre
mediante hechos y palabras intrínsecamente unidos entre sí, de forma que
los obras realizadas por Dios sirven de apoyo a las palabras, a los
mandatos, y éstos, por su parte, esclarecen el sentido de los hechos (Cfr Dei Verbum, n. 2).

-
En el
desarrollo de la historia se observa un proceso de selección. El
Libro del Génesis comienza considerando a toda la humanidad en la
creación, el drama del primer pecado y en la propagación de éste por toda
la humanidad hasta el diluvio. Con Noé se da un nuevo comienzo de la
humanidad; pero la atención se fija en Sem y sus descendientes cuya línea
va siguiendo hasta llegar a Abrahán, a quien Dios le promete la tierra de
Canaán y numerosa descendencia. De los hijos de Abrahán, la historia
bíblica se centra en la línea de Isaac y luego
Jacob, dejando al margen a
Ismael y a Esaú. La atención se fija después en los doce hijos de
Jacob de
los que surgirán las doce tribus que originarán el Pueblo de Israel; entre
estos doce se destaca a Judá y a
José. Después el libro del Éxodo se fija
en Moisés y Aarón, descendientes de Leví. Sin embargo a partir de aquí el
protagonista principal es el Pueblo de Israel. Mediante este proceso
selectivo se ha pasado de considerar a la humanidad en su conjunto a
fijarse en un solo pueblo, el pueblo elegido por Dios.
Veamos
ahora como se compuso este complejo texto haciendo un recorrido por la
historia de la crítica literaria del Pentateuco. En el margen derecho
llevaremos un orden cronológico y en el izquierdo un orden conceptual.
2.
La crítica literaria del Pentateuco desde sus inicios hasta Wellhausen
EDAD
ANTIGUA
-
La
tradición judía,
-
consignada en el
Talmud, pero reflejada ya en los
escritos de Filón y Flavio Josefo, así como en el modo de hablar de los
escritores del Nuevo Testamento consideró al Pentateuco como una obra
unitaria, cuyo autor era Moisés.
Sin embargo, desde hace muchos siglos han llamado la atención
de los estudiosos los problemas literarios que plantean estos cinco libros
y han proliferado las hipótesis acerca del proceso de composición del
mismo.
-
En los
textos proféticos anteriores al Destierro se habla de la Ley del Señor
(Am 2,4; Is 5,24; Jer 16,11) normalmente sin especificar si es oral o
escrita. Sólo en una ocasión (Os 8,12) parece que pudiera aludir a la Ley
escrita.
En los textos posteriores al Destierro se denomina a
esa Ley con el nombre de Ley de Moisés (Neh 8,1.3; Dan 9,11.13), y
con este nombre pasa a las tradiciones judías y cristianas primitivas.
-
No
obstante el libro IV de Esdras (no es canónico) dice que
los libros de Moisés se quemaron
en el Destierro, y que Esdras los reescribió milagrosamente tal y como
estaban antes. En algunos textos judíos se dice que el libro escrito por
Esdras se conservó en el Templo de Jerusalén hasta la destrucción del
mismo por los romanos en el año 70.
-
La
tradición cristiana,
-
Ve como
Jesucristo al hablar con los fariseos o con sus discípulos utiliza
la terminología que en ese momento es habitual (Ley de Moisés) sin
detenerse en consideraciones de crítica literaria.
-
Durante
la época patrística prevalecerá la opinión común, tanto en la Sinagoga como
en la Iglesia, según la cual Moisés escribió el Pentateuco.
Los padres latinos y
griegos hacen una lectura alegórica de la Biblia (Cf.).
En la exégesis buscan la figura de Cristo.
San Jerónimo reconoce que algunas expresiones (como Dt 34,6: hasta el día de hoy) las pudo introducir Esdras al rescribir (PL
23,199).
1092-1844
Siglo XI
-
En
el siglo XI, R. Abrahán Ibn ‘Ezra’
(1092) de
Tudela afirmó, con su característico estilo enigmático, que Moisés no pudo
ser el autor de todo el Pentateuco. Dijo así: “No comprenderás su
verdadero sentido si no captas: el secreto de los doce; Moisés escribió la
Ley; entonces los cananeos estaban en el país; en la montaña del Señor se
proveerá; su lecho era un lecho de hierro”. Con esas frases misteriosas
alude a que la Torah era demasiado larga para que pudiera ser escrita en
doce tablas de piedra, y a algunos anacronismos del texto.
Siglo XVI
-
En
el s. XVI, D. A. Bodenstein Carlstadt
planteó abiertamente el problema de la autenticidad mosaica del
Pentateuco: Moisés no pudo escribir la narración de su propia muerte, y
además, el estilo de ese pasaje coincide con el de otros pasajes del
Deuteronomio, de los que tampoco sería autor.
-
En el
mismo siglo A. Maes (Masius) hablaba de una redacción o al menos de
algunos retoques posteriores a Moisés; además los libros que son
continuación del Pentateuco, habrían sido escritos por hombres piadosos
como Esdras con la ayuda de materiales anteriores.
Siglo XVII
-
Siglo XVII. En el
cap. 8, B. Spinoza en su Tractatus Theologico-politicus
(1670) hizo la lista de los versículos (Dt 1,1; 3,11; 27,1-8; 31,9; Gn
12,6; 22,14) que según Ibn 'Ezra', no podían haber sido escritos por Moisés
y aporta algunos datos más (Cf.).
-
Por
parte cristiana el sacerdote oratoriano francés R. Simon atribuye a Moisés
la autoridad de la Ley (1678: “Histoire Critique du Vieux Testament”),
pero muestra con varios ejemplos que hay textos históricamente posteriores
al mismo (Cf.).
Siglo XVIII
Siglo XIX
-
A
comienzos del siglo XIX nadie se va
atreviendo a hablar de grandes documentos, pues cada vez más va pareciendo que
su dimensión habría de ser reducida, debido al gran número de ellos que se
van viendo obligados a admitir y a las sucesivas correcciones de la
anterior hipótesis. Por eso Geddes, Vater y De Wette
prefieren hablar de la Hipótesis de los fragmentos: el Pentateuco resultaría de la
recopilación de hasta treinta y nueve fragmentos diversos.
-
Sin embargo, años después,
De Wette (1780-1849) se
pasaría a la Hipótesis de los complementos que había sido propuesta
por Kelle, Ewald y Delitzsch, entre otros. Según estos autores no se puede
negar la unidad que tiene la trama del Pentateuco, que debe provenir de un
“escrito fundamental”, el de textos narrativos que usa el nombre de Elohim,
“completado” con otros textos.
LOS 3 MODELOS
|
Documentos |
Fragmentos |
Complementos |
|
Obra literaria autónoma que procede de un único
escritor (o grupo) realizada en una época concreta a partir de un
material tradicional preexistente |
Las tradiciones han sido vehiculadas con
independencia unas de otras. Tardíamente se han reagrupado esas
tradiciones. No documentos antiguos. |
A partir de tradiciones antiguas (escritas u
orales) habría sido compuesto un documento inicial. Luego ha recibido
complementos sucesivos |
-
En
la segunda mitad del siglo XIX continúa el
debate entre ambas hipótesis. Un paso adelante lo dio pocos años después el Prof.
alemán H. Hupfeld, aun manteniendo la idea de un “escrito fundamental”
propone una nueva hipótesis de los documentos: llama “primer
elohista” al escrito fundamental (después será el P), después vendría el
"yahwista", y por último el
"otro elohista", que estaría muy mezclado con el
yahwista. Añadiendo a todo esto el "Deuteronomio" resultaría el Pentateuco
tal y como lo conocemos.
-
Mas adelante, en esta línea, Riehm precisó las
relaciones entre el Deuteronomio y la reforma de Josías.
-
El holandés A. Kuenen en 1869 mostró que en las leyes
sacerdotales había elementos posteriores al Deuteronomio.
-
Finalmente
Reuss(1833)
y su alumno K. H. Graf,
proponen
cambiar el orden de los documentos de Hupfeld
(Cf.)
Quedaba así propuesta la base del sistema que J. Wellhausen se
encargaría de perfeccionar y popularizar.
Durante la mayor parte del s. XIX, los estudiosos del
AT debieron trabajar exclusivamente con el texto bíblico, porque no hay
aún resultados arqueológicos.
Resumen: Investigadores
sobre el Pentateuco hasta Wellhausen
|
XII |
R. Abrahán Ibs “Ezra” |
|
XVI |
Bodenstein; Maes |
|
XVII |
Spinoza; Simon |
|
XVIII |
Witter; Astruc;
Eichhorn; Ilgen |
|
XIX |
Geddes, Vater, Ewald; Delitsch; Rielm; Kuenen; Reuss y
Graf |
|
|

J. Wellhausen
(1844-1918)

teoría documentaria clásica |
1844-1918
-
Se debe
a Wellhausen la descripción sencilla y unitaria de las fuentes del
Pentateuco, así como su datación cronológica (Cf.). Como hemos
visto antes que él se habían puesto ya las bases de la hipótesis
documentaria por Astruc (1753),
Eichhorn (1779),
De Wette (1817),
Hupfeld
(1853); y sus contemporáneos Reuss (1879),
Graf (1866) y
Kuenen (1884) (Cf.).
-
Los
seis primeros libros de la Biblia habrían sido compuestos a partir de
cuatro documentos previos, denominados Yahvista, Elohista, Deuteronomista
y Sacerdotal (Priesterkodex) y mencionados ordinariamente por las siglas
J, E, D y P.
TEORÍA
DOCUMENTARIA CLÁSICA


-
El J
sería el más antiguo (siglos X‑IX a.C.) y compuesto en el reino del Sur;
-
El E,
del s. IX, habría sido redactado en el reino del Norte;
-
El D en
su forma definitiva sería del s. VI;
-
Y
finalmente el documento P habría sido escrito inmediatamente después del
destierro (s. VI-V).
-
Alrededor del año 400 a.C un redactor habría compuesto los
cuatro primeros libros (Gen, Ex, Lev y Num) tomando como base P e
interpolando J y E que previamente se habrían fusionado (Yehovista: JE)
-
Finalmente el documento D habría dado lugar al Deuteronomio y al libro de
Josué, inseparable de los cinco primeros (Wellhausen habla
ordinariamente del Hexateuco)
Con
esta historia de la composición parecían resueltos los problemas que
planteaban la repetición de narraciones, las incoherencias dentro de los
relatos, los distintos nombres de Dios utilizados, las divergencias de
estilo y de lenguaje que se observan dentro de un mismo episodio, etc.
La hipótesis de Wellhausen fue imponiéndose hasta constituir un punto del
partida clásico entre los intérpretes (Cf.)
-
Sin
embargo esta hipótesis tiene al menos tres puntos débiles que han sido
suficientemente puestos de manifiesto:
-
El prejuicio anti‑sobrenatural.
Julius Wellhausen parte de una posición de principio
que consiste en intentar explicar la religión de Israel según un esquema
hegeliano. Aunque algunos de sus trabajos críticos ponen de
manifiesto hechos objetivos en el aspecto literario, sin embargo sus
interpretaciones de esos hechos no son científicas, sino tendenciosas.
-
El insuficiente conocimiento del Antiguo Oriente.
Los descubrimientos arqueológicos aportan
unos datos que exigen en muchos casos una profunda reelaboración de
su hipótesis, o bien su simple sustitución por otra más coherente con la
realidad.
-
El insuficiente conocimiento de los géneros literarios,
que le lleva a considerar a los relatos
—muchos de ellos muy tardíos con respecto a los hechos narrados— como
simples ficciones literarias, ignorando los modos ordinarios en el Antiguo
Oriente de transmitir la historia.
|
|
|
1918-1948
-
A pesar
de la buena acogida que tuvo la hipótesis de Wellhausen en amplios
sectores, nunca hubo un consenso completo en su aceptación.
-
En el ámbito católico las primeras reticencias surgieron ante los
presupuestos filosóficos subyacentes (Cf.).
Así muchos autores de finales del siglo XIX, como, por ej.
-
F.Vigoroux (1879),
R. Cornely (1887),
E. Mange (1907) y
después E. Mangenot siguen manteniendo
que Moisés es el autor responsable y redactor de los cinco primeros
libros de la Biblia, pues en ellos hay testimonios explícitos acerca
de la actividad literaria de Moisés, y otros libros del Antiguo Testamento
confirman estas afirmaciones.
Además la atribución del Pentateuco a Moisés en textos del Nuevo
Testamento hace más indiscutible este hecho.
-
M. Löhr en su obra
Untersuchungen zum Hexateuchproblem I. Der Priesterkodex in der Genesis, (BZAW,
38, Giessen 1924) ponía en duda que elementos
tan característicos de P, como las cronologías del Génesis, pertenecieran
realmente a dicha fuente.
-
Después, entre los autores no católicos hubo también
discordancias:
-
Ya en 1924 P.
Volz y Rudolph
llegaron a concluir que el E no puede considerarse una fuente
independiente y completa. Así mismo P no es una fuente coherente y
paralela a J, sino la revisión de un trabajo previamente existente
(Cf.).
-
U. Cassuto, desde su primer trabajo en 1934, viene
atacando los pilares de la hipótesis de Wellhausen (los diferentes nombres
divinos, los duplicados y repeticiones, las diferencias de estilo, etc.) y
llega a la conclusión de su fragilidad probatoria; son las tradiciones
más antiguas y no los documentos escritos los que justifican la
composición de la Torah (Cf.).
|
|
|
-
Como
hemos dicho desde el principio hubo autores que no compartieron los presupuestos ni
las técnicas de la hipótesis de Wellhausen, e hicieron sus propias
propuestas. Así tenemos a
De Hummelauer
el cual
en las obras publicadas entre 1895 y
1901 admitía un origen mosaico para el Pentateuco, aunque este habría
sufrido numerosas modificaciones después (Cf.).
-
En 1897 se celebró un Congreso católico en Friburgo en
el que varios exegetas católicos analizaron la situación de la crítica
literaria del AT en ese momento. Entre sus organizadores estaban
von Hügel
y M. J. Lagrange. Este último reconocía la solidez de los trabajos de la
crítica, pero insistía sobre todo en la necesidad de conocer los
procedimientos de composición en el Antiguo Oriente, así como el
desarrollo de la actividad legislativa de esas culturas. Sin embargo
este Congreso habría de ser mirado con gran recelo en la exégesis
católica.
-
Otros autores católicos como F. Prat, Durand y Brucker,
sin abandonar la autenticidad mosaica, reconocían que había muchos
añadidos a su obra, incluso la posibilidad de la existencia de cuatro
documentos que tal vez fueran reunidos después del Exilio.
-
Sin
embargo, en general, los autores católicos
juzgaban con reservas a la posición de Lagrange.
A esto hay que añadir que varios exegetas católicos que había trabajado en
cuestiones de crítica literaria de los textos bíblicos, como
Loisy y von
Hügel se decantaron hacia el modernismo. Muchos de los que podían haber
orientado científicamente a la exégesis católica abandonaron sus filas.
Cuando se estaba fraguando esta situación crítica, el Magisterio de la
Iglesia había comenzado a tomar algunas medidas para defender la fe.
-
En 1893 el Papa
León XIII publicó la Enclclica
“Providentissimus Deus” en la que recomienda prudencia, insiste en el
carácter inspirado de los libros sagrados y recuerda que esto tiene unas
consecuencias, como la inerrancia y la santidad, que se han de tener en
cuenta para interpretar rectamente la Biblia.
-
En 1902 el mismo León XIII creó la Pontificia
Comisión Bíblica para responder a las dificultades concretas que
pudieran plantear a la fe y a la moral las cuestiones críticas sobre la
Biblia.
-
Sus primeros decretos tienen un carácter prudencial: su
objetivo es evitar que se acepten acríticamente por parte de los fieles
las hipótesis de trabajo que se estaban debatiendo por los expertos,
muchos de ellos no católicos, y en algún caso como el de Wellhausen
notoriamente opuestos a la doctrina católica. Siguiendo lo que había sido doctrina común, y
utilizando un complejo lenguaje canónico, se redactan varios decretos
acerca de cuestiones relativas a los Libros históricos del AT.
-
Entre ellos figura unas respuestas en 1906 “sobre la
autenticidad mosaica del Pentateuco”, y otras en 1909 “acerca del carácter
histórico de los tres primeros capítulos del Génesis”.
1)
«Si se apoyan en sólido fundamento los varios sistemas
exegéticos que se han excogitado y con apariencia de ciencia propugnado
para excluir el sentido literal de los tres primeros capítulos del
Génesis».
—Respuesta: “Negativamente”
2)
«Si los argumentos acumulados por los críticos para
combatir la autenticidad mosaica de los libros sagrados que se designan
con el nombre de Pentateuco son de tanto peso que, sin tener en cuenta los
muchos testimonios de uno y de otro Testamento considerados en su
conjunto, el perpetuo consenso del pueblo judío, la tradición constante de
la Iglesia, así como los indicios internos que se sacan del texto mismo,
den derecho a afirmar que tales libros no tienen a Moisés por autor, sino
que fueron compuestos de fuentes en su mayor parte posteriores a la época
mosaica».
—Respuesta: “Negativamente”.
3.
«Si, no obstante el carácter y forma histórica del libro
del Génesis, el peculiar nexo de los tres primeros capítulos entre sí y
con los capítulos siguientes, el múltiple testimonio de las Escrituras
tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, el sentir casi unánime de los
Santos Padres y el sentido tradicional que, trasmitido ya por el pueblo de
Israel, ha mantenido siempre la Iglesia, puede enseñarse que: los tres
predichos capítulos del Génesis contienen, no narraciones de cosas
realmente sucedidas, es decir, que respondan a la realidad objetiva y a la
verdad histórica, sino fábulas tomadas de mitologías y cosmogonías de los
pueblos antiguos, y acomodadas por el autor sagrado a la doctrina
monoteística, un vez expurgadas de todo error de politeísmo; o objetiva,
bajo apariencia de historia, presupuestos para inculcar las verdades
religiosas y filosóficas; o en fin, leyendas, en parte históricas, en
parte ficticias, libremente compuestas para instrucción o edificación de
las almas».
—Respuesta: “Negativamente".
(Cf.)
-
Más
adelante, y una vez que fue posible ponderar con mayor precisión el
alcance de las aportaciones de la crítica literaria, así como sus riesgos,
el Magisterio fue solícito en disipar los malentendidos que habían
provocado esas respuestas.
-
En 1943 la Encíclica Divino afflante Spiritu y
-
En 1948 la Carta de la Pontificia Comisión Bíblica
al Card. Suhard buscan integrar las verdaderas aportaciones de la
crítica literaria, aquilatadas a la luz de la arqueología y la exégesis,
en una interpretación verdaderamente católica de la Biblia.
Por ejemplo, con respecto a los dos temas de los que
habíamos hablado antes, dice lo siguiente:
-
«En lo que a la composición del Pentateuco se refiere, la
Comisión Bíblica reconocía ya en el mencionado decreto de 27 de junio de
1906 que podía afirmarse que Moisés, para componer su obra, se sirvió de
documentos escritos o tradiciones orales, y admitir también modificaciones
y adiciones posteriores a Moisés. Hoy no hay nadie que ponga en duda la
existencia de estas fuentes y no admita un crecimiento progresivo de las
leyes mosaicas, debido a las condiciones sociales y religiosas de los
tiempos posteriores, progresión que se manifiesta también en los relatos
históricos».
-
Y también dice:
«La cuestión de las formas literarias de los once primeros
capítulos del Génesis es mucho más oscura y compleja. Estas formas
literarias no responden a ninguna de nuestras categorías clásicas ni
pueden ser juzgadas a la luz de los géneros grecolatinos o modernos. No
puede, consiguiente-mente, negarse ni afirmarse en bloque la historicidad
de estos capítulos sin aplicarles indebidamente las normas de un género
literario bajo el cual no pueden ser clasificados». (Cf.)
|
|

H. Gunkel

R. Bultmann

G.
Von Rad

A. Alt
(1934)

S. Mowinckel (1927)

Martin Noth |
3. la crítica literaria DESDE J.
WELLHAUSEN HASTA NOTH
1948-1975
-
Aun
manteniéndose fiel a los principios fundamentales de la hipótesis de
Wellhausen, en los comienzos del siglo XX surgió una nueva
orientación con la denominada Historia de las formas.
H. Gunkel, a partir del
estudio del primer capítulo del Génesis, comprobó que, aun siendo su
composición relativamente reciente, era deudor de un pasado, de una
historia literaria anterior, por ejemplo en lo relativo al sábado
(institución muy antigua), a los relatos de la creación conectados con los
mitos babilónicos, etc. Se imponía, según él, descubrir dentro de cada
documento de Wellhausen las formas literarias previas, y establecer
cuál había sido la historia de las mismas hasta quedar incorporadas en
cada uno de los documentos clásicos (Cf.).
-
Más importante que el estudio
de los documentos largos era la comprensión de las unidades literarias
previas (“Gattung”, “forma”): relatos populares, poemas, leyendas, etc.
-
También procurando determinar la situación ambiental
(Sitz im Leben) de Israel que dio lugar a cada una de ellas,
los géneros literarios comunes a la literatura extrabíblica y la finalidad
teológica última de cada unidad menor.
-
Discípulo
de Gunkel fue H. Gressmann en cuanto al AT. Y seguidores de su hipótesis
aplicada al NT son M. Dibelius, R. Bultmann, K.L. Schmidt, etc.
-
G.
Von Rad fue el primero en proponer un origen cultual para
las tradiciones del antiguo Israel
(y con él:
S. Mowinckel
(1927), noruego;
J. Pedersen (1934), escandinavo; A. Alt
(1934), alemán).
Partiendo de unos presupuestos en la línea
abierta por Gunkel, las intuiciones de G. von Rad dan origen a la Historia de la tradición
que modificó profundamente la hipótesis de
Wellhausen (Cf.).
-
G. von Rad propuso la hipótesis de que el Pentateuco ha
llegado a formarse como desarrollo del primitivo “credo histórico”, la
confesión primaria de la fe de Israel, que es fe en un Dios que ha
intervenido en la historia.
Algunos restos de ese “credo histórico” se conservarían en Dt 26,5‑9 y 6,20‑24.
A partir de ese credo se habrían ido creando relatos
relacionados con las tradiciones del Sinaí,
y que servirían para ser proclamados en determinadas fiestas; también se
habrían ido desarrollando mandamientos y exhortaciones, así como
narraciones de la conquista de la tierra de Canaán y su distribución.
-
- El Yahvista ensamblaría estas “formas” en un conjunto
unitario, al que antepondría unos relatos sobre los patriarcas que
sirvieran para preanunciar la alianza y la conquista.
Delante de todo ese conjunto pondría como prólogo la
historia de la creación y los orígenes de la humanidad para dar a la
historia de Israel un valor universal.
-
- Por su parte, el Deuteronomista se ajustaría a esa
estructura y perspectiva del Yahvista, y la adición de los elementos del
Elohista y Sacerdotal no modificarían sustancialmente esta estructura
previa, aunque realizaran aportaciones significativas de detalle.
-
En la
propia obra de G. von Rad se aprecia, con respecto a
Gunkel,
un desplazamiento del interés por las “formas” hacia las
"tradiciones". No importa sólo su aspecto
formal, literario, sino también la tradición trasmitida, el tema del que
habla cada una.
-
A partir de ahí el interés por encontrar la
"historia de las formas" en la composición del Pentateuco iría dejando paso a la
búsqueda de la “historia de las tradiciones” que bajo esas formas
literarias configuran el texto. El autor más representativo de esta nueva corriente es
Martin Noth. Se propone indagar la “historia de las tradiciones”
no investigando la historicidad del contenido de ellas, sino la historia
del “hecho” de la existencia de esas tradiciones, lo que supone el estudio
de la evolución en sus formulaciones tanto en la fase oral como escrita de
las mismas (Cf.).
-
Su hipótesis propone que el
Deuteronomio era el primer libro de una historia del pueblo de Israel
desde sus primeros momentos en la tierra de Canaán hasta la cautividad de
Babilonia. El Pentateuco actual se habría formado añadiendo tardíamente
ese libro al Tetrateuco. Esos
cuatro libros se habrían ido componiendo sobre
una estructura formada por cinco grandes “tradiciones”:
-
1ª) La de la
salida de Egipto,
-
2ª) la entrada en Canaán,
-
3ª) las promesas a los
Patriarcas,
-
4ª) el camino del desierto y
-
5ª) la revelación del Sinaí.
-
Sobre esa estructura se irían ensamblando otras
tradiciones menores como las de las plagas de Egipto o las murmuraciones
del pueblo. Junto a todas esas tradiciones habría otros materiales
literarios como genealogías, itinerarios, leyes, etc. A partir de esas
cinco grandes tradiciones con sus añadidos se irían llevando a cabo
unas labores redaccionales que darían lugar a los documentos Yahvista,
Elohista y Sacerdotal y finalmente al Tetrateuco.
|
|
|
Resumen
terminológico
|
Tradición |
Designa un contenido
oral o escrito que se transmite de una generación a otra, de un
grupo a otro. |
|
Redacción |
Formulación literaria
de una tradición. El autor al recibirla la escribe antes de
transmitirla a su vez |
|
Composición |
Los autores no crean
el material narrativo o legislativo que reúnen: solo ordenan y dan
forma a ese material según una particular visión teológica original |
|
|
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4. La crítica
literaria del Pentateuco en la actualidad
1975-2004
-
A
partir de los estudios de M. Noth se ha ido produciendo un
acercamiento cada vez mayor entre la investigación crítico‑literaria del
Pentateuco y la “Historia deuteronomista”, ya que su hipótesis
establece con bastante firmeza que hay relaciones importantes entre uno y
otro conjunto de libros bíblicos. Sin
embargo, desde el punto de vista técnico la complejidad del problema es
tal, que (aunque hay ya muchos aspectos que se pueden considerar logros
ciertos de la investigación histórico-crítica) todavía no se ha
alcanzado un amplio consenso acerca de la resolución total del
problema de la composición del Pentateuco. Incluso en los últimos años, en
los que los estudios realizados son abundantísimos y exhaustivos todavía
se pueden apreciar muchas divergencias acerca de las conclusiones. No
obstante, se podría decir que el progreso de los estudios ha ido
obligando a un replanteamiento profundo de algunos elementos esenciales de
las hipótesis “clásicas” que han llegado a desdibujarlas casi por
completo.
-
Aunque
aún se siga utilizando en parte la terminología introducida por Wellhausen
para designar a sus documentos previos a la composición del Pentateuco, se
ha ido cambiando su significado. Hasta el punto de que se puede
afirmar que la hipótesis documentaria, tal y como la propuso Wellhausen,
ya ha sido definitivamente abandonada por la investigación
histórico‑crítica contemporánea.
Exponemos de modo breve, a continuación, los principales jalones de ese
proceso de investigación en lo que se refiere a la composición del
Pentateuco.
A) El Yahvista ¿exílico o post‑exílico?
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A pesar
de que, como se acaba de indicar, todavía muchos autores importantes
siguen considerando válidos los elementos esenciales de la hipótesis de
Wellhausen, en la literatura científica posterior a 1975 esos elementos
han sido criticados cada vez con mayor severidad y se han ido abriendo
paso líneas radicalmente distintas.
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El primero en asestar un duro golpe a esa hipótesis fue
E. Winnet en un artículo publicado en 1965 con un título
significativo:
F.V Winnet, Reexamining the Foundation, JBL 84(1965)
119.
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J.G. Vinck
(Cf.).
Según él, no fue el yahvista el primer narrador, sino
que fue el elohista quien primero recogió las tradiciones antiguas sobre
Abrahán, Jacob y José. Más tarde, durante el destierro, el yahvista habría
hecho una revisión oficial de estos materiales, incorporando la historia
de los orígenes, a partir especialmente de fuentes orales. El sacerdotal
representaría otra revisión oficial, llevada a cabo hacia el 400 a.C. Lo
más significativo de esta hipótesis es suponer una antigua colección elohista de relatos independientes y posponer el yahvista que, en su
opinión y basándose en las relaciones estilísticas con el Deuteronomio,
tuvo que ser exílico.
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J. Van Seters apoya
también con entusiasmo la nueva tendencia (Cf.).
En un estudio sobre el ciclo de Abrahán concluye que la sacerdotal no es una fuente independiente, sino que simplemente
completa una tradición más antigua. Supone que el núcleo tradicional de
Abrahán era un relato independiente, existente ya con toda probabilidad en
el segundo milenio; pero la llamada redacción yahvista no se lleva a
cabo hasta el tiempo del destierro, muy conectada con los círculos
deuteronomistas. Dicho más claramente, la primera redacción de una
historia continuada es deuteronomista y abarca desde Dt a 2 Reg.
Después viene la redacción coincidente con la denominada yahvista,
que no es sino una visión deuteronomista de las tradiciones más antiguas
de redacción elohista; abarca desde la creación a la conquista y
está concebida como una introducción a la historia deuteronomista ya
existente. Los textos sacerdotales no serían sino pequeñas añadiduras al
relato ya existente.
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En un trabajo posterior dio un paso más para justificar
su hipótesis: Comparando algunos relatos de los orígenes, como los
gigantes, el diluvio y la lista de las naciones, con el “Catálogo de las
mujeres” de Hesiodo, piensa descubrir un cierto influjo de la
historiografía griega en la redacción del Pentateuco. No cabe, por tanto,
pensar un una fuente (la yahvista) antigua que incluyera un relato
continuado desde Abrahán hasta la posesión de la tierra, sino que un autor
postexílico ordenó, según el modo de hacer historia en aquella época, los
datos sueltos que desde antiguo se habían transmitido, muchas veces sin
ninguna conexión entre sí (Cf.).
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Inspirado en trabajos de J. van Seters,
Th. Römer ha
publicado un estudio sobre los “padres” de Israel
(Cf.). Piensa que cuando se
habla de los “padres” en el Deuteronomio o en la historia deuteronomista
no se trata de los Patriarcas, sino de la generación del Éxodo o de los
antepasados en general.
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Esto reflejaría que Tetrateuco, de una parte, y
Deuteronomio e Historia Deuteronomista, de otra, tienen procedencias
distintas. En la época persa tendría lugar la composición de la Torah
como tal y en ese momento se desgajó el Deuteronomio de la Historia
Deuteronomista para conectarlo con el Tetrateuco, y en su redacción final
se armonizaron algunos datos. En las tradiciones de Israel habría dos
mitos de origen, el patriarcal y el exódico, que cohabitan en la forma
actual del Pentateuco.
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R. Rendtorff |
B) La critica global de las fuentes
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Aunque los trabajos de los que hemos venido hablando
exigen severas correcciones de la hipótesis de Wellhausen, el que habría
de asestar un golpe definitivo al modelo propuesto por Wellhausen sería
R. Rendtorff, que a partir de 1975 niega la existencia de la fuente
yahvista, y en general rechaza la hipótesis documentaria
(Cf.).
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En su opinión, hay que partir de las “grandes unidades”
previas al Pentateuco, que serían seis en total:
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—La historia de los orígenes (Gn 1-11),
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—La historia patriarcal (Gn 12-50),
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—Moisés y el Éxodo ((Ex 1-15),
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—El Sinaí (Ex 19-24),
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—La marcha por el desierto (Ex 16-18; Num 1-11),
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—Y el camino por Transjordania hacia la tierra
prometida (Num 20-36).
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Cada una de estas unidades tenía su propia teología y
eran inicialmente independientes; más tarde, se fueron enlazando unas a
otras hasta formar una sucesión lógica de relatos. Esto se llevó a cabo
mediante lo que denomina “unidades‑puente” provenientes sobre todo del
área deuteronomística y, a veces, también del área sacerdotal. No cabe
buscar, por tanto, cuatro fuentes con su respectiva intencionalidad
teológica. Cada relato independiente tenía la suya y los textos de
unión son fundamentalmente deuteronomistas. No existió en absoluto
un primer gran teólogo, el Yahvista, de época salomónica.
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Blenkinsopp |
C) De la "crítica de las fuentes"
a la
“critica de la redacción”
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En el mismo año de 1975 nació la prestigiosa revista Journal for the Study of
the Old Testament, que además de recoger el trabajo de
Rendtorff (Cf.), dio cabida
a los opositores de la hipótesis documentaria, como
Van Seters, Whybray,
Wagner, Coats, Schmid, etc.
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Otro autor importante es E. Blum, discípulo de Rendtorff,
que había dedicado una monografía a la composición del Génesis en 1984, y
publicó en 1990 unos “estudios sobre la composición del Pentateuco”
(Cf.).
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En su opinión, no existen fuentes paralelas e
independientes, como las que postulaba la hipótesis documentaria clásica,
ni tampoco las grandes unidades de las que hablaba su maestro
Rendtorff,
sino dos “composiciones” tardías en las que se recogen, debidamente
reelaboradas, tradiciones más antiguas.
Una de estas “composiciones”, a la que llama KD,
comienza con la historia de Abrahán (Gen 12) y extiende sus ramificaciones
hasta los últimos capítulos del Deuteronomio; es de tendencia
deuteronomista, pero posterior al Deuteronomio, y sería compuesta en la
primera generación de los que volvieron del Destierro. La otra
“composición”, denominada KP, gira en torno al tema de la
comunidad, presupone tradiciones antiguas, y es de tendencia sacerdotal,
compuesta en la época persa. El Pentateuco sería el resultado de
compromiso entre las tendencias reflejas en la KD y la KP.
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De otra parte, y siguiendo una línea totalmente
independiente de la de Rendtorff y sus discípulos, R. N. Whybray
publicó un libro (Cf.) donde pretendía romper definitivamente con
la hipótesis clásica de Wellhausen.
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Niega rotundamente la validez de los presupuestos en que se apoyaba Wellhausen.
Y afirma que así como no hay razones para admitir “documentos” previos al
Pentateuco definitivo, tampoco las hay para suponer “credos”, ni
“relatos cultuales”, ni “temas” o “tradiciones transmitidas oralmente”.
Al negar
toda prehistoria literaria del Pentateuco, queda como única posibilidad la
aceptación de un único autor. (En este momento puedes tener la
misma sensación que tuve yo; tanta vuelta para llegar al mismo sitio del
principio).
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Inspirado en Van Seters, Whybray
supone una gran
influencia de los historiadores griegos: lo mismo que
Herodoto utiliza
todo tipo de recursos literarios, con diversidad de estilos, repeticiones
o contradicciones, y nadie duda de la unidad de autor de su obra, también
el autor del Pentateuco escribió la historia de su pueblo, echando mano de
múltiples recursos literarios, reflejados en la aparente variedad de
léxico, de estilo o de relatos repetidos. No hay que buscar en el
Pentateuco fuentes literarias anteriores, ni unidades previas, ni
tradiciones ancestrales; si algunas existieron, no estaban relacionadas
entre sí, ni tenían contenido teológico propio.
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Recapitulando, en la medida de lo posible, el desarrollo de las hipótesis
propuestas en los últimos años acerca de la formación del Pentateuco, que
acabamos de presentar muy sintéticamente, se puede apreciar un
desplazamiento del centro de interés de las investigaciones. Se está
pasando de una focalización de los estudios en lo relativo a la historia
de la formación y desarrollo de los documentos o tradiciones previos al
Pentateuco, a unos estudios centrados en la crítica de la redacción,
esto es, a la búsqueda de cuál es la forma final o canónica y cómo se
llegó a esa redacción. Entre las causas que están propiciando ese
desplazamiento se podrían apuntar el creciente interés por acceder a
los textos bíblicos con métodos sincrónicos y con un acercamiento canónico.
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1) Por
lo que se refiere a la procedencia de los materiales que el redactor tiene
a su alcance, la critica actual camina hacia un cierto consenso en los
siguientes temas:
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a) La importancia decisiva de la escuela deuteronomista,
pues a ella corresponde, de un modo u otro, el protagonismo casi
absoluto en el texto. En esto, los estudios ya
citados de Rendtorff, Schmid, van Seters, y M. Rose han sido muy
influyentes.
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No obstante el deuteronomista no parte de la
nada en su redacción, sino que trabaja sobre unas tradiciones que le han
llegado. Una de las líneas más importantes de investigación actual es la
centrada en el estudio de la historia de esas tradiciones. En esos
estudios el mayor tema de debate se centra en la valoración de si esas
tradiciones previas al deuteronomista eran simplemente populares y sin
carga teológica, o si ya eran portadoras de una enseñanza teológica antes
de su incorporación a la redacción deuteronomista
(Cf.).
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b) La existencia de unos textos específicos, llamados
“sacerdotales”. Pero en este aspecto hay un
notable desacuerdo: ¿Se trata de una obra literaria autónoma? ¿O se trata
de un simple estrato redaccional que ha dejado sus huellas en el texto
básico deuteronomista?
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2) Más
complejo que el tema de los materiales previos a la redacción, es el de la
propia redacción del texto en su forma final. Entre otros motivos, porque
no hay un acuerdo de a qué se puede llamar “forma final”.
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En efecto, Martin Noth ya había propuesto que el
Deuteronomio fuera como el prólogo de la “Historia deuteronomistá”, y
posteriormente, siguiendo a van Seters se va extendiendo la consideración
de que el Tetrateuco fue concebido como un grandioso prólogo a esa
historia.
Consecuentemente, ambos constituyen como dos etapas
sucesivas del mismo fenómeno de producción literaria, obra de los
redactores de la escuela deuteronomista. Esto viene ratificado por el
hecho de que algunos estudios críticos recientes están poniendo en
evidencia que hay elementos redaccionales deuteronomistas que son
indudablemente posteriores a textos de carácter sacerdotal (Cf.).
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Sin embargo, en el canon bíblico el Deuteronomio ha
sido desgajado de su posible posición inicial para formar junto con los
otros cuatro libros la Torah o Pentateuco. En esta última operación se
debieron introducir algunos retoques en el conjunto por redactores de
escuela sacerdotal, aunque parece que son tan pequeños que no alteran
sustancialmente la redacción deuteronomista, a la que tal vez pueda
considerarse como “final”, aunque sean posteriores
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