Joseph Blenkinsopp
(1992)
 
PENTATEUCO 1
 
 

Lección 4

Lección 5

Lección 6

 

Lección 4: Descripción del Pentateuco e introducción a la investigación crítico-literaria acerca del mismo

 


INTRODUCCIÓN ESQUEMÁTICA

1. Visión de conjunto del Pentateuco y de los libros que lo integran

2. la crítica literaria desde Los inicios de  hasta Welhausen

  • a)      La tradición judía y cristiana: Ley del Señor / Ley de Moisés (La edad antigua)

  • b)      Los inicios de la crítica literaria del Pentateuco (s. XI-XIX)

    • R. Abraham ibn ‘Ezra’ (s. XI )
    • D. A. Bodenstein Carlstadt y A. Maes (Masius)(s. XVI)
    • B. Spinoza y R. Simon (s. XVII)
    • Siglos XVIII-XX los primeros trabajos críticos:

      • Witter;

      • J. Astruc, Eichhorn y Ilgen(Hipótesis de los documentos);

      • Geddes, Vater y Wette(Hipótesis de los fragmentos);

      • Kelle, Ewald y Delitzsch, (Hipótesis de los complementos);

      • Hupfeld (Nueva hipótesis de los documentos).

        • A. Kuenen, Riehm y K. H. Graf, alumno de Reuss.

       

  • c)      La hipótesis de J. Wellhausen (1844-1918)

    • Yavista. IX a.C. Reino del sur
    • Elohísta. VIII a.C. Reino del norte
    • Deuteronomista. VI a.C. Reforma Josías
    • Sacerdotal. V-IV a.C. Regreso destierro  
  • d)      Reacciones críticas a la hipótesis de Wellhausen

    • Cornely, Vigoroux y Mangenot
    • U. Cassuto

     

  • e)      La exégesis católica ante el problema crítico

    • León XIII, Providentissimus Deus (1893)
    • Congreso Católico de Friburgo (1897)
    • M. J. Lagrange
    • Creación de la P.C.B. (1902)
    • Las respuestas de la P.C.B., y su valoración

3. la crítica literaria DESDE J. WELLHAUSEN HASTA NOTH

  • 1) De la “Historia de la formas” a la “Historia de la tradiciones”
    • H. Gunkel y la “Historia de las formas” (1910)
      • H. Gressmann, M. Dibelius, R. Bultmann, K.L. Schmidt...
    • G. Von Rad y el “credo histórico” (Dt 26,5-9 y 6,20-24) (1938)
    • M. Noth y la “Historia de las tradiciones” (1948)
  • 2) La “tradición” según la escuela escandinava
    • La “Escuela escandinava” (E. Engnell; J. Pedersen y A. Bentzen) (1945)

4. La crítica literaria del Pentateuco en la actualidad

  • a)      El Yahvista ¿exílico o post-exílico?

    • J..G. Vinck; E. Winnet

    • J. van Seters, Th. Römer

  • b)      La crítica global de las fuentes

    • La crítica de Rolf Rendtorff (1975)

  • c)      De la "crítica de las fuentes" a la “crítica de la redacción”

    • John Van Seters y el Yahvista post-exílico (1977)

    • Erhard Blum y las composiciones KD y KP (1990)

    • Joseph Blenkinsopp (1992) y Jean Louis Ska (1998)

     

  • d)      Cuestiones actuales en debate


DESARROLLO DEL CONTENIDO

1. Visión de conjunto del Pentateuco y de los libros que lo integran

  • Los judíos de Alejandría dieron el nombre de “pentateukhos”, eso es, “los cinco (penta) estuches (teujos)”, y se aplicó, desde principios de la era cristiana, al contenido de los estuches (solían ser ánforas de barro) que guardaban los rollos de pergaminos de los cinco primeros cinco libros del canon (Génesis, Éxodo, Levítico, Números, y Deuteronomio), que constituyen una unidad, a la que la tradición judía conoce con el nombre de "La Ley", en hebreo ha-Toráh.

  • En este conjunto de libros se encuentra, por una parte, una secuencia narrativa que abarca desde Adán a Moisés, y, por otra, con mayor extensión, unos conjuntos de leyes y normas que reflejan situaciones muy distintas. En el Pentateuco se da por tanto un entramado de relatos y de leyes que hacen de él una obra única en su género. Los hechos que se narran, desde la creación del mundo hasta la llegada del pueblo de Israel a las puertas de la tierra prometida, sirven para encuadrar las leyes; y éstas, a su vez, encuentran su motivación en aquellos hechos.

    • En el conjunto del Pentateuco se refleja así, quizá mejor que en ningún otro lugar del Antiguo Testamento, que la Revelación de Dios se da al hombre mediante hechos y palabras intrínsecamente unidos entre sí, de forma que los obras realizadas por Dios sirven de apoyo a las palabras, a los mandatos, y éstos, por su parte, esclarecen el sentido de los hechos (Cfr Dei Verbum, n. 2).

     

    • Los cuerpos legales más importantes del Pentateuco son:

      • El decálogo ético (Ex 20,1-17; Dt 5,6-22)

      • El decálogo cultual (Ex 34,11-26)

      • El dodecálogo de Siquén (Dt 27,15-26)

      • El código de la Alianza (Ex 20,22-23.19)

      • La Ley de santidad (Lv 17-26)

       

  • En el desarrollo de la historia se observa un proceso de selección. El Libro del Génesis comienza considerando a toda la humanidad en la creación, el drama del primer pecado y en la propagación de éste por toda la humanidad hasta el diluvio. Con Noé se da un nuevo comienzo de la humanidad; pero la atención se fija en Sem y sus descendientes cuya línea va siguiendo hasta llegar a Abrahán, a quien Dios le promete la tierra de Canaán y numerosa descendencia. De los hijos de Abrahán, la historia bíblica se centra en la línea de Isaac y luego Jacob, dejando al margen a Ismael y a Esaú. La atención se fija después en los doce hijos de Jacob de los que surgirán las doce tribus que originarán el Pueblo de Israel; entre estos doce se destaca a Judá y a José. Después el libro del Éxodo se fija en Moisés y Aarón, descendientes de Leví. Sin embargo a partir de aquí el protagonista principal es el Pueblo de Israel. Mediante este proceso selectivo se ha pasado de considerar a la humanidad en su conjunto a fijarse en un solo pueblo, el pueblo elegido por Dios.

Veamos ahora como se compuso este complejo texto haciendo un recorrido por la historia de la crítica literaria del Pentateuco. En el margen derecho llevaremos un orden cronológico y en el izquierdo un orden conceptual.

2. La crítica literaria del Pentateuco desde sus inicios hasta Wellhausen

  • A) La tradición judía y cristiana

EDAD ANTIGUA

  • La tradición judía,

    • consignada en el Talmud, pero reflejada ya en los escritos de Filón y Flavio Josefo, así como en el modo de hablar de los escritores del Nuevo Testamento consideró al Pentateuco como una obra unitaria, cuyo autor era Moisés. Sin embargo, desde hace muchos siglos han llamado la atención de los estudiosos los problemas literarios que plantean estos cinco libros y han proliferado las hipótesis acerca del proceso de composición del mismo.

    • En los textos proféticos anteriores al Destierro se habla de la Ley del Señor (Am 2,4; Is 5,24; Jer 16,11) normalmente sin especificar si es oral o escrita. Sólo en una ocasión (Os 8,12) parece que pudiera aludir a la Ley escrita. En los textos posteriores al Destierro se denomina a esa Ley con el nombre de Ley de Moisés (Neh 8,1.3; Dan 9,11.13), y con este nombre pasa a las tradiciones judías y cristianas primitivas.

    • No obstante el libro IV de Esdras (no es canónico) dice que los libros de Moisés se quemaron en el Destierro, y que Esdras los reescribió milagrosamente tal y como estaban antes. En algunos textos judíos se dice que el libro escrito por Esdras se conservó en el Templo de Jerusalén hasta la destrucción del mismo por los romanos en el año 70.

     

  • La tradición cristiana,

    • Ve como Jesucristo al hablar con los fariseos o con sus discípulos utiliza la terminología que en ese momento es habitual (Ley de Moisés) sin detenerse en consideraciones de crítica literaria.

    • Durante la época patrística prevalece la opinión común, tanto en la Sinagoga como en la Iglesia, según la cual Moisés escribió el Pentateuco. Los padres latinos y griegos hacen una lectura alegórica de la Biblia (Cf.). En la exégesis buscan la figura de Cristo. San Jerónimo reconoce que algunas expresiones (como Dt 34,6: hasta el día de hoy) las pudo introducir Esdras al rescribir (PL 23,199).

 

  • B) Los inicios de la crítica literaria del Pentateuco

1092-1844

Siglo XI

  • En el siglo XI, R. Abrahán Ibn ‘Ezra’ (1092) de Tudela afirmó, con su característico estilo enigmático, que Moisés no pudo ser el autor de todo el Pentateuco. Dijo así: “No comprenderás su verdadero sentido si no captas: el secreto de los doce; Moisés escribió la Ley; entonces los cananeos estaban en el país; en la montaña del Señor se proveerá; su lecho era un lecho de hierro”. Con esas frases misteriosas alude a que la Torah era demasiado larga para que pudiera ser escrita en doce tablas de piedra, y a algunos anacronismos del texto.

Siglo XVI

  • En el s. XVI, D. A. Bodenstein Carlstadt planteó abiertamente el problema de la autenticidad mosaica del Pentateuco: Moisés no pudo escribir la narración de su propia muerte, y además, el estilo de ese pasaje coincide con el de otros pasajes del Deuteronomio, de los que tampoco sería autor.

  • En el mismo siglo A. Maes (Masius) hablaba de una redacción o al menos de algunos retoques posteriores a Moisés; además los libros que son continuación del Pentateuco, habrían sido escritos por hombres piadosos como Esdras con la ayuda de materiales anteriores.

 Siglo XVII

  • Siglo XVII. En el cap. 8, B. Spinoza en su Tractatus Theologico-politicus (1670) hizo la lista de los versículos (Dt 1,1; 3,11; 27,1-8; 31,9; Gn 12,6; 22,14) que según Ibn 'Ezra', no podían haber sido escritos por Moisés y aporta algunos datos más (Cf.).

  • Por parte cristiana el sacerdote oratoriano francés R. Simon atribuye a Moisés la autoridad de la Ley (1678: “Histoire Critique du Vieux Testament”), pero muestra con varios ejemplos que hay textos históricamente posteriores al mismo (Cf.).

 Siglo XVIII

  • En el s. XVIII comienzan a aparecer una serie de trabajos críticos.

    • El joven pastor protestante H. G. Witter (1683-1715) nota las diferencias de estilo entre los dos relatos de la creación que aparecen al inicio del Génesis.

    • J. Astruc, poco después, propondrá la Hipótesis de los documentos: observa la alternancia en el uso de los nombres divinos en el Génesis, y piensa que esto se debe a que los textos proceden de dos documentos paralelos.

      • Continúa con esta línea Eichhorn, que, con ocasión de los relatos del Diluvio, precisa las características específicas de estos dos documentos principales, aunque propone que han de existir algunos documentos más.

      • A final del siglo Ilgen hace notar que los pasajes que emplean el nombre de Elohim han de proceder de dos documentos distintos y, por tanto, son tres los grandes documentos.

 Siglo XIX

  • A comienzos del siglo XIX nadie se va atreviendo a hablar de grandes documentos, pues cada vez más va pareciendo que su dimensión habría de ser reducida, debido al gran número de ellos que se van viendo obligados a admitir y a las sucesivas correcciones de la anterior hipótesis. Por eso Geddes, Vater y De Wette prefieren hablar de la Hipótesis de los fragmentos: el Pentateuco resultaría de la recopilación de hasta treinta y nueve fragmentos diversos.

  • Sin embargo, años después, De Wette (1780-1849) se pasaría a la Hipótesis de los complementos que había sido propuesta por Kelle, Ewald y Delitzsch, entre otros. Según estos autores no se puede negar la unidad que tiene la trama del Pentateuco, que debe provenir de un “escrito fundamental”, el de textos narrativos que usa el nombre de Elohim, “completado” con otros textos.

           LOS 3 MODELOS

Documentos

Fragmentos

Complementos

Obra literaria autónoma que procede de un único escritor (o grupo) realizada en una época concreta a partir de un material tradicional preexistente

Las tradiciones han sido vehiculadas con independencia unas de otras. Tardíamente se han reagrupado esas tradiciones. No documentos antiguos.

A partir de tradiciones antiguas (escritas u orales) habría sido compuesto un documento inicial. Luego ha recibido complementos sucesivos

  • En la segunda mitad del siglo XIX continúa el debate entre ambas hipótesis. Un paso adelante lo dio pocos años después el Prof. alemán H. Hupfeld, aun manteniendo la idea de un “escrito fundamental” propone una nueva hipótesis de los documentos: llama “primer elohista” al escrito fundamental (después será el P), después vendría el "yahwista", y por último el "otro elohista", que estaría muy mezclado con el yahwista. Añadiendo a todo esto el "Deuteronomio" resultaría el Pentateuco tal y como lo conocemos.

    • Mas adelante, en esta línea, Riehm precisó las relaciones entre el Deuteronomio y la reforma de Josías.

    • El holandés A. Kuenen en 1869 mostró que en las leyes sacerdotales había elementos posteriores al Deuteronomio.

    • Finalmente Reuss(1833) y su alumno K. H. Graf, proponen cambiar el orden de los documentos de Hupfeld (Cf.)

Quedaba así propuesta la base del sistema que J. Wellhausen se encargaría de perfeccionar y popularizar. Durante la mayor parte del s. XIX, los estudiosos del AT debieron trabajar exclusivamente con el texto bíblico, porque no hay aún resultados arqueológicos.

 Resumen: Investigadores sobre el Pentateuco hasta Wellhausen

XII

R. Abrahán Ibs “Ezra”

XVI

Bodenstein; Maes

XVII

Spinoza; Simon

XVIII

Witter; Astruc; Eichhorn; Ilgen

XIX

Geddes, Vater, Ewald; Delitsch; Rielm; Kuenen; Reuss y Graf

 

  

 

J. Wellhausen

(1844-1918)

 

 

teoría documentaria clásica

  • C) La hipótesis de J. Wellhausen (1844-1918)

 1844-1918

  • Se debe a Wellhausen la descripción sencilla y unitaria de las fuentes del Pentateuco, así como su datación cronológica (Cf.). Como hemos visto antes que él se habían puesto ya las bases de la hipótesis documentaria por Astruc (1753), Eichhorn (1779), De Wette (1817), Hupfeld (1853); y sus contemporáneos Reuss (1879), Graf (1866) y Kuenen (1884) (Cf.).

  • Los seis primeros libros de la Biblia habrían sido compuestos a partir de cuatro documentos previos, denominados Yahvista, Elohista, Deuteronomista y Sacerdotal (Priesterkodex) y mencionados ordinariamente por las siglas J, E, D y P.

TEORÍA DOCUMENTARIA CLÁSICA

 

                           

  • El J sería el más antiguo (siglos X‑IX a.C.) y compuesto en el reino del Sur;

  • El E, del s. IX, habría sido redactado en el reino del Norte;

  • El D en su forma definitiva sería del s. VI;

  • Y finalmente el documento P habría sido escrito inmediatamente después del destierro (s. VI-V).

  • Alrededor del año 400 a.C un redactor habría compuesto los cuatro primeros libros (Gen, Ex, Lev y Num) tomando como base P e interpolando J y E que previamente se habrían fusionado (Yehovista: JE)

  • Finalmente el documento D habría dado lugar al Deuteronomio y al libro de Josué, inseparable de los cinco primeros (Wellhausen habla ordinariamente del Hexateuco)

 

Con esta historia de la composición parecían resueltos los problemas que planteaban la repetición de narraciones, las incoherencias dentro de los relatos, los distintos nombres de Dios utilizados, las divergencias de estilo y de lenguaje que se observan dentro de un mismo episodio, etc. La hipótesis de Wellhausen fue imponiéndose hasta constituir un punto del partida clásico entre los intérpretes (Cf.)

  • Sin embargo esta hipótesis tiene al menos tres puntos débiles que han sido suficientemente puestos de manifiesto:

  • El prejuicio anti‑sobrenatural. Julius Wellhausen parte de una posición de principio que consiste en intentar explicar la religión de Israel según un esquema hegeliano. Aunque algunos de sus trabajos críticos ponen de manifiesto hechos objetivos en el aspecto literario, sin embargo sus interpretaciones de esos hechos no son científicas, sino tendenciosas.

  • El insuficiente conocimiento del Antiguo Oriente. Los descubrimientos arqueológicos aportan unos datos que exigen en muchos casos una profunda reelaboración de su hipótesis, o bien su simple sustitución por otra más coherente con la realidad.

  • El insuficiente conocimiento de los géneros literarios, que le lleva a considerar a los relatos —muchos de ellos muy tardíos con respecto a los hechos narrados— como simples ficciones literarias, ignorando los modos ordinarios en el Antiguo Oriente de transmitir la historia.

 

 
  • D) Reacciones criticas a la hipótesis de Wellhausen

1918-1948

  • A pesar de la buena acogida que tuvo la hipótesis de Wellhausen en amplios sectores, nunca hubo un consenso completo en su aceptación.

  • En el ámbito católico las primeras reticencias surgieron ante los presupuestos filosóficos subyacentes (Cf.). Así muchos autores de finales del siglo XIX, como, por ej. 

    • F.Vigoroux (1879), R. Cornely (1887), E. Mange (1907) y después E. Mangenot siguen manteniendo que Moisés es el autor responsable y redactor de los cinco primeros libros de la Biblia, pues en ellos hay testimonios explícitos acerca de la actividad literaria de Moisés, y otros libros del Antiguo Testamento confirman estas afirmaciones. Además la atribución del Pentateuco a Moisés en textos del Nuevo Testamento hace más indiscutible este hecho.

    • M. Löhr en su obra Untersuchungen zum Hexateuchproblem I. Der Priesterkodex in der Genesis, (BZAW, 38, Giessen 1924) ponía en duda que elementos tan característicos de P, como las cronologías del Génesis, pertenecieran realmente a dicha fuente.

  • Después, entre los autores no católicos hubo también discordancias:

    • Ya en 1924 P. Volz y Rudolph llegaron a concluir que el E no puede considerarse una fuente independiente y completa. Así mismo P no es una fuente coherente y paralela a J, sino la revisión de un trabajo previamente existente (Cf.).

    • U. Cassuto, desde su primer trabajo en 1934, viene atacando los pilares de la hipótesis de Wellhausen (los diferentes nombres divinos, los duplicados y repeticiones, las diferencias de estilo, etc.) y llega a la conclusión de su fragilidad probatoria; son las tradiciones más antiguas y no los documentos escritos los que justifican la composición de la Torah (Cf.).

 
  • E) La exégesis católica ante el problema critico, en los inicios del siglo XX

 

  • Como hemos dicho desde el principio hubo autores que no compartieron los presupuestos ni las técnicas de la hipótesis de Wellhausen, e hicieron sus propias propuestas. Así tenemos a De Hummelauer el cual en las obras publicadas entre 1895 y 1901 admitía un origen mosaico para el Pentateuco, aunque este habría sufrido numerosas modificaciones después (Cf.).

  • En 1897 se celebró un Congreso católico en Friburgo en el que varios exegetas católicos analizaron la situación de la crítica literaria del AT en ese momento. Entre sus organizadores estaban von Hügel y M. J. Lagrange. Este último reconocía la solidez de los trabajos de la crítica, pero insistía sobre todo en la necesidad de conocer los procedimientos de composición en el Antiguo Oriente, así como el desarrollo de la actividad legislativa de esas culturas. Sin embargo este Congreso habría de ser mirado con gran recelo en la exégesis católica.

  • Otros autores católicos como F. Prat, Durand y Brucker, sin abandonar la autenticidad mosaica, reconocían que había muchos añadidos a su obra, incluso la posibilidad de la existencia de cuatro documentos que tal vez fueran reunidos después del Exilio.

  • Sin embargo, en general, los autores católicos juzgaban con reservas a la posición de Lagrange. A esto hay que añadir que varios exegetas católicos que había trabajado en cuestiones de crítica literaria de los textos bíblicos, como Loisy y von Hügel se decantaron hacia el modernismo. Muchos de los que podían haber orientado científicamente a la exégesis católica abandonaron sus filas. Cuando se estaba fraguando esta situación crítica, el Magisterio de la Iglesia había comenzado a tomar algunas medidas para defender la fe.

  • En 1893 el Papa León XIII publicó la Enclclica “Providentissimus Deus” en la que recomienda prudencia, insiste en el carácter inspirado de los libros sagrados y recuerda que esto tiene unas consecuencias, como la inerrancia y la santidad, que se han de tener en cuenta para interpretar rectamente la Biblia.

  • En 1902 el mismo León XIII creó la Pontificia Comisión Bíblica para responder a las dificultades concretas que pudieran plantear a la fe y a la moral las cuestiones críticas sobre la Biblia.

    • Sus primeros decretos tienen un carácter prudencial: su objetivo es evitar que se acepten acríticamente por parte de los fieles las hipótesis de trabajo que se estaban debatiendo por los expertos, muchos de ellos no católicos, y en algún caso como el de Wellhausen notoriamente opuestos a la doctrina católica. Siguiendo lo que había sido doctrina común, y utilizando un complejo lenguaje canónico, se redactan varios decretos acerca de cuestiones relativas a los Libros históricos del AT.

    • Entre ellos figura unas respuestas en 1906 “sobre la autenticidad mosaica del Pentateuco”, y otras en 1909 “acerca del carácter histórico de los tres primeros capítulos del Génesis”.

1)  «Si se apoyan en sólido fundamento los varios sistemas exegéticos que se han excogitado y con apariencia de ciencia propugnado para excluir el sentido literal de los tres primeros capítulos del Génesis».

            —Respuesta: “Negativamente”

2) «Si los argumentos acumulados por los críticos para combatir la autenticidad mosaica de los libros sagrados que se designan con el nombre de Pentateuco son de tanto peso que, sin tener en cuenta los muchos testimonios de uno y de otro Testamento considerados en su conjunto, el perpetuo consenso del pueblo judío, la tradición constante de la Iglesia, así como los indicios internos que se sacan del texto mismo, den derecho a afirmar que tales libros no tienen a Moisés por autor, sino que fueron compuestos de fuentes en su mayor parte posteriores a la época mosaica».

            —Respuesta: “Negativamente”.

3.  «Si, no obstante el carácter y forma histórica del libro del Génesis, el peculiar nexo de los tres primeros capítulos entre sí y con los capítulos siguientes, el múltiple testimonio de las Escrituras tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, el sentir casi unánime de los Santos Padres y el sentido tradicional que, trasmitido ya por el pueblo de Israel, ha mantenido siempre la Iglesia, puede enseñarse que: los tres predichos capítulos del Génesis contienen, no narraciones de cosas realmente sucedidas, es decir, que respondan a la realidad objetiva y a la verdad histórica, sino fábulas tomadas de mitologías y cosmogonías de los pueblos antiguos, y acomodadas por el autor sagrado a la doctrina monoteística, un vez expurgadas de todo error de politeísmo; o objetiva, bajo apariencia de historia, presupuestos para inculcar las verdades religiosas y filosóficas; o en fin, leyendas, en parte históricas, en parte ficticias, libremente compuestas para instrucción o edificación de las almas».

            —Respuesta: “Negativamente". (Cf.)

  • Más adelante, y una vez que fue posible ponderar con mayor precisión el alcance de las aportaciones de la crítica literaria, así como sus riesgos, el Magisterio fue solícito en disipar los malentendidos que habían provocado esas respuestas.

  • En 1943 la Encíclica Divino afflante Spiritu y

  • En 1948 la Carta de la Pontificia Comisión Bíblica al Card. Suhard buscan integrar las verdaderas aportaciones de la crítica literaria, aquilatadas a la luz de la arqueología y la exégesis, en una interpretación verdaderamente católica de la Biblia. Por ejemplo, con respecto a los dos temas de los que habíamos hablado antes, dice lo siguiente:

    • «En lo que a la composición del Pentateuco se refiere, la Comisión Bíblica reconocía ya en el mencionado decreto de 27 de junio de 1906 que podía afirmarse que Moisés, para componer su obra, se sirvió de documentos escritos o tradiciones orales, y admitir también modificaciones y adiciones posteriores a Moisés. Hoy no hay nadie que ponga en duda la existencia de estas fuentes y no admita un crecimiento progresivo de las leyes mosaicas, debido a las condiciones sociales y religiosas de los tiempos posteriores, progresión que se manifiesta también en los relatos históricos».

    • Y también dice: «La cuestión de las formas literarias de los once primeros capítulos del Génesis es mucho más oscura y compleja. Estas formas literarias no responden a ninguna de nuestras categorías clásicas ni pueden ser juzgadas a la luz de los géneros grecolatinos o modernos. No puede, consiguiente-mente, negarse ni afirmarse en bloque la historicidad de estos capítulos sin aplicarles indebidamente las normas de un género literario bajo el cual no pueden ser clasificados». (Cf.)

 

 

H. Gunkel

R. Bultmann

G. Von Rad

A. Alt (1934)

S. Mowinckel (1927)

Martin Noth

3. la crítica literaria DESDE J. WELLHAUSEN HASTA NOTH

1948-1975

  •  1) De la “Historia de las formas”a la “Historia de las tradiciones”

 

  • Aun manteniéndose fiel a los principios fundamentales de la hipótesis de Wellhausen, en los comienzos del siglo XX surgió una nueva orientación con la denominada Historia de las formas. H. Gunkel, a partir del estudio del primer capítulo del Génesis, comprobó que, aun siendo su composición relativamente reciente, era deudor de un pasado, de una historia literaria anterior, por ejemplo en lo relativo al sábado (institución muy antigua), a los relatos de la creación conectados con los mitos babilónicos, etc. Se imponía, según él, descubrir dentro de cada documento de Wellhausen las formas literarias previas, y establecer cuál había sido la historia de las mismas hasta quedar incorporadas en cada uno de los documentos clásicos (Cf.).

  • Más importante que el estudio de los documentos largos era la comprensión de las unidades literarias previas (“Gattung”, “forma”): relatos populares, poemas, leyendas, etc.

  • También procurando determinar la situación ambiental (Sitz im Leben) de Israel que dio lugar a cada una de ellas, los géneros literarios comunes a la literatura extrabíblica y la finalidad teológica última de cada unidad menor.

    • Discípulo de Gunkel fue H. Gressmann en cuanto al AT. Y seguidores de su hipótesis aplicada al NT son M. Dibelius, R. Bultmann, K.L. Schmidt, etc.

     

  • G. Von Rad fue el primero en proponer un origen cultual para las tradiciones del antiguo Israel (y con él: S. Mowinckel (1927), noruego; J. Pedersen (1934), escandinavo; A. Alt (1934), alemán). Partiendo de unos presupuestos en la línea abierta por Gunkel, las intuiciones de G. von Rad dan origen a la Historia de la tradición que modificó profundamente la hipótesis de Wellhausen (Cf.).

  • G. von Rad propuso la hipótesis de que el Pentateuco ha llegado a formarse como desarrollo del primitivo “credo histórico”, la confesión primaria de la fe de Israel, que es fe en un Dios que ha intervenido en la historia. Algunos restos de ese “credo histórico” se conservarían en Dt 26,5‑9 y 6,20‑24. A partir de ese credo se habrían ido creando relatos relacionados con las tradiciones del Sinaí, y que servirían para ser proclamados en determinadas fiestas; también se habrían ido desarrollando mandamientos y exhortaciones, así como narraciones de la conquista de la tierra de Canaán y su distribución.

    • - El Yahvista ensamblaría estas “formas” en un conjunto unitario, al que antepondría unos relatos sobre los patriarcas que sirvieran para preanunciar la alianza y la conquista. Delante de todo ese conjunto pondría como prólogo la historia de la creación y los orígenes de la humanidad para dar a la historia de Israel un valor universal.

    • - Por su parte, el Deuteronomista se ajustaría a esa estructura y perspectiva del Yahvista, y la adición de los elementos del Elohista y Sacerdotal no modificarían sustancialmente esta estructura previa, aunque realizaran aportaciones significativas de detalle.

    • En la propia obra de G. von Rad se aprecia, con respecto a Gunkel, un desplazamiento del interés por las “formas” hacia las "tradiciones". No importa sólo su aspecto formal, literario, sino también la tradición trasmitida, el tema del que habla cada una.

     

  • A partir de ahí el interés por encontrar la "historia de las formas" en la composición del Pentateuco iría dejando paso a la búsqueda de la “historia de las tradiciones” que bajo esas formas literarias configuran el texto. El autor más representativo de esta nueva corriente es Martin Noth. Se propone indagar la “historia de las tradiciones” no investigando la historicidad del contenido de ellas, sino la historia del “hecho” de la existencia de esas tradiciones, lo que supone el estudio de la evolución en sus formulaciones tanto en la fase oral como escrita de las mismas (Cf.).

  • Su hipótesis propone que el Deuteronomio era el primer libro de una historia del pueblo de Israel desde sus primeros momentos en la tierra de Canaán hasta la cautividad de Babilonia. El Pentateuco actual se habría formado añadiendo tardíamente ese libro al Tetrateuco. Esos cuatro libros se habrían ido componiendo sobre una estructura formada por cinco grandes “tradiciones”:

    • 1ª) La de la salida de Egipto,

    • 2ª) la entrada en Canaán,

    • 3ª) las promesas a los Patriarcas,

    • 4ª) el camino del desierto y

    • 5ª) la revelación del Sinaí.

  • Sobre esa estructura se irían ensamblando otras tradiciones menores como las de las plagas de Egipto o las murmuraciones del pueblo. Junto a todas esas tradiciones habría otros materiales literarios como genealogías, itinerarios, leyes, etc. A partir de esas cinco grandes tradiciones con sus añadidos se irían llevando a cabo unas labores redaccionales que darían lugar a los documentos Yahvista, Elohista y Sacerdotal y finalmente al Tetrateuco.

 

 
  • 2) La “tradición” según la Escuela escandinava

 

  • E. Egnell (Cf.). Otros autores importantes de esta escuela son J. Pedersen y A. Bentzen.

    • Casi simultáneamente a los trabajos acerca de la “historia de las tradiciones” E. Engnell abría otra perspectiva que se desligaba de las hipótesis anteriores, que trabajaban siempre sobre el presupuesto de que había textos escritos que se iban trasmitiendo, retocando, etc., para propugnar que casi toda la fase previa a la puesta por escrito del Pentateuco fue oral.

    • Acusaba a la hipótesis de Wellhausen de libresca, al no tener en cuenta la idiosincrasia de los pueblos semitas antiguos, para quienes la tradición oral es el vehículo ordinario de la transmisión, con constantes desarrollos o depuraciones de datos hasta llegar a la formulación última de las mismas. Para Engnell ciertamente existieron muchas “tradiciones” en Israel que se fueron actualizando y evolucionaron en sus formulaciones. Pero el hecho de que hayan conservado muchas de ellas es debido a que se encontraban en el marco de la “Tradición” religiosa y cultual de Israel.

    • En el origen del Tetrateuco estaría el material actualmente contenido en Ex 1‑15. En sus orígenes sería una leyenda cultual, construida tal vez sobre algunos hechos históricos, que a base de ser contada y revivida en el culto pasó a ser “historizada”, esto es, aceptada como realmente acaecida. Esta “Tradición” tendría sus orígenes en el Sur; primero en Cades Barnea, después en Hebrón y finalmente en Jerusalén.

    • Su estructura y fisonomía peculiar en el momento en que fue escrita correspondería a una corriente sacerdotal jerosolimitana. Primero se habrían ido poniendo por escrito los textos legales, y posteriormente todo el conjunto. No obstante, la “Tradición” quedaría fijada antes de la puesta por escrito, de modo que ésta no aportó casi nada.

 Resumen terminológico

Tradición

Designa un contenido oral o escrito que se transmite de una generación a otra, de un grupo a otro.

Redacción

Formulación literaria de una tradición. El autor al recibirla la escribe antes de transmitirla a su vez

Composición

Los autores no crean el material narrativo o legislativo que reúnen: solo ordenan y dan forma a ese material según una particular visión teológica original

 

 

4. La crítica literaria del Pentateuco en la actualidad

1975-2004

  • A partir de los estudios de M. Noth se ha ido produciendo un acercamiento cada vez mayor entre la investigación crítico‑literaria del Pentateuco y la “Historia deuteronomista”, ya que su hipótesis establece con bastante firmeza que hay relaciones importantes entre uno y otro conjunto de libros bíblicos. Sin embargo, desde el punto de vista técnico la complejidad del problema es tal, que (aunque hay ya muchos aspectos que se pueden considerar logros ciertos de la investigación histórico-crítica) todavía no se ha alcanzado un amplio consenso acerca de la resolución total del problema de la composición del Pentateuco. Incluso en los últimos años, en los que los estudios realizados son abundantísimos y exhaustivos todavía se pueden apreciar muchas divergencias acerca de las conclusiones. No obstante, se podría decir que el progreso de los estudios ha ido obligando a un replanteamiento profundo de algunos elementos esenciales de las hipótesis “clásicas” que han llegado a desdibujarlas casi por completo.

    • Aunque aún se siga utilizando en parte la terminología introducida por Wellhausen para designar a sus documentos previos a la composición del Pentateuco, se ha ido cambiando su significado. Hasta el punto de que se puede afirmar que la hipótesis documentaria, tal y como la propuso Wellhausen, ya ha sido definitivamente abandonada por la investigación histórico‑crítica contemporánea.     

Exponemos de modo breve, a continuación, los principales jalones de ese proceso de investigación en lo que se refiere a la composición del Pentateuco.

A) El Yahvista ¿exílico o post‑exílico?

  • A pesar de que, como se acaba de indicar, todavía muchos autores importantes siguen considerando válidos los elementos esenciales de la hipótesis de Wellhausen, en la literatura científica posterior a 1975 esos elementos han sido criticados cada vez con mayor severidad y se han ido abriendo paso líneas radicalmente distintas.

  • El primero en asestar un duro golpe a esa hipótesis fue E. Winnet en un artículo publicado en 1965 con un título significativo: F.V Winnet, Reexamining the Foundation, JBL 84(1965) 119.

  • J.G. Vinck (Cf.). Según él, no fue el yahvista el primer narrador, sino que fue el elohista quien primero recogió las tradiciones antiguas sobre Abrahán, Jacob y José. Más tarde, durante el destierro, el yahvista habría hecho una revisión oficial de estos materiales, incorporando la historia de los orígenes, a partir especialmente de fuentes orales. El sacerdotal representaría otra revisión oficial, llevada a cabo hacia el 400 a.C. Lo más significativo de esta hipótesis es suponer una antigua colección elohista de relatos independientes y posponer el yahvista que, en su opinión y basándose en las relaciones estilísticas con el Deuteronomio, tuvo que ser exílico.

  • J. Van Seters apoya también con entusiasmo la nueva tendencia (Cf.). En un estudio sobre el ciclo de Abrahán concluye que la sacerdotal no es una fuente independiente, sino que simplemente completa una tradición más antigua. Supone que el núcleo tradicional de Abrahán era un relato independiente, existente ya con toda probabilidad en el segundo milenio; pero la llamada redacción yahvista no se lleva a cabo hasta el tiempo del destierro, muy conectada con los círculos deuteronomistas. Dicho más claramente, la primera redacción de una historia continuada es deuteronomista y abarca desde Dt a 2 Reg. Después viene la redacción coincidente con la denominada yahvista, que no es sino una visión deuteronomista de las tradiciones más antiguas de redacción elohista; abarca desde la creación a la conquista y está concebida como una introducción a la historia deuteronomista ya existente. Los textos sacerdotales no serían sino pequeñas añadiduras al relato ya existente.

    • En un trabajo posterior dio un paso más para justificar su hipótesis: Comparando algunos relatos de los orígenes, como los gigantes, el diluvio y la lista de las naciones, con el “Catálogo de las mujeres” de Hesiodo, piensa descubrir un cierto influjo de la historiografía griega en la redacción del Pentateuco. No cabe, por tanto, pensar un una fuente (la yahvista) antigua que incluyera un relato continuado desde Abrahán hasta la posesión de la tierra, sino que un autor postexílico ordenó, según el modo de hacer historia en aquella época, los datos sueltos que desde antiguo se habían transmitido, muchas veces sin ninguna conexión entre sí (Cf.).

  • Inspirado en trabajos de J. van Seters, Th. Römer ha publicado un estudio sobre los “padres” de Israel (Cf.). Piensa que cuando se habla de los “padres” en el Deuteronomio o en la historia deuteronomista no se trata de los Patriarcas, sino de la generación del Éxodo o de los antepasados en general.

    • Esto reflejaría que Tetrateuco, de una parte, y Deuteronomio e Historia Deuteronomista, de otra, tienen procedencias distintas. En la época persa tendría lugar la composición de la Torah como tal y en ese momento se desgajó el Deuteronomio de la Historia Deuteronomista para conectarlo con el Tetrateuco, y en su redacción final se armonizaron algunos datos. En las tradiciones de Israel habría dos mitos de origen, el patriarcal y el exódico, que cohabitan en la forma actual del Pentateuco.

     

 

R. Rendtorff

B) La critica global de las fuentes

 

  • Aunque los trabajos de los que hemos venido hablando exigen severas correcciones de la hipótesis de Wellhausen, el que habría de asestar un golpe definitivo al modelo propuesto por Wellhausen sería R. Rendtorff, que a partir de 1975 niega la existencia de la fuente yahvista, y en general rechaza la hipótesis documentaria (Cf.).

    • En su opinión, hay que partir de las “grandes unidades” previas al Pentateuco, que serían seis en total:

      • —La historia de los orígenes (Gn 1-11),

      • —La historia patriarcal (Gn 12-50),

      • —Moisés y el Éxodo ((Ex 1-15),

      • —El Sinaí (Ex 19-24),

      • —La marcha por el desierto (Ex 16-18; Num 1-11),

      • —Y el camino por Transjordania hacia la tierra prometida (Num 20-36).

    • Cada una de estas unidades tenía su propia teología y eran inicialmente independientes; más tarde, se fueron enlazando unas a otras hasta formar una sucesión lógica de relatos. Esto se llevó a cabo mediante lo que denomina “unidades‑puente” provenientes sobre todo del área deuteronomística y, a veces, también del área sacerdotal. No cabe buscar, por tanto, cuatro fuentes con su respectiva intencionalidad teológica. Cada relato independiente tenía la suya y los textos de unión son fundamentalmente deuteronomistas. No existió en absoluto un primer gran teólogo, el Yahvista, de época salomónica.

 

 

 

 

Blenkinsopp

C) De la "crítica de las fuentes" a la “critica de la redacción”

 

  • En el mismo año de 1975 nació la prestigiosa revista Journal for the Study of the Old Testament, que además de recoger el trabajo de Rendtorff (Cf.), dio cabida a los opositores de la hipótesis documentaria, como Van Seters, Whybray, Wagner, Coats, Schmid, etc.

  • Otro autor importante es E. Blum, discípulo de Rendtorff, que había dedicado una monografía a la composición del Génesis en 1984, y publicó en 1990 unos “estudios sobre la composición del Pentateuco” (Cf.).

    • En su opinión, no existen fuentes paralelas e independientes, como las que postulaba la hipótesis documentaria clásica, ni tampoco las grandes unidades de las que hablaba su maestro Rendtorff, sino dos “composiciones” tardías en las que se recogen, debidamente reelaboradas, tradiciones más antiguas. Una de estas “composiciones”, a la que llama KD, comienza con la historia de Abrahán (Gen 12) y extiende sus ramificaciones hasta los últimos capítulos del Deuteronomio; es de tendencia deuteronomista, pero posterior al Deuteronomio, y sería compuesta en la primera generación de los que volvieron del Destierro. La otra “composición”, denominada KP, gira en torno al tema de la comunidad, presupone tradiciones antiguas, y es de tendencia sacerdotal, compuesta en la época persa. El Pentateuco sería el resultado de compromiso entre las tendencias reflejas en la KD y la KP.

  • De otra parte, y siguiendo una línea totalmente independiente de la de Rendtorff y sus discípulos, R. N. Whybray publicó un libro (Cf.) donde pretendía romper definitivamente con la hipótesis clásica de Wellhausen.

    • Niega rotundamente la validez de los presupuestos en que se apoyaba Wellhausen. Y afirma que así como no hay razones para admitir “documentos” previos al Pentateuco definitivo, tampoco las hay para suponer “credos”, ni  “relatos cultuales”, ni “temas” o “tradiciones transmitidas oralmente”. Al negar toda prehistoria literaria del Pentateuco, queda como única posibilidad la aceptación de un único autor. (En este momento puedes tener la misma sensación que tuve yo; tanta vuelta para llegar al mismo sitio del principio).

    • Inspirado en Van Seters, Whybray supone una gran influencia de los historiadores griegos: lo mismo que Herodoto utiliza todo tipo de recursos literarios, con diversidad de estilos, repeticiones o contradicciones, y nadie duda de la unidad de autor de su obra, también el autor del Pentateuco escribió la historia de su pueblo, echando mano de múltiples recursos literarios, reflejados en la aparente variedad de léxico, de estilo o de relatos repetidos. No hay que buscar en el Pentateuco fuentes literarias anteriores, ni unidades previas, ni tradiciones ancestrales; si algunas existieron, no estaban relacionadas entre sí, ni tenían contenido teológico propio.

     

  • Recapitulando, en la medida de lo posible, el desarrollo de las hipótesis propuestas en los últimos años acerca de la formación del Pentateuco, que acabamos de presentar muy sintéticamente, se puede apreciar un desplazamiento del centro de interés de las investigaciones. Se está pasando de una focalización de los estudios en lo relativo a la historia de la formación y desarrollo de los documentos o tradiciones previos al Pentateuco, a unos estudios centrados en la crítica de la redacción, esto es, a la búsqueda de cuál es la forma final o canónica y cómo se llegó a esa redacción. Entre las causas que están propiciando ese desplazamiento se podrían apuntar el creciente interés por acceder a los textos bíblicos con métodos sincrónicos y con un acercamiento canónico.

  • 1) Por lo que se refiere a la procedencia de los materiales que el redactor tiene a su alcance, la critica actual camina hacia un cierto consenso en los siguientes temas:

    • a) La importancia decisiva de la escuela deuteronomista, pues a ella corresponde, de un modo u otro, el protagonismo casi absoluto en el texto. En esto, los estudios ya citados de Rendtorff, Schmid, van Seters, y M. Rose han sido muy influyentes.

      • No obstante el deuteronomista no parte de la nada en su redacción, sino que trabaja sobre unas tradiciones que le han llegado. Una de las líneas más importantes de investigación actual es la centrada en el estudio de la historia de esas tradiciones. En esos estudios el mayor tema de debate se centra en la valoración de si esas tradiciones previas al deuteronomista eran simplemente populares y sin carga teológica, o si ya eran portadoras de una enseñanza teológica antes de su incorporación a la redacción deuteronomista (Cf.).

    • b) La existencia de unos textos específicos, llamados “sacerdotales”. Pero en este aspecto hay un notable desacuerdo: ¿Se trata de una obra literaria autónoma? ¿O se trata de un simple estrato redaccional que ha dejado sus huellas en el texto básico deuteronomista?

  • 2) Más complejo que el tema de los materiales previos a la redacción, es el de la propia redacción del texto en su forma final. Entre otros motivos, porque no hay un acuerdo de a qué se puede llamar “forma final”.

    • En efecto, Martin Noth ya había propuesto que el Deuteronomio fuera como el prólogo de la “Historia deuteronomistá”, y posteriormente, siguiendo a van Seters se va extendiendo la consideración de que el Tetrateuco fue concebido como un grandioso prólogo a esa historia. Consecuentemente, ambos constituyen como dos etapas sucesivas del mismo fenómeno de producción literaria, obra de los redactores de la escuela deuteronomista. Esto viene ratificado por el hecho de que algunos estudios críticos recientes están poniendo en evidencia que hay elementos redaccionales deuteronomistas que son indudablemente posteriores a textos de carácter sacerdotal (Cf.).

    • Sin embargo, en el canon bíblico el Deuteronomio ha sido desgajado de su posible posición inicial para formar junto con los otros cuatro libros la Torah o Pentateuco. En esta última operación se debieron introducir algunos retoques en el conjunto por redactores de escuela sacerdotal, aunque parece que son tan pequeños que no alteran sustancialmente la redacción deuteronomista, a la que tal vez pueda considerarse como “final”, aunque sean posteriores