Ruinas de Ur de Caldea
 
Unidad didáctica 1
 

Lección 1

Lección 2

Lección 3

 

Lección 3: La Revelación divina: de la historia a la Sagrada Escritura

 

INTRODUCCIÓN ESQUEMÁTICA

Revelación divina e historia 

Obras y palabras intrínsecamente ligadas (Dei Verbum, 2)

  • Nuestra religión es una religión fundamentalmente histórica... ejemplos... está enraizada en la historia

  • Creación, caída, esperanza de salvación, elección de Abrahán, instrucción por Moisés y los profetas... De este modo fue preparando a través de los siglos el camino del Evangelio (Dei Verbum, 3)

La Escritura inspirada y el análisis literario e histórico de los textos sagrados

• Hechos, tradiciones orales, escritura

• La escritura no pretende tanto dejar memoria del pasado cuanto instruir sobre el presente en que se escribe

La Composición de los libros sagrados

• Los textos adquieren nuevos sentidos, leídos a la luz de situaciones posteriores. Dei Verbum, 14: La economía de la salvación, anunciada, contada y explicada por los escritores sagrados, se encuentra, hecha palabra de Dios, en los libros del Antiguo Testamento. Por eso dichos libros inspirados conservan para siempre su valor. Todo lo que está escrito, se escribió para enseñanza nuestra.

La interpretación de los libros sagrados

Cfr. pwp varios


HISTORIA DE ISRAEL: HISTORIA DEL PUEBLO DE DIOS

 

El valor de la Biblia como fuente histórica es incalculable si se tiene en cuenta el enorme cúmulo de noticias que puede ofrecer al historiador. Sin embargo la finalidad que guió a los autores de esos textos es más bien de carácter didáctico. Su principal objetivo consistía en señalar la dependencia y relación de esos acontecimientos con Dios y con el hombre. Dios fue formando a Israel a través de sus éxitos y fracasos históricos. Israel en su historia fue plasmando esa experiencia de vida en diálogo con Dios, que ha quedado escrita en los Libros Históricos del AT. No se trata de una simple narración de hechos concretos y verificables, sino de una reflexión sobre la acción de Dios en la historia que busca posibles soluciones a los problemas planteados en el presente o que se puedan plantear en el futuro. Esta reflexión ha sido llevada a cabo y consignada por escrito mediante una providencia particular de Espíritu Santo. nota

MÉTODO A SEGUIR

Todo esto lleva consigo un modo peculiar de acercarse al texto de los Libros Históricos. Nos detendremos un poco en los presupuestos con que debemos leerlos:

  1. La Revelación divina e historia:

    • En la constitución Dei Verbum (DV), n.2, se dice: Quiso Dios, con su bondad y su sabiduría, revelarse a sí mismo y manifestar el misterio de su voluntad: por Cristo, Verbo encarnado, y con el Espíritu Santo, pueden los hombres llegar hasta el Padre y participar de la naturaleza divina. En esta revelación, Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos, tratando con ellos, para invitarlos y recibirlos en su compañía.

    • Dios se ha dado a conocer por medio de la naturaleza: Dios, creando y conservando el universo por su Palabra, ofrece a los hombres en la creación un testimonio perenne de sí mismo ( DV 3). Pero ha querido manifestarse al hombre de un modo más personal: Queriendo abrir el camino de la salvación sobrenatural, se reveló desde el principio a nuestros primeros padres. Después de su caída los levantó a la esperanza de la salvación con la promesa de la redención; después cuidó continuamente del género humano, para dar la vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras. Al llegar el momento, llamó a Abrahán para hacerlo padre de un gran pueblo. Después de la edad de los patriarcas, instruyó a dicho pueblo por medio de Moisés y los profetas, para que lo reconocieran a Él como Dios único y verdadero, como Padre providente y justo juez; para que esperara al salvador prometido. De este modo fue preparando a través de los siglos el camino del Evangelio (DV 3).

    • Lo habitual ha sido que las obras realizadas por Dios fueran acompañadas, o relacionadas, con palabras que permitían conocer con precisión lo que Dios quería dar a conocer a su pueblo al intervenir de ese modo concreto: La revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas; las obras que Dios realiza en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y las realidades que las palabras significan; a su vez, las palabras proclaman las obras y explican su misterio (DV 2).

  2. La Escritura inspirada por Dios

    • Dios ha intervenido en la historia, con frecuencia de un modo tan delicado que ni los mismos protagonistas de los acontecimientos fueron conscientes siempre de que se trataba de la acción de Dios. No obstante, esos hechos dejaron su huella en la memoria histórica y religiosa del pueblo elegido, y se han trasmitido durante siglos mediante tradiciones orales de generación en generación. Algunas de estas tradiciones orales se han puesto por escrito mucho tiempo después. De modo habitual, el ambiente cultural y religioso de la época en la que habían sucedido los acontecimientos era muy distinto al del tiempo en que se puso por escrito lo trasmitido acerca de esos sucesos. Por otro lado, lo habitual para los escritores de la antigüedad al escribir una narración de unos hechos pasados no era tanto dejar constancia para el futuro de una noticia que les había llegado a ellos, como componer algo que tuviera una utilidad inmediata para sus lectores, esto es, trasmitirles un mensaje determinado. Esto, evidentemente, condiciona de modo decisivo la forma de escribir y de expresarse. Esto también sucede en la actualidad.

    • En los llamados “Libros históricos” del Antiguo Testamento, como en toda la Biblia, se superponen un sustrato histórico, trasmitido por medio de unas tradiciones orales y materiales literarios más o menos primitivos, con unas enseñanzas religiosas adecuadas a los primeros destinatarios del texto sagrado. A su vez, esos acontecimientos y esos textos escritos son caminos de revelación cuyo significado se va haciendo más patente con el desarrollo armónico de la Revelación divina, y su sentido se hace pleno a la luz del Nuevo Testamento. En este proceso interviene de modo decisivo el carisma de inspiración, consiguiendo que se acoplen perfectamente esas realidades en una redacción que, a la vez que tiene un sentido completo y satisfactorio para sus lectores inmediatos, abre nuevas virtualidades al texto.

  3. La composición de los libros sagrados:

    • Aunque refiriéndose solo al NT nos sirve como criterio general lo que leemos en DV 7: Dios quiso que lo que había revelado para la salvación de todos los pueblos se conservara íntegro y fuera trasmitido a todas las edades. Por eso, Cristo nuestro Señor, plenitud de la Revelación, mandó a los Apóstoles predicar a todo el mundo el Evangelio como fuente de toda verdad salvadora y de toda norma de conducta, comunicándoles así los bienes divinos: el Evangelio prometido por los profetas que El mismo cumplió y promulgó con su boca. Este mandato se cumplió fielmente, pues los Apóstoles con su predicación, sus ejemplos, sus instituciones, trasmitieron de palabra lo que habían aprendido de las obras y palabras de Cristo y lo que el Espíritu Santo les enseñó; además, los mismos Apóstoles y otros varones apostólicos pusieron por escrito el mensaje de la salvación, inspirados por el Espíritu Santo (DV 7). Se distinguen perfectamente los tres momentos fundamentales en la composición del Nuevo Testamento:

      • a) La vida y enseñanzas de Jesús de Nazareth.

      • b) La predicación de los Apóstoles que, partiendo de lo que habían aprendido de Jesús, y con lo que el Espíritu Santo les enseñó acerca de su figura, lo proclaman como el Cristo, Mesías esperado. Y esta proclamación la realizan tanto de palabra, como poniendo en marcha un género de vida y unas instituciones que trasmitan con fidelidad este mensaje.

      • c) La puesta por escrito, con la inspiración del Espíritu Santo, del mensaje de salvación que estaban difundiendo con su predicación.

    • De modo análogo a lo que sucedió en la puesta por escrito del Nuevo Testamento, se puede afirmar que en la composición del Antiguo Testamento se pueden reconocer otras tres etapas que conviene diferenciar:

      • a) Unos hechos acaecidos en la historia humana, y de modo particular en la historia del pueblo de Israel.

      • b) Una proclamación profética, oral, de la enseñanza religiosa que encierran esos hechos de los que se iba trasmitiendo noticia por tradición de padres a hijos.

      • c) Una puesta por escrito, con la inspiración del Espíritu Santo, del mensaje de salvación que se estaba difundiendo de palabra y en la vida e instituciones del pueblo.

    • Además, como todavía no se había llegado a la plenitud de la Revelación divina, cada puesta por escrito constituía un jalón decisivo en el avance de la manifestación de Dios que permanecía abierta aguardando lo que habría de completarla.

      • Los textos adquieren nuevos sentidos, leídos a la luz de situaciones posteriores: La economía de la salvación, anunciada, contada y explicada por los escritores sagrados, se encuentra, hecha palabra de Dios, en los libros del Antiguo Testamento. Por eso dichos libros inspirados conservan para siempre su valor. Todo lo que está escrito, se escribió para enseñanza nuestra (DV 14).

  4. La interpretación de los libros sagrados

    • Según lo dicho y si se quiere ahondar en la profunda riqueza de ciencia humana y divina que encierran, la tarea de su interpretación habrá de situarse al menos en esos tres niveles y buscar en cada uno sus objetivos concretos:

      • a) Primero será necesario intentar acercarse al sustrato histórico de lo narrado. Para eso será imprescindible el conocimiento del marco histórico de la época en la que se sitúa el relato: situación social, política, económica, cultural y religiosa de la región en la que se narran los acontecimientos así como su entorno geográfico y cultural.

        • También hará falta llevar a cabo una crítica textual e histórica rigurosa del texto bíblico para determinar su género literario y dilucidar si realmente pretende presentar como realmente acontecidos todo o parte de los sucesos narrados.

      • b) A continuación convendrá seguir las huellas del mensaje que se ha ido trasmitiendo en cada momento con la memoria de los acontecimientos del pasado, y de los posibles jalones literarios en los que ese mensaje se ha plasmado.

        • Para eso también será un instrumento muy útil la crítica literaria.

      • c) Por último, es esencial buscar el mensaje que el hagiógrafo busca trasmitir a sus lectores contemporáneos, ya que esto constituye el sentido literal del texto sagrado.

        • Pero a la vez, teniendo en cuenta la apertura de sentido que tiene de suyo todo el Antiguo Testamento, habrá que estudiar con detenimiento lo que el texto aporta al ser incorporado al canon de las Escrituras, y particularmente cuando llega a formar parte del texto definitivo de la Biblia, y entonces es leído in sinu Ecclesiae, a la luz del Nuevo Testamento y del conjunto de la Revelación.