ÍNDICE GENERAL
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Lección 1

Lección 2

Lección 3

Lección 4

Lección 5

Lección 6

Lección 7
Lección 8

Lección 9
Lección 10

Lección 11
Lección 12
Lección 13
Lección 14
Lección 15
Lección 16

Lección 17
Lección 18
Lección 19

Lección 20
Lección 21
Lección 22

Lección 23
Lección 24

 

 

 

Lección 23: El libro de Ester

 

INTRODUCCIÓN ESQUEMÁTICA

 

  • Estructura y contenido
    •          – Sueño de Mardoqueo (1,1a-1k)
    • Ester, una muchacha humilde convertida en reina (1,1-2,18)
    • Mardoqueo y Hamán se enfrentan (2,19-3,6)
    • Decreto de exterminio de los judíos (3,7-15a)
    • Los judíos claman a Dios (3,15b-4,17kk)
    • Mardoqueo se impone sobre Hamán (5,1-6,14)
    • Dios salva a su pueblo del exterminio (7,1-10,3a)
    •         – Interpretación del sueño de Mardoqueo (10,3b-3k)  

     

  • Composición
    • Narración en hebreo para la fiesta de Purim
    • Se traduce al griego y se completa para explicar mejor la intervención de Dios en la historia
    • Se terminó de componer probablemente en el siglo I a.C.  

     

  • Sentido teológico de Ester
    • En el texto hebreo no se nombra a Dios.
      • – Se habla de la acción discreta del Señor que, con su providencia, cuida de su pueblo
    • Los suplementos griegos explicitan que:
      • – Dios escucha las oraciones de su pueblo
      • – Cuenta con la responsabilidad e iniciativas personales para resolver los problemas
    • Un canto a la valentía y a la perseverancia a pesar de los pesares 
  • Significación del libro de Ester en la fe de la Iglesia
    • Providencia de Dios con su pueblo
    • Dios cuenta con la correspondencia humana, y la valentía, además de con la oración
    • Ester figura de María, por la grandeza de su alma y la eficacia de su mediación      

 

DESARROLLO DEL CONTENIDO

Contenidos de la Lección 23

Ü     1. Estructura y contenido

Ü     2. Composición

Ü     3. Sentido teológico del libro de Ester

Ü     4. Significación del libro de Ester en la fe de la Iglesia.

 

El libro de Ester aparece en las ediciones de la traducción latina de la Biblia conocida como la Vulgata inmediatamente después de los libros de Tobías y Judit. Con él se cierra ese grupo de tres libros de amable lectura y llenos de sentido religioso que siguen a los de Esdras y Nehemías. En la mayor parte de los códices de la traducción griega de los Setenta figura en un lugar análogo, hacia el final de los libros históricos del Antiguo Testamento, aunque delante de Judit y Tobías. El libro de Ester se lee en las sinagogas en Purim, fiesta popular que los judíos celebran con banquetes e intercambio de regalos. En la Biblia Hebrea se incluye entre los Escritos. Es uno de los cinco megillot, es decir, de los cinco rollos de pergamino que se leen en algunas fiestas judías.

 

Los diversos manuscritos del libro de Ester que han llegado hasta nosotros presentan algunas diferencias entre sí. Se conservan manuscritos del texto hebreo y del texto griego de este libro, así como de traducciones antiguas a otras lenguas. Al comparar el texto griego con el hebreo se puede advertir que el griego no es una simple traducción del hebreo, sino que lo completa con varios añadidos de notable extensión. También hay algunas diferencias entre los diversos textos griegos que se conocen de este libro.

 

Estructura y contenido
del libro de Ester

 

El libro de Ester, en su versión canónica narra la historia de cómo Dios escuchó las oraciones de su pueblo y lo salvó de un grave peligro surgido por una persecución que sus enemigos habían suscitado contra ellos; esto lo hizo guiando suavemente los acontecimientos con su providencia ordinaria. Todo el argumento se sintetiza de modo misterioso en la narración del sueño de Mardoqueo que figura al principio del libro, y se explica al final del mismo al ofrecer la interpretación de ese sueño. Los protagonistas van apareciendo poco a poco y la tensión se hace más fuerte hasta que Hamán, el enemigo de los judíos, cae en desgracia, cambia el parecer del rey y se autoriza a los judíos a preparar su defensa. El relato se estructura así:

Comienza con la exposición del sueño de Mardoqueo (1,1a‑1k).

1. Ester, una muchacha humilde convertida en reina (1,1‑2,18). El rey Asuero decide repudiar a su esposa Vasti y su lugar es ocupado por Ester, una muchacha judía, huérfana de padre y madre y que había sido criada por su tío Mardoqueo.

2. Mardoqueo y Hamán se enfrentan (2,19‑3,6). Entran en escena el personaje más significativo de los judíos (Mardoqueo) y de sus enemigos (Hamán). Mardoqueo denuncia una conspiración contra el rey favor por el que no recibe ningún beneficio. En cambio, Hamán alcanza el favor real y se va encendiendo su odio hacia los judíos debido a que Mardoqueo se niega a reverenciarlo.

3. Decreto de exterminio de los judíos (3,7‑15a). Hamán hace valer su influencia ante el rey y logra que se dicte un edicto para que los judíos sean exterminados en todas las provincias del imperio el mismo día, el trece del mes de Adar.

4. Los judíos claman a Dios (3,15b‑4,17kk). Los judíos, al tener noticia del decreto quedan consternados y oran a Dios. Mardoqueo pide a Ester que interceda por su pueblo, y tanto Mardoqueo como Ester se dirigen en oración al Señor.

5. Mardoqueo se impone sobre Hamán (5,1‑6,14). Apoyada en la oración suya y de todo el pueblo, Ester se presenta ante el rey para solicitarle que acuda a un banquete que ha preparado, y en el que piensa interceder por su pueblo. Aquella noche, en medio del insomnio, el rey se acuerda del favor que le había prestado Mardoqueo y decide recompensarlo.

6. Dios salva a su pueblo del exterminio (7,1‑10, 3a). Hamán cae en desgracia ante el rey y es ahorcado, y Mardoqueo ocupa su puesto. Con los poderes recibidos se escribe de parte del rey a todas las provincias autorizando a los judíos a defenderse de sus enemigos. El día establecido para su exterminio, los judíos se desquitaron de sus perseguidores. Para festejar el gozo de esta liberación se instituye la fiesta de Purim, que se celebrará todos los años.

El libro termina con la interpretación del sueño de Mardoqueo con el que comenzaba (10,3b‑3k).

 

Composición
del libro de Ester

 

Las diferencias que presentan los distintos manuscritos de este texto posiblemente son consecuencia del largo y complejo proceso de composición del mismo. El núcleo central del argumento de este libro evoca sin duda alguna persecución sufrida por los judíos que vivían dispersos en el imperio persa. El autor sagrado, haciéndose eco de esos recuerdos, escribió una hermosa narración para que fuese leída en la fiesta de Purim y sirviera para instruir al pueblo acerca de la perpetua fidelidad de Dios, que nunca abandona a los suyos.

 

Más adelante, otro u otros autores redactaron un texto nuevo traduciendo al griego el original hebreo y completándolo con algunos pasajes que servían para explicar mejor la intervención de Dios en la historia y dejar constancia de la importancia de la oración para que el Señor ayudase a su pueblo.

 

El libro adquirió de este modo su forma actual. No se sabe con certeza cuándo sucedió esto; probablemente esa última redacción fuese compuesta en torno al siglo I a.C. En los códices cristianos de la Biblia escritos en lengua griega se reproducía ese texto más amplio, que fue el aceptado como canónico por la Iglesia reconociendo que todo él había sido inspirado por Dios y no sólo la parte redactada en hebreo que es la única que pasó a formar parte del canon judío.

 

Sentido teológico
del libro de Ester

En el texto hebreo del libro de Ester nunca se nombra a Dios. Sin embargo, aunque en el sucederse de los acontecimientos parezca que el Señor está ausente, la Providencia divina actúa con discreción cuidando a su pueblo y protegiéndolo de sus enemigos. Lo que acontece podría parecer fruto de la casualidad o del azar; incluso la fecha para el exterminio de los judíos fue fijada echándola a suertes. Pero al ponderar todo el contenido de la narración resulta patente que la mano de Dios ha actuado con gran discreción y eficacia. Ahí es posible encontrar una primera enseñanza. También hoy puede haber muchos hombres que pasen por el mundo y contemplen lo que sucede a su alrededor como si todo aconteciera por casualidad o debido a las fuerzas naturales. Sin embargo, quien contempla los sucesos de cada día con fe y confianza en Dios obtiene una visión más amplia que, a la vez, le reclama un compromiso decidido para colaborar con la acción de Dios y trabajar por la justicia como sucedió a Mardoqueo y Ester.

 

Los suplementos griegos subrayan de modo explícito que Dios presta atención a las oraciones de su pueblo cuando le exponen sus necesidades, y acude con presteza en su auxilio. Sin embargo, no ahorra a sus fieles el esfuerzo que les corresponde. La fe de Ester y Mardoqueo es una fe vigorosa que no se arredra ante los problemas. Sufren con las dificultades, acuden ante el Señor para poner en él toda su confianza, hacen penitencia y rezan intensamente. Pero a la vez actúan con sentido de responsabilidad y ponen en juego su capacidad de iniciativa. No dejan de discurrir y buscar el modo de influir positivamente en favor de su pueblo para conjurar el peligro que se cernía sobre ellos. La confianza en Dios no es un refugio para una actitud cobarde, sino valentía para tomar decisiones comprometedoras.

 

El conflicto entre los judíos y sus enemigos tiene su origen en la singularidad de este pueblo, que no quiso plegarse a las exigencias de las naciones entre las que vivía cuando le reclamaban algo que sólo Dios merece. Todo el libro es una llamada a la valentía y a la confianza en el Señor para no dejarse arrastrar por el ambiente y a permanecer fieles a Dios sin miedo a las dificultades. El que se mantiene leal a su fe, a pesar de su debilidad y aparente impotencia ante los poderes de este mundo, finalmente triunfará. Todo el relato introduce al lector en la experiencia de la tribulación y tristeza que producen la opresión y la persecución, pero a la vez es un canto de esperanza en Dios que nunca se desentiende de los que confían en Él y, a la larga, no permite que triunfe la injusticia. También presenta unos modelos excelentes de personas, Ester y Mardoqueo, que no se acobardan ante las dificultades, sino que con mucha fe en Dios y con el apoyo de la oración y la penitencia saben afrontar con entereza las situaciones comprometidas. A pesar de los brotes de antisemitismo que no han faltado a lo largo de muchos siglos de historia, este libro sagrado mantiene viva la esperanza de que Dios nunca abandonará a los miembros del pueblo elegido. San Pablo explicará que esto es así porque “de ellos es la adopción filial la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas y los Patriarcas” (Rm 9,4‑5a), y “en cuanto a la elección son amados en atención a sus padres, pues los dones y la vocación de Dios son irrevocables” (Rm 11,28b‑29). El ideal de persona fiel a Dios está reflejado en los dos protagonistas de la historia, Ester y Mardoqueo, que no se acobardan ante las dificultades, sino que con mucha fe en Dios y con el apoyo de la oración y la penitencia saben afrontar con entereza las situaciones comprometidas.

 

Significación del libro de Ester en la fe de la Iglesia

 

El libro de Ester no viene citado explícitamente en el Nuevo Testamento, pero es evocado por los Padres de la Iglesia y los escritores eclesiásticos en su enseñanza de la vida cristiana. Los acontecimientos narrados en el libro son vistos como un paradigma de la Providencia de Dios con su pueblo: ante un enemigo mucho más poderoso que Israel, Dios ejerce su acción liberadora cambiando inesperadamente los designios de los hombres.

 

Ahora bien, el libro subraya también que Dios cuenta con la correspondencia humana. Por eso, ensalza a menudo la valentía de Ester (cfr S. Clemente Romano, Ad Corinthios 55,3.6) que arriesga su vida en favor de los demás miembros de su pueblo (Est 4,16). En este mismo contexto, el libro se presenta como un compendio de las virtudes necesarias para conseguir el favor de Dios. Así el texto se complace en señalar la humildad de la heroína (Est 1,1), su fidelidad a los mandamientos de Dios (Est 2,2), la oración y el ayuno que acompañan la petición a Dios (Est 4,16), etc.

 

En la liturgia de la Iglesia, Ester se considera figura de la Virgen María. La dignidad real de la heroína hebrea, la grandeza de su alma y la eficacia de su mediación ante el rey han sido motivos de esa tipología. En la memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes se aplican a Nuestra Señora palabras que encontramos en este libro. Por todo ello, Ester entrará en la tradición de la Iglesia como uno de los eslabones de la cadena de las paradojas de Dios en el camino de la salvación de los hombres: “Serán sobre todo los pobres y los humildes del Señor (cf. So 2,3) quienes mantendrán esta esperanza. Las mujeres santas como Sara, Rebeca, Raquel, Miriam, Débora, Ana, Judit y Ester conservaron viva la esperanza de la salvación de Israel. De ellas la figura más pura es María” (Catecismo, nº 64).

 

 

 

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