| ÍNDICE GENERAL | |||||
| Unidad didáctica 1 | Unidad didáctica 2A | Unidad didáctica 2B | Unidad didáctica 3 | Unidad didáctica 4 | Unidad didáctica 5 |
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Lección
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Lección 21: el libro de Tobías |
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INTRODUCCIÓN ESQUEMÁTICA
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DESARROLLO DEL CONTENIDO
El libro de Tobías es uno de los llamados libros deuterocanónicos del Antiguo Testamento. Su tradición textual es compleja. Hasta hace unos años se conocían dos recensiones griegas: una más corta y edificante, atestiguada por los Códices Alejandrino (A) y Vaticano (B), y otra más larga y pintoresca, que es la que contiene el Códice Sinaítico (S). En Qumrán se han encontrado cuatro manuscritos arameos y uno hebreo, que coinciden con la recensión larga, y que podrían reflejar el original semítico que desde hace tiempo se supone que está en la base de los textos griegos que nos han llegado.
El libro puede ser dividido en tres partes: 1. Presentación de los personajes (Tob 1‑3). En primer lugar se presenta Tobit, uno de los deportados de la tribu de Neftalí en Nínive, era un hombre piadoso y caritativo con todos, que se ganó pronto la confianza del rey Salmanasar. Sin embargo más tarde sus obras de misericordia, sus abundantes limosnas, así como su piedad con los muertos llegaron a provocar la ira del rey. Comienzan entonces sus sufrimientos. Quedó ciego, experimentó el dolor de la indigencia, el abandono de los amigos e incluso los reproches de su propia mujer. En uno de los momentos de mayor tribulación pidió a Dios en su oración que lo sacara de este mundo en el que pensaba que ya tenía poco que hacer. Mientras tanto, su pariente Ragüel, en Ecbátana, contempla el sufrimiento de su hija Sara, injuriada por una de las criadas cuando comprueba que siete de los que habían llegado a casarse con ella habían muerto en la misma noche de bodas, debido, según pensaban, al demonio Asmodeo. Lo mismo que Tobit, también Sara pide en su oración a Dios que la libre de esta vida. La doble oración es escuchada por Dios que envía al arcángel Rafael, bajo el nombre de Azarías, para que acompañe al hijo de Tobit a casa de Ragüel de donde debía seguir San Rafael y Tobías camino hasta Ragués, donde Tobías tenía que recuperar un dinero que su padre había prestado a su pariente Gabael. 2. Viaje de Tobías (Tob 4‑10). Una vez iniciado el viaje, Azarías lo libra del ataque de un pez y le invita a casarse con Sara. Le proporciona, además, el remedio adecuado para curar la ceguera de su padre. Así pues, todo sucede tal y como el joven acompañante le va indicando: Tobías se casa con Sara; ésta queda libre de las influencia del demonio Asmodeo; Azarías se encarga de ir a Ragués a recuperar el dinero y, junto con el nuevo matrimonio, regresa a Nínive. 3. Desenlace (Tob 11-14). Al llegar de nuevo a casa, Azarías milagrosamente devuelve la vista a Tobit, y se manifiesta como el ángel Rafael. Tras dar unos últimos consejos y exhortar a la acción de gracias, desaparece. Tobit corresponde con un canto de agradecimiento a Dios.
Aunque, a primera vista, Tobías parece un libro histórico, lo más probable es que no lo sea: se trataría más bien de una “novela ejemplar” que podría encuadrarse en el género “narrativa sapiencial”.
Aunque el autor sitúa la historia en tiempos de la cautividad de los israelitas en Asiria y Media (siglos VIII-VII a.C.), deja entrever (es sincero y así deja claro el género literario que usa) que la escribe mucho tiempo después, ya que alude a la caída de Jerusalén y a la cautividad de Babilonia (Tob 13-,9‑12; 14,15). En realidad presenta una historia familiar de judíos en la diáspora tal como podría darse en los siglos IV-II a.C. Es una narración compuesta con el fin de exhortar a aquellos judíos a confiar en Dios, a alabarle, a practicar las obras de misericordia entre ellos, y a mantener la identidad judía tomando como esposas a mujeres de su misma raza. El argumento de la obra es atractivo, delicioso, y culmina con un desenlace feliz. Las situaciones de desgracia se describen con rapidez y sin planteamientos profundos acerca de la retribución de Dios a los justos. Más bien el autor de la obra quiere mostrar al lector la ayuda y la providencia divina y, por eso, desde el principio, cuando Dios envía al ángel Rafael, se prevé una solución feliz a todos los problemas. Por lo mismo el autor parece no estar tan interesado en el argumento como en el significado de lo que va ocurriendo, y salpica la narración con oraciones (Tob 3,2‑6.11‑15; 8,5‑7.15‑17), con discursos (Tob 4,1‑21;12,6‑15) e incluso con diálogos un tanto graciosos para el lector que ya conoce la realidad (Tob 5,1‑23).
En el libro de Tobías puede verse cierto parecido con una obra sapiencial llamada “Sabiduría de Ajicar”, que aunque no tenía origen judío era muy popular entre los judíos de la diáspora. Esta obra recogía las instrucciones del sabio Ajicar a un sobrino suyo que luego le traiciona. El autor del libro de Tobías parece conocerla y presenta a Tobit como tío de Ajicar, señalando así la mayor autoridad de Tobit (Tob 1,21‑22; 14,10‑11). El autor sagrado quiere dejar constancia de cuál es la verdadera sabiduría de un judío piadoso en la diáspora y cómo ha de comportarse ante Dios, cara a la Ley y en las relaciones familiares.
La composición, parece que fue originalmente escrita en arameo. Se considera que fue compuesto un poco antes que la época Macabea, hacia el año 200 a.C.
Sentido teológico del libro de Tobías
La idea que domina en el libro es que Dios protege a los justos y les salva de las desgracias que puedan sobrevenirles si recurren a Él con una oración sincera. La historia de Tobit y Sara es un ejemplo evidente. Pero, además, el libro enseña que Dios ejerce su protección por medio de sus ángeles. En este caso el ángel es Rafael, que significa “Dios ha curado”, porque realiza curaciones: Tobit es curado de la ceguera y Sara de la presencia del demonio en torno a ella. El libro deja abierto el camino para comprender la intervención de Dios por medio de otros ángeles cuyos nombres indicarán asimismo su misión. La forma de actuar de Dios no es a primera vista perceptible por el hombre. Incluso las desgracias, permitidas por Dios, tienen una finalidad que no se descubre al momento, sino al final de la historia: la ceguera de Tobit y la muerte de los maridos de Sara son providenciales para que llegue a realizarse el matrimonio de Toblas y Sara, y así se cumpla la Ley y sean todos felices.
El libro de Tobías enseña que Dios actúa con providencia en la vida de cada familia y de cada individuo, no sólo en la vida del pueblo. En concreto, el camino —hacia Media y hacia el matrimonio— recorrido por Tobías junto al ángel es un modelo que muestra cómo Dios conduce al hombre por el camino de la vida, y cómo el hombre colabora con Dios en la medida en que pone los medios a su alcance para llevar a cabo sus proyectos nobles.
Al hombre no se le pide que entienda el sentido de su desgracia, sino que recurra a Dios y se ponga en sus manos, sin caer en la desesperación. La actitud del hombre ante Dios ha de ser siempre la alabanza, incluso en la oración de petición.
Al mismo tiempo al buen judío se le pide que practique incluso heroicamente las obras de misericordia, especialmente las de dar limosna y enterrar a los muertos. Y de una manera especial se resalta la piedad filial hacia los padres en la ancianidad y en el momento de su muerte.
Por otra parte, en el libro de Tobías se acentúa la conciencia que debe tener el judío de su pertenencia al pueblo de Dios y su solidaridad con la suerte de todo el pueblo. De ahí que deba mantener su identidad judía cumpliendo las leyes sobre alimentos puros e impuros, y contraer matrimonio con una mujer de su entorno familiar. Y de ahí también que espere y pida la reunificación del pueblo en una Jerusalén reconstruida (Tob 13,9‑-18;14,3‑7).
Significación del libro de Tobías en la fe de la Iglesia
El lector cristiano encuentra en el libro de Tobías un ejemplo de cómo Dios escucha y atiende la oración de quien se dirige a Él desde la intimidad de su corazón, tal como enseña nuestro Señor Jesucristo (Cf. Mt 6,6; 7,7‑11).
Pero además a la luz de las palabras del Evangelio se comprende mejor el sentido de los acontecimientos que marcan la vida de los protagonistas del libro de Tobías: todo concurre para el bien de los que aman al Señor (Cf. Rm 8,28). La enseñanza de Jesús sobre la Providencia divina y la confianza que el hombre ha de depositar en ella no sólo confirma la doctrina al respecto del libro de Tobías, sino que la hace más radical, al decir que Dios sabe lo que necesitamos aun antes de pedírselo (cf. Mt 6,8.32), e invitar a buscar primero el Reino de Dios (cf. Mt 6,33).
Asimismo nuestro Señor ratifica las exhortaciones de Tobit a dar limosna y practicar las obras de misericordia, si bien no sólo con los propios correligionarios (Tob 2,2) sino con cualquier necesitado (Cf. Mt 25,31‑46; Lc 10,29‑37), insistiendo al mismo tiempo en la rectitud de intención (Cf. Mt 6,1‑49).
La enseñanza del libro de Tobías sobre la acción de Dios a través de su ángel, viene confirmada en el Nuevo Testamento, donde también aparecen los ángeles como emisarios de Dios con misiones determinadas (Cf. Lc 1,26; 22,43), e incluso se habla del ángel que protege a cada hombre (Cf. Mt 18,10).
Señalemos finalmente que la petición de Tobit sobre la reconstrucción de Jerusalén se cumple con la venida de nuestro Señor Jesucristo, no en el sentido físico de una ciudad material, sino en cuanto que todos los hombres, judíos y gentiles, son congregados en la Iglesia, la nueva Jerusalén que aparecerá gloriosa al fin de los tiempos (cf. Ap 21,1‑22,5).
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