| ÍNDICE GENERAL | |||||
| Unidad didáctica 1 | Unidad didáctica 2A | Unidad didáctica 2B | Unidad didáctica 3 | Unidad didáctica 4 | Unidad didáctica 5 |
|
Lección
11 |
|||||
|
Lección 14: El libro de Rut |
|
|
INTRODUCCIÓN ESQUEMÁTICA
|
|
|
DESARROLLO DEL CONTENIDO Contenidos de la Lección 14ª n 1. Estructura y contenido n 2. Composición del libro de Rut n 3. Sentido teológico del libro de Rut, y su significación en la fe de la Iglesia
Una vez terminado el libro de los Jueces, y antes de que se inicie la narración de los orígenes de la monarquía en Israel, de lo que se ocuparán los libros de Samuel, la Sagrada Biblia incluye un breve librito con una entrañable historia, la de Rut. Este libro no forma parte de la “historia deuteronomista”, pero aparece en este lugar, en medio de ésta, en los más antiguos códices de la traducción griega de los Setenta y de la Vulgata latina. Sin embargo en la Biblia Hebrea se incluye entre los Escritos. Es uno de los cinco meguillot, es decir, de los cinco rollos de pergamino que se leen en algunas fiestas judías. El libro de Rut se lee en las sinagogas en el día de Pentecostés, fiesta que los judíos celebran para dar gracias a Dios por el fin de la siega.
Estructura y contenido
El libro de Rut narra la historia de cómo una mujer extranjera se incorporó al pueblo de Israel, y de su descendencia nació el rey David. Su contenido se podría estructurar en dos partes:
1. Rut se acoge a la protección del Señor (1,1‑2,17).- Esta sección está centrada alrededor de la decisión de Rut de dejar su pueblo y la familia de sus padres para marcharse a Belén de Judá. La narración comienza hablando de un judío llamado Elimélec que deja su tierra en tiempos de una gran escasez de alimentos y se dirige a Moab. Allí sus hijos contraen matrimonio con dos jóvenes moabitas, Orfá y Rut, y poco después fallece ese hombre y sus dos hijos. Cuando Noemí, su viuda, decide regresar a Belén, una de las nueras, Rut, se ofrece a acompañarla con unas palabras que son un testimonio inolvidable de fidelidad: “A donde vayas iré y donde pernoctes pernoctaré; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios” (1,16). Ante la firmeza de su declaración, Noemí opta por aceptarla en su compañía, como si fuera su propia hija. Cuando ambas llegan a Belén, Rut sale a buscar espigas tras los segadores para mantenerse a sí misma y a su suegra, y Dios la bendice por haber confiado en Él.
2. Rut se incorpora a la casa de Israel (2,18‑4,21). Toda esta parte gira en torno a la “redención” (gue’ulá), una costumbre tradicional de Israel. Mientras Rut recogía espigas en el campo conoció a Booz, un pariente rico de su difunto suegro Elimélec; cuando, de regreso en casa, cuenta a Noemí lo sucedido ésta le dice que ese hombre es uno de los que pueden ejercer esa acción protectora sobre ellas. Instruida por Noemí, Rut acude a buscar la protección de Booz y éste, admirado por las virtudes que descubre en Rut, se enamora de ella, y decide asumir esa responsabilidad. No obstante, como esa tarea corresponde en primer lugar a otro, resuelve primero las cuestiones legales pertinentes. Finalmente, la toma por esposa y de este matrimonio nace Obed, que sería padre de Isai y abuelo de David.
El relato es encantador. Introduce al lector en la sencillez de la vida familiar construida sobre la fidelidad y la entrega mutua que se describe con rasgos de sobria grandeza.
Composición
Como ya se dijo, este libro no forma parte de la “historia deuteronomista” sino que tiene unas características singulares.
Probablemente compuesto cuando Judá era una provincia del imperio persa (siglos VI‑IV a. C.), este libro deja una puerta abierta a la dimensión universal de la salvación divina, precisamente cuando se insistía a los israelitas en que no contrajesen matrimonio con mujeres extranjeras para salvaguadar así la identidad del pueblo (Cf. Esd 9,1‑10, 44 y Nh 10,31; 13,23‑27).
El libro de Rut muestra que también fuera de Israel había mujeres buenas y fieles a Dios, y que Dios contaba con su vida sencilla para hacer grandes cosas en la historia de la salvación. De la descendencia de una mujer moabita, Rut, habría de nacer el rey David. Indirectamente se “bendice” o justifica la procedencia extranjera de David.
Sentido teológico del libro de Rut,
La finalidad principal del autor no era narrar en detalle unos hechos pasados, sino enseñar que el mantenimiento de la propia identidad religiosa y cultural no está reñido con una apertura a otros pueblos y a otras gentes. En una época en la que se estaba levantando en el judaísmo post-exílico de Jerusalén un muro de separación entre judíos y gentiles, llama la atención la benevolencia con la que se trata el matrimonio mixto entre Booz, un judío, con Rut, que es una extranjera. Tampoco se censura a Majlón ni a Quilyón por haberse casado con mujeres del país de Moab. De este modo en la Sagrada Escritura se va insinuando que la salvación de Dios no se limita a su pueblo elegido, sino que tiene una apertura universal; se dirige a todos los hombres y mujeres de todas las razas y pueblos. Dios no rechaza la fidelidad de una extranjera a1 pueblo de Israel, sino que decide introducirla en la línea genealógica del Mesías.
A su vez, todo el libro es un testimonio del cuidado paternal de Dios hacia los hombres. En él no hay relatos de intervenciones divinas espectaculares, pero se observa continuamente cómo Dios está detrás de la aparente normalidad de los acontecimientos, velando con su providencia. Después del sufrimiento por la muerte de los seres queridos, las dos mujeres llegan a Belén precisamente en el tiempo de la siega y Rut tiene la suerte de que el campo al que se dirige a espigar es el de Booz, un pariente de Elimélec, justo cuando llega a Belén. Después, cuando quiere resolver las cuestiones legales necesarias para hacerse cargo de Rut, éste subió a la puerta de la ciudad precisamente en el momento en que pasaba por allí el pariente con el que quería hablar. Como éstos hay tantos detalles aparentemente intrascendentes que no son casualidades sino que dejan entrever a ese Dios que vela por sus criaturas. Todas estas cosas suceden guiadas delicadamente por la providencia de Dios, de modo que parece que acontecen con la naturalidad de las acciones de la vida ordinaria.
El mismo personaje de Rut posee una exquisita sensibilidad religiosa y proporciona un modelo digno de imitación. Rut escogió al Señor como su Dios (1,16), y puso toda su vida “a la sombra de sus alas” (2,12), es decir, bajo su protección. Por fidelidad a Él, dejó su tierra y la casa de sus padres y Dios bendijo con abundancia esa generosidad y esa fidelidad.
El Señor hizo de ella una de las grandes mujeres que protagonizaron la historia de la salvación, como Raquel, Lía o Tamar; de su nieto nacería el rey David y, por eso, alcanzó el honor de que su nombre apareciera en la línea directa de la que habría de nacer Jesucristo (Mt 1,5). La tradición cristiana ha visto reflejados en esta mujer a todos los hombres y mujeres de pueblos muy diversos que al conocer al Señor se incorporan a su Iglesia y encuentran en ella su casa.
En la lectura del libro de Rut cobran particular resonancia las palabras de San Pablo: “vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Col 3,3). Dios está presente en todas las encrucijadas del mundo, actúa con discreción en la vida corriente, y todos los detalles de la existencia tienen un relieve singular cuando, perseverando en la fidelidad al Señor como Rut, se descubren las huellas de su acción en el acontecer diario.
|
|
| ÍNDICE GENERAL | |||||
| Unidad didáctica 1 | Unidad didáctica 2A | Unidad didáctica 2B | Unidad didáctica 3 | Unidad didáctica 4 | Unidad didáctica 5 |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
Lección
11 |
|||||