ÍNDICE GENERAL
Unidad didáctica 1 Unidad didáctica 2A Unidad didáctica 2B Unidad didáctica 3 Unidad didáctica 4 Unidad didáctica 5

Lección 1

Lección 2

Lección 3

Lección 4

Lección 5

Lección 6

Lección 7
Lección 8

Lección 9
Lección 10

Lección 11
Lección 12
Lección 13
Lección 14
Lección 15
Lección 16

Lección 17
Lección 18
Lección 19

Lección 20
Lección 21
Lección 22

Lección 23
Lección 24

 

 

 

Lección 11: Descripción e introducción a la investigación crítico-literaria de los libros de Josué, Jueces, Rut, 1y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes

 

INTRODUCCIÓN ESQUEMÁTICA

 

  • Los “profetas anteriores”
    • En la Biblia Hebrea, los Nebi’im rišonim siguen al Pentateuco

     

  • El concepto de "historia deuteronomista" y los libros a los que se aplica
    • En los códices de los Setenta se incluye Rut, detrás de Jueces
    • Se llama “historia deuteronomista” a la historia que comienza con la llegada a la tierra prometida (Josué) y termina con el destierro (2 Reyes)
              - No se incluye el libro de Rut
    • Hasta mediados del siglo XX no hubo una hipótesis crítica satisfactoria sobre su composición

     

  • La hipótesis de Martin Noth
    • Propuesta en 1942
    • Una obra unitaria, compuesta en Mispá hacia el año 550 a.C.
    • Materiales previos
      • Fuentes oficiales / ciclos proféticos / tradiciones de tribus...
    • Elementos redaccionales
      • Presencia activa de profetas / asociación de personajes a momentos /  esquema “profecía-cumplimiento” / discursos
    • Finalidad: explicar las causas teológicas del Destierro

     

  • La crítica literaria de la “historia deuteronomista” en la actualidad
    • 1º) Las sucesivas valoraciones teológicas

      • G. Von Rad (1947)
      • E. Janssen y H. W. Wolf
    • 2º) Las redacciones de la “historia deuteronomista”

      • Escuela Alemana:
        • R. Smend (1971)
                  - DtrG o DtrH; DtrP ; DtrN
        • Alfred Jepsen; Walter Dietrich y T Veijola.
        • Erns Wuerthwein
      • Escuela Anglosajona
        • A. Kuenen
        • F. M. Cross (1973): Dtr1; Dtr2.
        • Richard D. Nelson (1981)
        • Iain N. Provan (1988)
    • 3º) La documentación pre-deuteronómica

      • A. E Campbell (1986)

      • Mark O’Brien (1989)

 

DESARROLLO DEL CONTENIDO

En la Biblia Hebrea la Torah va seguida por los Nebi’im risonim (profetas anteriores: Josué, Jueces, Samuel y Reyes), que enseñan el modo en que el pueblo elegido ha ido respondiendo a Dios desde su entrada en la tierra prometida hasta la cautividad de Babilonia. Parece la continuación lógica del hilo narrativo del Pentateuco. La tradición judía considera que estos libros -los Nebi’im-, fueron escritos por profetas, que constataron el modo en que se iban desarrollando las relaciones entre Dios y su pueblo, a la luz de la Alianza del Sinaí, una vez que tomaron posesión de la tierra prometida a los Patriarcas.

El concepto de
«historia deuteronomista» y los libros a los que se aplica

El Pentateuco se cierra con el libro del Deuteronomio en cuyo último capítulo se narra la muerte de Moisés. El pueblo de Israel, prodigiosamente liberado por Dios de la esclavitud de Egipto, se encuentra a las puertas de la tierra prometida por Dios a sus padres. Después de una larga marcha por el desierto todavía no ha entrado a tomar posesión de ella. La narración de 1a historia bíblica continúa con la figura de Josué, sucesor de Moisés. En el libro de Josué se narra la conquista de esa tierra y el establecimiento de Israel en ella. A continuación los libros de los Jueces, 1 y 2 Samuel, y 1 y 2 Reyes refieren relatos tradicionales que mantuvieron vivo el recuerdo del cuidado providencial dispensado por Dios a su pueblo en la tierra de Canaán.

 

Desde el punto de vista literario se observa que en esos libros existen numerosas características teológicas y literarias, comunes al Código Deuteronómico contenido en el último libro del Pentateuco. Esto ha hecho que se pueda proponer la hipótesis de que todos ellos pueden ser el resultado de una misma labor teológica, histórica y literaria. El Espíritu de Dios, que educaba a su pueblo y le proporcionaba las luces adecuadas para captar el sentido profundo de los acontecimientos, guió esa reflexión y movió a los escritores de esa historia. La tradición o escuela inspiradora de esta gran teología de la historia se suele llamar “deuteronomista”, ya que sus principios fundamentales están substancialmente expresados en el Código Deuteronómico.

 

Desde el siglo XIX, y de modo paralelo a la discusión que se fue desarrollando acerca del origen del Pentateuco y de su proceso de formación, se venían defendiendo dos hipótesis principales sobre la formación de estos libros:

 

1º) Algunas fuentes del Pentateuco

2º) Fuentes independientes del Pentateuco

 

Unos, como Eissfeldt y Hölscher, postularon que en los libros de Josué, Jueces, Samuel y Reyes se podían encontrar las continuaciones de algunas fuentes del Pentateuco: Yahvista y Elohísta, a las que Eissfeldt añadía la fuente que él denominaba Laica. Según esta hipótesis esas fuentes no se interrumpían con la muerte de Moisés, sino que continuaban con la narración de acontecimientos ocurridos después de su muerte. Estas fuentes, después de haberse fundido en una sola, fueron retocadas por una escuela inspirada en los principios del Deuteronomio. Otros autores pensaban que cada uno de estos libros se trataba de obras independientes, y que en la reforma de Josías habían sido reunidos y retocados por autores deuteronomistas. Esta primera redacción conjunta sería de nuevo reelaborada en tiempos del exilio.

 

La hipótesis de Martín Noth acerca de la
«historia deuteronomista»

 

El 8 de junio de 1942 Martín Noth proponía una solución radicalmente distinta a las que hasta ese momento eran las habituales. La redacción del primer gran relato histórico del Antiguo Testamento sería obra de un único autor. Además, explicaba que los libros que lo constituyen no eran independientes unos de otros, sino que formaban parte de una unidad que, comenzando por el Deuteronomio terminaba con el libro segundo de los Reyes, abarcando casi setecientos años de historia, los transcurridos entre la entrada en la tierra prometida y la salida de la misma camino del destierro. A esta obra la llamó “Historia Deuteronomista”. Su redacción habría tenido lugar en Mispá hacia el año 550 a.C.

 

La hipótesis de M. Noth acerca de la composición de la “Historia Deuteronomista” presupone la existencia de unos elementos previos que fueron profundamente reelaborados y seleccionados e insertados en el plan diseñado para el conjunto de la obra. Entre esos materiales se podrían contar entre otros, los siguientes: 1ª) La primera edición del Deuteronomio, que correspondería a los capítulos 5 al 28 del libro actual. 2ª) Diversas tradiciones sobre la conquista de la tierra, y listas geográficas sobre el reparto de la misma. 3ª) Historias heroicas de unos personajes denominados “jueces”. 4ª) Tres ciclos de tradiciones acerca de Samuel, Saúl y David, respectivamente. 5ª) Los ciclos proféticos de Elías, Eliseo e Isaías. 6ª) Algunas fuentes oficiales de los reinos: Los Hechos de Salomón, los Anales de los reyes de Judá y los Anales de los reyes de Israel.

 

Como ya se indicó, para M. Noth la redacción de la “Historia Deuteronomista” se realizó en Mispá, poco después de la partida hacia el destierro de Babilonia de los personajes más representativos del reino de Judá. Para llevar a cabo la redacción, a partir de los elementos previos se llevaría a cabo una labor profunda de selección y estructuración de los contenidos de esas fuentes, así como de los datos propios que aportaban, de acuerdo con un plan unitario preestablecido. Entre los elementos literarios que se puede observar que se utilizaron para configurar la obra se pueden enumerar los siguientes: a) La presencia activa de los profetas en los momentos decisivos de la historia: Natán con David en la consolidación de la monarquía, Elías frente al peligro de politeísmo con Ajab, etc. b) La asociación de los principales momentos históricos con personajes importantes: la Ley con Moisés, la conquista con Josué, la monarquía con David, el Templo con Salomón, la centralización del culto con Josías. c) La narración de acontecimientos mediante el esquema de “promesa - cumplimiento”. d) El recurso a los discursos puestos en boca de diversos personajes, o a las reflexiones del propio redactor, para ir dando el sentido de los principales acontecimientos (ej. Los discursos de Jos 23 o el discurso de Samuel: 1 Sam 12).

 

Ese plan redaccional que da unidad al conjunto de la historia refleja una finalidad teológica que iluminaría la situación en la que se encontraban los primeros destinatarios de la misma. Las deportaciones sufridas por los reinos de Israel y Judá habían dejado una sombra de decepción e incredulidad en la fe del pueblo elegido. Se sentían humillados y pensarían que Dios no había cumplido las promesas realizadas a sus padres. Ante esas dificultades se establece primero que la promesa de la tierra no había sido hecha de forma absoluta, sino condicionada al cumplimiento de lo pactado en la Alianza. Una buena muestra de esto puede ser el siguiente texto del Deuteronomio: «Mira: hoy te pongo delante la vida y el bien, la muerte y el mal. Si obedeces los mandatos del Señor, tu Dios, que yo te promulgo hoy, amando al Señor tu Dios, siguiendo sus caminos, guardando sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y crecerás; el Señor, tu Dios te bendecirá en la tierra a donde vas a entrar para conquistarla, Pero si tu corazón se aparta y no obedeces, si te dejas arrastrar y te postras dando culto a dioses extranjeros, yo te anuncio hoy que morirás sin remedio, que después de pasar el Jordán y de entrar en la tierra para tomarla en posesión, no vivirás muchos años en ella. Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra; te pongo delante bendición y maldición. Elige la vida y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor tu Dios, escuchando su voz, pegándote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que había prometido dar a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob» (Dt 30,15‑20). En estas palabras del texto deuteronómico se establece una correlación entre la fidelidad a la Alianza y la permanencia en la tierra, y entre la infidelidad a la Alianza con la expulsión de la tierra. Esta será la norma fundamental para ir juzgando los distintos acontecimientos de la historia que se narran.

 

La conclusión queda, finalmente, clara para Noth: la caída de Jerusalén ha sido el final irreversible del reino, la respuesta divina a la apostasía de Israel, pero éste no puede culpar a Dios de incumplir su palabra, son más bien sus propios pecados los que han hecho desembocar los acontecimientos hacia la tragedia del destierro. Nunca ha faltado la paciencia y la misericordia de Dios en espera de que el pueblo rectificara. El esquema rebelión castigo arrepentimiento salvación se repetirá en bastantes ocasiones, pero a pesar de todo el pueblo no aprenderá la lección, por lo que sólo a él cabe achacar todas las culpas.

 

Como ya se indicó antes, esta gran obra que es la gran “historia deuteronomista” comenzaba por el núcleo del actual libro de Deuteronomio. Como prólogo a esa historia se habrían ido componiendo otra gran obra sobre una estructura formada por cinco grandestradiciones”, a las que se habrían ido añadiendo otras “tradiciones” menores y otros materiales literarios que habrían configurado los documentos que terminarían con constituir el Tetrateuco. Tetrateuco e Historia deuteronomista tendrían una historia literaria común, y constituirían una obra relativamente unitaria que narra la historia del pueblo de Israel desde la creación del mundo hasta la cautividad de Babilonia.

 

La crítica literaria de la «historia deuteronomista»
en la actualidad

 

En la actualidad, aunque se mantienen muchas de las intuiciones de Noth, se ha visto la necesidad de hacer algunas precisiones a su hipótesis. La hipótesis de Noth reposa sobre dos presupuestos fundamentales. De una parte el que toda la “Historia deuteronomista” es una única obra, escrita por un historiador que cuenta con algunos documentos previos y que se escribe en Palestina poco después de la conquista de Jerusalén por las tropas de Nabucodonosor, hacia la mitad del siglo VI a. C. De otra parte, que ese escritor expresa en su obra una tesis histórica y teológica bien precisa: una interpretación “pesimista” de esa catástrofe, como justo y definitivo castigo de Dios a la repetida infidelidad del pueblo. Pues bien, los primeros retoques introducidos a esta hipótesis proceden del análisis de la teología manifestada en el texto.

 

1º) Las sucesivas valoraciones teológicas

 

M. Noth

¿Un único redactor?

E. Janssen

“Juda in der Exilszeit”, en Forschungen zur Religion und Literatur des Alten und Neuen Tes taments 51 (1956), 65 n.2

G. Von Rad

 

H.W. Wolf

 

 

Para Martín Noth el redactor de la historia deuteronomista sólo pretendía mostrar el justo juicio de Dios como explicación del desastre acaecido. Sin embargo pronto se le criticó el hecho de que esta hipótesis no daba suficiente razón de numerosas perspectivas optimistas del texto bíblico. En concreto, E. Janssen ya hizo notar que eran imprescindibles en la obra deuteronomista los elementos de instrucción y edificación, y que esto no tendría sentido en una perspectiva que no viera una posibilidad real de realización en el futuro de estas esperanzas. Sin embargo, el rechazo más fuerte habría de llegar en 1947 por parte de Gerhard von Rad, que constata que el esquema “vaticinio-cumplimiento” se encuentra once veces en los libros de los Reyes, y lo que se cumple casi siempre es el castigo; pero esto sucede con los reyes del Norte. Sin embargo no ocurre así con Judá, en consideración a David y a la promesa que le fue hecha por Natán. De modo que Dios actúa en esta historia juzgando y aniquilando, pero también salvando y perdonando, por lo que la conclusión final no ha de ser desesperanzadora al ver los pecados y la catástrofe del destierro que han acarreado, ya que esta desgracia no es irrevocable. También hace notar la presencia significativa del término Shub (“volver”, “convertirse”) en algunos pasajes clave de la historia, lo que hace pensar que el redactor de la misma tiene una esperanza en que como respuesta al desastre de la ocupación babilónica haya un regreso a Dios, que abrigue esperanzas de una restauración de la vida nacional.

 

Más tarde, en 1961, H. W. Wolf hizo notar que el redactor de la historia no presenta un panorama tan pesimista como el que dibuja M. Noth, pero tampoco tan optimista como el de von Rad, ya que en pasajes como 2 Re 25,27‑30, en los que G. von Rad veía abierta la posibilidad de la reconstrucción nacional él no ve ningún eco de la profecía de Natán y, por lo tanto, tampoco la esperanza de una monarquía renovada. La intención del historiador es, simplemente, la de hacer una llamada a la conversión.

 

Estas diferencias de matización en la interpretación teológica de los acontecimientos referidos en la historia deuteronomista, unas veces con una perspectiva más esperanzada y otras con un horizonte más cerrado, han hecho pensar que tal vez la redacción de la misma no se realizó por una sola persona, y en un momento concreto, sino que es obra de un grupo o escuela que fue desarrollando su trabajo a lo largo de algunos años, lo que explicaría las diferencias de matiz en la interpretación. Pero esto plantea la necesidad de una nueva corrección a la hipótesis de M. Noth, en lo que se refiere a la unicidad de autor para toda la historia.

 

2º) Las redacciones de la “historia deuteronomista”

 

La respuesta a la cuestión acerca de cómo se compuso la historia deuteronomista ha suscitado un animado debate científico que dura hasta nuestros días. La mayor parte de los críticos consideran que ha tenido más de una edición, pero discrepan acerca del número y fecha de las mismas. Las distintas aportaciones contemporáneas se mueven en dos líneas fundamentales. Una, sustentada mayoritariamente por autores alemanes, y la otra por anglosajones.

 

ESCUELA ALEMANA

 

La mayor parte de los investigadores alemanes hablan de que la historia deuteronomista ha tenido tres redacciones, todas ellas durante el exilio.

 

Die Quelle des Königsbuches, Halle 1951

Alfred Jepsen

Das Gesetz und die Völker: Ein Beitrag zur deuteronomistichen Redaktionsgeschichte, en VV.AA., Homenaje a G. von Rad, 1971, 494-509

Rudolph Smend

Prophetie und Geschichte. Eine redaktiongeschichli-che Untersuchung zum dtr. Geschichtswerk, Gotinga 1972

Walter Dietrich

Die ewige Dynastie. David und die Entstehung seiner Dynatie nach der deuteronimisti-schen Darstellung Helsinki 1975; y Das Königtum in der Beurteilung der deuternimistischen Historiogra-phie. Eine redaktionsgeschichliche Untersuchung, Helsinki 1977

T. Veijola

Die Bücher der Könige, 1 Kön 17-2 Kön 25, Göttingen 1984

Erns Wuerthwein

 

Esta hipótesis fue propuesta, sin conocer los estudios de Noth, por Alfred Jepsen en 1951. Postula la existencia de dos documentos principales -una crónica que llega hasta el final del reinado de Ezequías (final siglo VII), y unos anales sobre el templo y el culto, tal vez de la época de Manasés (principio del siglo VII)- que fueron unidos hacia el 580 por un redactor sacerdotal, que exige un culto adecuado, y trasmite los datos históricos de un modo más aséptico y neutral. Un segundo redactor de mentalidad profética añade a la obra nuevas narraciones hacia el año 550 y reinterpreta teológicamente toda la obra para convertirla en un llamamiento a la conversión. A finales de ese siglo un tercer redactor, levita con especial atención a la ley (deuteronomio), introduce algunos retoques para justificar las pretensiones de los levitas.

Sin embargo el gran formulador de esta hipótesis fue Rudolph Smend (1971). Las tres redacciones son las denominadas DtrG o DtrH (constituida por el material histórico de la obra), DtrP (que es una redacción profética), y DtrN o redacción normalista o nomística, que pone un mayor énfasis en los aspectos legales. Con diversas profundizaciones en esta línea se encuentran también los trabajos de Walter Dietrich y T. Veijola. Como se puede apreciar estas tres redacciones siguen la secuencia “historia-profetismo‑nomismo”, que coinciden con las tres etapas que postula Wellhausen en la evolución de la religión israelita según un modelo hegeliano.

 

Una obra de Erns Wuerthwein, publicada en 1984, ofrece una síntesis de en qué punto se encuentran las hipótesis acerca de las tres redacciones exílicas. 1º) Según él, la base de los libros de los Reyes está constituida por la DtrG, que recoge materiales predeuteronomistas acerca de asuntos políticos y económicos, y los enmarca con unas introducciones y conclusiones a cada reinado: según que el reinado haya sido bueno o malo, se dice que el rey “ha hecho” o “no ha hecho lo que es recto a los ojos del Señor”. Esta primera redacción tendría lugar poco después del 587 a. C. 2º) La segunda fase redaccional tendría lugar hacia la mitad del siglo VI a.C., sería de carácter profético, y tendría dos etapas: primero se introducirla en el relato previo el esquema profecía‑cumplimiento y algunos oráculos de amenaza (DtrP1); después se añadiría algunos relatos proféticos (DtrP2). 3º) La tercera fase en la composición se llevará acabo en el último tercio del siglo VI a.C. e insistiría en la observancia de la Ley, la polémica contra el culto a los ídolos y dioses extranjeros, y la idealización de David y su dinastía (DtrN). 4º) Por ultimo los libros recibirán unos últimos retoques hasta encontrar su forma actual. A su juicio, los libros de los Reyes proporcionan informaciones históricas, aunque sirven más para conocer los orígenes del judaísmo en la época exílica que la historia de Israel y Judá durante la monarquía.

 

ESCUELA ANGLOSAJONA

 

Por su parte, muchos de los investigadores de ámbito anglosajón prefieren hablar de dos redacciones, una antes del Exilio (en los últimos años de la monarquía de Judá, aunque contando con elementos anteriores) y otra después del Destierro.

 

A. Kuenen

 

F.M. Cross

The The-mes of the Books of Kings and the Structure of the Deuteronomistic History, en VV.AA., Canaanite Myth and Hebrew Epic, 1973, 274-289

R.D. Nelson

The Double Redaction of the Deuteronomistic History, Sheffield 1981

I.N. Provan

Hezekiah and the Books of Kings, Berlín-New York 1988

 

Esta hipótesis, que en cierto modo ya había sido avanzada por A. Kuenen a finales del siglo pasado, fue propuesta por Frank Moore Cross en 1973. Apoyan esta hipótesis en el hecho de que en la redacción del texto bíblico se echa en falta una reflexión teológica a propósito de la caída de Jerusalén ante las tropas de Nabucodonosor, mientras que sí se hace esa reflexión ante la caída de Samaria; por tanto al menos la primera redacción debe ser anterior a la caída de Jerusalén. La primera redacción se caracteriza por una llamada a la conversión de Judá y también de las tribus del norte con vistas a las restauración del antiguo reino de David. Habría sido escrita durante la época de Josías, en el siglo VII a. C., y serviría para apoyar su reforma. La segunda, de tono más pesimista, se limita a explicar la catástrofe, adecuando la primera redacción de la historia a la nueva situación surgida con el destierro.

 

Las investigaciones de Richard D. Nelson (1981) en busca de las características formales de estas redacciones han sacado a la luz muchos ejemplos concretos que muestran las diferencias entre ambas: fórmulas introductorias a los reinados, expresiones características, formas de expresión de las promesas, etc., que reflejan la diversidad de matices que hay entre las redacciones pre-exílica y post-exílica. La primera redacción aportarla lo fundamental de la historia, la segunda retocaría el texto anterior para presentar una nueva edición del mismo.

 

En una investigación detallada acerca del rey Ezequías en el libro de los Reyes, Iain N. Provan (1988), manteniendo la hipótesis de las dos redacciones, estudia las fórmulas de juicio de los reyes de Israel y de Judá, la valoración de la figura de David, y las alusiones a la sepultura de los reyes. En todos los casos, sus análisis ponen de manifiesto la existencia de dos redacciones: la primera, compuesta durante el reinado de Josías, a finales del siglo VII, era simplemente una historia de la monarquía desde sus orígenes hasta Ezequías. A esa historia de los reyes se añadirían en la época de Josías la historia de Samuel, y parte de Jueces. Durante el exilio se completaría Jueces y se le añadiría Josué y el Deuteronomio, y se retocaría lo anterior a la luz de los nuevos acontecimientos y con una reflexión teológica adecuada a los mismos.

 

Como se puede apreciar, a pesar de las divergencias entre la “escuela de Smend” (Göttingen) y la “escuela de Cross” (americana) acerca del número y época de las redacciones de la historia deuteronomista, los últimos estudios de cada una de ellas se acercan a un consenso en algunos temas: 1º) De una parte, la importancia de la última redacción, ciertamente exílica; 2º) De otra, el hecho de que antes de la primera redacción ya había unos materiales predeuteronomistas bastante amplios; 3º) Junto a esto la distinción entre tres etapas redaccionales: una más centrada en unos hechos narrados con escasa valoración teológica, otra interesada en que el culto se lleve a cabo según la ley (Dt) y otra con una fuerte valoración de los acontecimientos desde la experiencia del Destierro.

 

Precisamente al estudio de esa documentación se están dedicando gran parte de los estudios publicados en los últimos años.

 

3º) La documentación pre-deuteronómica

 

Como se acaba de decir, casi todos los investigadores contemporáneos están de acuerdo en admitir la existencia de algunos materiales previos a la elaboración de la historia. El debate se centra actualmente en el estudio de esos materiales. Hay algunos que postulan que no se trata de fragmentos literarios de diversas procedencias, sino de verdaderos documentos previos de diversa extensión y origen. Se da por supuesto que estos “documentos pre‑deuteronomistas” no serían continuación de los documentos del Pentateuco, como algunos mantenían antes de M. Noth.

 

No continuación de los documentos del Pentateuco

Hipótesis de Campbell: relato profético del Reino del Norte

Hipótesis de O’Brien: relato profético del N y del Sur + redaccón exilio

 

Por ejemplo, A. E Campbell postula en su libro de 1986 la existencia de un documento del siglo IX, de origen profético, que se ocupa de la monarquía desde sus orígenes hasta la división del reino [Of Prophets and Kings. A Late Ninth-Century Document (1 Sam 1-2Kings 10), Washington 1986]. Este “relato profético” tendría su origen en el reino del norte, en los ambientes proféticos de Guilgal, y en él se relatarían algunos acontecimientos de la monarquía desde Samuel (primera figura profética) hasta Jehú. Se centraría en algunos reinados que servirían para ilustrar el papel de los profetas, verdaderos guías de los destinos de Israel.

 

Su discípulo Mark O’Brien publicó en 1989 una nueva hipótesis acerca de la historia deuteronomista que pretender corregir en algo las anteriores [The Deuteronomistic History Hypothesis: A reassesment Freiburg-Göttingen 1989]. La historia deuteronomista en su origen era una historia de los guías de Israel desde Moisés hasta Josías.             Estaría dividida en tres partes: a) Moisés y Josué, b) los Jueces y la transición a la monarquía y c) los profetas y los reyes. En conjunto servía para presentar la reforma de Josías como la realización de lo establecido por Moisés, según Dt 12,8‑12. Para su composición se habría partido de un núcleo central construido por el “relato profético” estudiado por Campbell, que sería complementado por un documento análogo del reino del sur, que llegaría hasta Ezequías. El deuteronomista combinaría ambos documentos y los prolongaría hasta la época de Josías. Para reconstruir la historia anterior a esos relatos utilizaría materiales literarios antiguos acerca de la conquista y de los jueces, y para orientar las interpretaciones de la historia se serviría del código deuteronómico. Después de la muerte de Josías, y tras la llegada del exilio, una serie de tres redactores reelaborarían esa historia para adecuarla a las necesidades de la nueva realidad.

 

 

 

 

 

ÍNDICE GENERAL
Unidad didáctica 1 Unidad didáctica 2A Unidad didáctica 2B Unidad didáctica 3 Unidad didáctica 4 Unidad didáctica 5
Texto bíblico de Qumran Patesi Gudea Tabernáculo del desierto Granada YHWH Escaleras Templo Zorobabel Alejandro Magno

Lección 1

Lección 2

Lección 3

Lección 4

Lección 5

Lección 6

Lección 7
Lección 8

Lección 9
Lección 10

Lección 11
Lección 12
Lección 13
Lección 14
Lección 15
Lección 16

Lección 17
Lección 18
Lección 19

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Lección 22

Lección 23
Lección 24